Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Isaías 24IsaíasNathan Díaz

El juicio universal

¿Cómo será el juicio final de Dios sobre toda la tierra? Isaías 24, llamado “el apocalipsis de Isaías”, describe un juicio del que nadie escapa: ni ricos ni pobres, ni siervos ni reyes, e incluso el mundo espiritual. También muestra por qué el pueblo de Dios puede gozarse y entristecerse a la vez frente a esa realidad.

Transcripción

La estructura de Isaías y el apocalipsis del capítulo 24

… (La grabación comienza con el mensaje ya iniciado.) …todavía el libro de Isaías; hoy vamos a estar un rato aquí. Para que tengan clara la estructura que hemos estado desarrollando desde el principio, pueden pensar en los capítulos 1 al 12 como la revelación del propósito de Dios para Judá, para Israel. Y después, cuando llegamos al capítulo 13, desde el capítulo 13 hasta el capítulo 23, el propósito de Dios para las naciones en un sentido individual. Vieron cómo se nombraron naciones específicas y recorrimos naciones, juicios contra naciones de parte de Dios, pero también el plan de redención para esas naciones.

Y ahora comenzamos una nueva sección de Isaías, que es capítulos 24 al 27 —y vamos a concluir con esta sección de Isaías el próximo domingo—, que tiene que ver con el propósito de Dios para todo el mundo. Ahora va a hablar en términos globales, va a hablar en términos de toda la tierra. E Isaías es un libro con muchas cosas de escatología; entonces Isaías contiene muchas cosas conectadas al libro de Apocalipsis. Hasta ahorita no ha sido tan obvio, pero al irnos acercando hacia el final va a ser mucho más obvio, y entonces se van a dar cuenta —a lo mejor van a ver que empiezo a emocionarme un poquito más con algunas de estas secciones—, y es porque son secciones que ya he estado estudiando, que estudiamos cuando estuvimos viendo Apocalipsis, cuando recorrimos el libro de Apocalipsis.

Y entonces, hoy el capítulo 24 es una de esas secciones. El capítulo 24 es llamado, de hecho, por muchos comentaristas, el apocalipsis de Isaías. Y van a ver por qué: van a ver todo el panorama que nos da este capítulo, que se centra principalmente en el juicio de Dios. Hay aspectos aquí también de redención que empiezan a surgir, pero los aspectos de redención y de restauración van a ser mucho más evidentes hacia el final del libro, ya cuando lleguemos a los capítulos 57 en adelante. Y entonces, aunque están esos aspectos de redención aquí, estamos viendo principalmente el juicio de Dios siendo manifestado para toda la tierra.

Estaba pensando: bueno, este es el primer domingo del año; otra vez piensas en cuáles son los mejores temas para empezar el año normalmente. Pero Dios, en su providencia, en este punto en que estamos de Isaías, creo que es un buen lugar donde comenzar el año: pensando en el final, pensando en que un día este mundo terminará, pensando en que las cosas que tenemos hoy delante de nosotros son temporales. Es la mejor manera de empezar el año, sabiendo que todo será juzgado por Dios, pensando en lo que dice Hebreos 10:31: "¡Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo!".

¿Qué significa el juicio de Dios para nuestras vidas? Si tú estuvieras delante de Dios hoy, si tú tuvieras que rendir cuentas de tu vida hoy, ¿qué sería lo que dirías? ¿Qué hiciste con tu vida en relación a mi Hijo Jesús? Esa es la única pregunta que importa al final. Este pasaje nos va a llevar a meditar sobre eso.

Un juicio sobre toda la tierra, sin distinción

Este pasaje está enfocado en la destrucción de la tierra, de un panorama que, aunque en términos históricos para Israel sí vino una destrucción muy pronto por parte de Babilonia específicamente —y el exilio que va a representar Babilonia, que es la destrucción más fuerte que sufrió Jerusalén en particular—, pero van a ver: el panorama se amplía mucho más que eso, el panorama es mucho más grande. Entonces Isaías ahora está apuntando hacia un día final, hacia un día futuro en el cual todas las naciones de la tierra van a venir delante de Dios.

Vean lo que dice el versículo 1: "He aquí que Jehová vacía la tierra y la desnuda, y trastorna su faz, y esparce a sus moradores". Entonces tenemos el panorama de un Dios que no es una deidad de una tribu nada más, de una región nada más, de un país nada más: es el Dios de toda la tierra, es el Dios de todas las naciones. El cristianismo no es una religión de Occidente; el cristianismo no es la religión de los europeos o de los americanos. El cristianismo es el plan de salvación para toda la humanidad, para todas las personas que han vivido sobre esta tierra, descendientes de Adán, que han sido imputados del pecado de Adán. Todos tienen el mismo problema, todos tenemos el mismo problema, y por lo tanto todos tenemos la misma solución dada por Dios.

Entonces aquí tienen esta imagen, y van a empezar a ver que se desarrolla un juicio. Y estaba meditando sobre esto, estaba leyendo acerca de San Agustín: escribió un libro que se llama La ciudad de Dios, y en ese libro él pone a toda la humanidad en dos categorías, de dos ciudades. Entonces está la ciudad de Dios y está la ciudad del hombre. Y la ciudad del hombre, empezando desde Caín: tienes a Caín y Abel, y dos diferentes líneas, una impía y una piadosa, a lo largo de toda la humanidad; los que buscan pertenecer a la ciudad de Dios y los que buscan pertenecer a la ciudad del hombre. Y estas dos líneas se desarrollan a través de todas las Escrituras, pero también se siguen desarrollando hasta el día de hoy: hoy en día tenemos a quienes pertenecen a la ciudad de Dios y a quienes pertenecen a la ciudad del hombre.

Y él lo imagina… él estaba dando un sermón —es increíble que podamos leer cosas que se dijeron hace 1600 años, 1700 años—, y él decía que la ciudad del hombre es como… dice: imagínenselo como un hombre que está envejeciendo, y entonces cada vez tiene más problemas, y cada vez tiene más enfermedades, y cada vez tiene más situaciones, y va a llegar a su fin. Entonces es de esperarse que este mundo en el que vivimos se esté deshaciendo lentamente, se esté corrompiendo lentamente, hasta un día llegar al momento en el que morirá para dar lugar a una ciudad que es eterna y permanente. Así es como él se lo imaginaba.

Así empiecen a pensar en la descripción de lo que están leyendo aquí, en estos pasajes. Vean lo que dice el versículo 2: "Y sucederá así como al pueblo, también al sacerdote; como al siervo, así a su amo; como a la criada, a su ama; como al que compra, al que vende; como al que presta, al que toma prestado; como al que da a logro, así al que lo recibe. La tierra será enteramente vaciada y completamente saqueada, porque Jehová ha pronunciado esta palabra".

El primer punto es que este es un juicio sobre toda transgresión. Pueden verlo ahí: no hay ninguna distinción de clases. Primeramente, Dios es el que ejecuta el juicio, en el versículo 3: "Jehová ha pronunciado esta palabra", ¿verdad? La soberanía de Dios: es Dios el que está detrás del juicio, es Dios el que tiene la última palabra, es el Juez final. Y aquí tiene una descripción de toda esta gente, o sea, que nadie se escapa: está el pueblo, está el sacerdote, está el siervo, está el amo, está la criada, está su ama, está el que compra, el que vende, está el que presta, el que toma prestado. Tiene todas estas categorías simplemente para decir: no hay nadie que pueda escapar del juicio. No importa cuál sea tu posición social; si eres de los más pobres o eres de los más ricos, si eres de los que no tienen educación o de los más educados, todos serán juzgados por Dios. Entonces, Dios es el que ejecuta el juicio.

Y quiero entonces que empiecen a ver uno de mis propósitos a lo largo de este capítulo: como van a ver, les voy a mostrar dónde está el paralelo en Apocalipsis de lo que estamos leyendo. Apocalipsis es el libro del Nuevo Testamento que contiene más alusiones al Antiguo Testamento, e Isaías 24 es uno de esos capítulos que tienen muchas alusiones en Apocalipsis. Y quiero que vean esto: Apocalipsis capítulo 6, versículos 15 al 17. Es la imagen; aquí describe también todas estas categorías de seres humanos siendo juzgadas por Dios. Dice: "Los reyes de la tierra, y los grandes, los comandantes, los ricos, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caigan sobre nosotros y escóndannos de la presencia de aquel que está sentado en el trono, y de la ira del Cordero; porque ha llegado el gran día de la ira de ellos, ¿y quién podrá sostenerse?". Entonces aquí tienen la imagen: es toda la humanidad.

Y en el capítulo 11, versículo 18 de Apocalipsis, tienen otro paralelo. Dice: "Y las naciones se enfurecieron; y vino tu ira, y llegó el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar recompensas a tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra". La idea es toda la humanidad.

Y esto es el versículo 5. Leemos el 4: "Se destruyó, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra". Y vean lo que dice el versículo 5: "Y la tierra se contaminó bajo sus moradores". Entonces, el juicio de Dios viene porque hemos contaminado la tierra. El juicio de Dios es sobre el pecado de toda la humanidad: nuestro pecado ha contaminado la tierra. Esa es la razón por la cual el juicio de Dios, la maldición de Dios, ha venido sobre todo este mundo: es por el pecado del ser humano.

Que dice también el versículo 5: "Porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno". Entonces, ¿cuál es nuestra contaminación de este mundo? ¿Qué es lo que ha destruido esto? Bueno, es el quebrantamiento de la ley de Dios, lo que dice el versículo 5. Esa es la razón por la cual está viniendo el juicio de Dios: porque todos somos responsables delante de Dios, porque todos hemos tenido algún grado de revelación con respecto a la voluntad de Dios. Lo cual significa que, aunque tú no hayas escuchado el evangelio, aunque tú no conozcas mucho acerca de la Biblia, tú tienes la revelación de parte de Dios, la naturaleza, en todo lo que te rodea, de que sí existe un Dios, y tú eres responsable por ese conocimiento. Dice Romanos 1:20 que eso te hace responsable delante de Dios, porque sabes que de algún lugar vino todo lo que existe, hay una causa que es la causa final y absoluta de todas las cosas que nos rodean y de nuestra propia existencia. ¿De dónde venimos nosotros? Hay algo ahí que no está muy claro si nada más volteas y ves, pero sabes que hay algo, sabes que hay alguien. Y Dios lo ha revelado en su Palabra.

La ley escrita en el corazón y los pactos quebrantados

Entonces, desde Adán Él establece su ley y dice: "Esta es mi voluntad". Y desde un principio el ser humano se rebela y quebranta la ley de Dios. Pero Dios hace pactos con el hombre, y esos pactos constantemente son quebrantados por el hombre. Entonces hace un pacto con Adán, hace un pacto con Noé, hace un pacto con Moisés; a lo largo de toda la humanidad ha habido estos pactos de parte de Dios, en los cuales Él ha establecido su ley claramente. Y no nada más en la ley que fue escrita en los Diez Mandamientos, por ejemplo, sino en los corazones del ser humano: el ser humano contiene la ley de Dios escrita en su corazón. Y eso es parte del pacto de Dios con nosotros, es: "Yo voy a poner mi ley de alguna manera en sus conciencias, para que ustedes sepan que existe una cosa que se llama bien y una cosa que se llama mal, y que si ustedes son honestos y son confrontados, se van a dar cuenta de que han quebrantado eso que llamamos bien". Por supuesto, siempre puedes encontrar a alguien que es peor que tú, ¿no?, pero todos hemos quebrantado la ley de Dios, todos hemos fallado.

Entonces, ¿qué dice Romanos 2:14? "Porque cuando los gentiles, que no tienen la ley, cumplen por instinto los dictados de la ley, ellos, no teniendo la ley, son una ley para sí mismos, porque muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, su conciencia dando testimonio, y sus pensamientos acusándolos unas veces y otras defendiéndolos, el día en que, según mi evangelio, Dios juzgará los secretos de los hombres mediante Cristo Jesús". Un día todo será expuesto: todas las motivaciones de nuestros corazones, todo lo que realmente estaba escondido ahí adentro será revelado para ser juzgado por Dios. Y este es el juicio: "Porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno". Ese es el juicio que viene para toda la tierra, para toda la humanidad de todos los tiempos.

Entonces, versículo 6: "Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y disminuyeron los hombres". Entonces está viendo una reducción, está viendo un filtro que está empezando a separar las categorías de los que están sobre la tierra, para que disminuyan en cantidad. ¿Quiénes? Vamos a llegar al remanente, ¿verdad? Vamos a llegar a quiénes son aquellos que pueden enfrentarse a Dios en su juicio, que pueden estar delante de Él en su juicio porque Él ha declarado su justicia sobre de ellos. Vamos a verlo en un momento.

Un juicio sobre la gracia común

Entonces, número uno: juicio sobre toda transgresión. Número dos: es un juicio sobre la gracia común. ¿Qué es gracia común? Gracia común son todas aquellas cosas… y Mateo 5 habla acerca de esto, Jesús lo dice claramente: dice que Dios hace salir el sol sobre buenos y malos. Y entonces, cuando vemos la gracia común de Dios, lo que estamos viendo son todas las cosas buenas que tenemos en esta vida, todas las cosas que disfrutamos, porque todos tenemos algo que nos encanta y todos tenemos cosas que disfrutamos y por las cuales vale la pena —por lo menos parece que vale la pena— vivir, ¿no? Dices: "Esto me hace feliz, esto es lo que realmente me apasiona, esto es lo que llena mi corazón y estoy contento con esto". Eso es un regalo de Dios que no mereces, pero Dios te lo ha dado. Cualquier cosa buena que tenemos es simplemente algo que Dios ha diseñado para ser algo que traiga un cierto grado de satisfacción a nuestros corazones.

Estoy enamorado: gracia común. Vamos a comer quesadillas al rato: gracia común. Y todas esas cosas son regalos de Dios. Aquí tenemos instrumentos musicales; la música, ¿es nada más para cristianos la música? No, de hecho es una de las cosas que más universalmente la gente disfruta: gracia común.

Pero vean la imagen que hay aquí, versículo 7: "Se perdió el vino, enfermó la vid, gimieron todos los que eran alegres de corazón. Cesó el regocijo de los panderos, se acabó el estruendo de los que se alegran, cesó la alegría del arpa. No beberán vino con cantar; la sidra les será amarga a los que la bebieren. Quebrantada está la ciudad por la vanidad; toda casa se ha cerrado, para que no entre nadie. Hay clamores por falta de vino en las calles; todo gozo se oscureció, se desterró la alegría de la tierra. La ciudad quedó desolada, y con ruina fue derribada la puerta".

La clave es el versículo 10; vean cómo está escrito el versículo 10: "Quebrantada está la ciudad por la vanidad". Todas las cosas en las cuales habían encontrado su propósito la gente de este mundo —dice: "Esto es por lo que yo estoy viviendo, de esto se trata: de comer, de la música, de disfrutar, de las relaciones; de eso se trata mi vida"—, eso se acabará. Va a haber un día, el juicio final de Dios, en el cual todas esas cosas serán quitadas para ser expuestas como ¿qué? Como vanidad. Esta es la palabra de Génesis 1:2: la tierra estaba vacía y sin forma; Dios todavía no le había dado propósito, todavía no le había dado un diseño específico a la tierra. Así es la ciudad que ha sido quebrantada: estaba viviendo para todas las cosas por las cuales no vale la pena vivir, porque no tienen forma, no tienen verdadero propósito, no son permanentes. Y esta es la imagen que encontramos en Apocalipsis también; quiero que lo vean: Apocalipsis capítulo 18, versículo 22: "Y el sonido de arpistas, de músicos, de flautistas y de trompeteros no se oirá más en ti; ningún artífice de oficio alguno se hallará más en ti; ningún ruido de molino se oirá más en ti; ninguna luz de lámpara alumbrará más en ti; tampoco la voz del novio y de la novia se oirá más en ti; porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra, pues todas las naciones fueron engañadas por tus hechicerías". Es la perspectiva que nos quiere dar la visión de Juan acerca del juicio final.

El escape del placer

Estaba pensando acerca de esto: una de las imágenes que está aquí mencionada varias veces es la imagen del vino. Y estaba pensando —por eso lo puse aquí en el bosquejo de esta manera— el escape del placer. La razón por la cual no pensamos en el juicio final, la razón por la cual no pensamos en las cosas eternas, es porque tratamos de escapar de nuestra realidad, normalmente con las cosas que pueden crear un escape. Entonces, por ejemplo, ¿por qué se emborracha la gente? Pues para sentirse bien; y es una manera de escapar de nuestra realidad, o sea, es una manera de entrar a otra manera de sentirme que evita y que ignora la verdadera realidad de lo que me rodea. Entonces es como un nuevo mundo en el que me estoy metiendo.

Básicamente la misma cosa con las drogas: es un escape de la realidad. "No quiero vivir esta realidad, no quiero pensar en las cosas que están delante de mí, y entonces quiero escaparme de eso y entrar a otro tipo de mundo". Pero cuando estaba pensando en eso, estaba pensando: de hecho, eso no es tan… yo no soy drogadicto, yo nunca he hecho eso; pero estaba pensando sobre eso y estaba dándome cuenta de que pasa un poquito lo mismo cuando a veces nos sumergimos también en el entretenimiento, de la misma manera. Porque vamos al cine, y ¿qué estamos haciendo cuando estamos viendo esta película? Estamos entrando a otra realidad, saliendo de la nuestra para entrar a otra realidad. Y de repente te das cuenta: "Pero eso no es verdad, no hay tres Hombres Araña en realidad". Pero bueno, es divertido pensar sobre eso, está bien. Pero sales de la sala de cine: esto es el mundo real, esta es la realidad que estoy viviendo hoy.

Constantemente estamos siendo seducidos, especialmente por la industria del entretenimiento, para no tener que enfrentar la realidad de lo que viene, para no tener que pensar acerca de las cosas que son importantes. No estoy en contra del cine, ni en contra de las películas, ni nada; pero sí tenemos que estar conscientes de esta tensión que existe en nuestras vidas, de que siempre estamos siendo seducidos a no querer pensar en lo que es importante. Y esto es lo que está pasando aquí con todas estas personas: la música, el vino, las fiestas, todo eso simplemente era una distracción, y entonces no querían enfrentar la realidad de lo que estaba delante de ellos, que es el juicio de Dios.

Y cuando viene el juicio, es decir, cuando ya no tienen el entretenimiento, vean cómo lo describe aquí, el versículo 11: "Hay clamores por falta de vino en las calles; todo gozo se oscureció, se desterró la alegría de la tierra. La ciudad quedó desolada". Estoy casi leyendo una descripción de lo que sucedería si nos quedáramos sin internet, ¿no? ¿No sería así, no sería esa nuestra realidad de repente? Nada más que aquí tendrían que cambiar: "Hay clamores por falta de internet en las calles; todo gozo se oscureció". ¿Dónde voy a encontrar entretenimiento ahora? ¿Dónde voy a escapar de la realidad de mi vida? Un día será quitado el internet, un día no existirá más, y entonces tendremos que ser confrontados con nuestras propias vidas, y con rendir cuentas sobre nuestras vidas y cómo hemos usado nuestras vidas. Es lo superficial del pecado, es lo superficial de las cosas que este mundo nos ofrece, lo que será juzgado por Dios.

Vean lo que dice —ya lo estudiamos— Hebreos 11:24: "Por la fe Moisés, cuando ya era grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón, escogiendo más bien ser maltratado con el pueblo de Dios que gozar de los placeres temporales del pecado". Prefirió asociarse con el pueblo de Dios que asociarse con un mundo que estaba enfocado en lo temporal. "Consideró como mayores riquezas el oprobio de Cristo que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa".

Un juicio que causa gozo

Versículo 13: un juicio que causa gozo. "Porque así será en medio de la tierra, en medio de los pueblos, como olivo sacudido, como rebusco después de la vendimia". Entonces imagínense el juicio de Dios como alguien sacudiendo un árbol que está ahí con sus olivos, y se empiezan a caer los olivos, pero quedan algunos, ¿verdad? Algunos todavía están ahí en el árbol; la mayoría de ellos caen, pero no todos caen. "Estos alzarán su voz, cantarán gozosos por la grandeza de Jehová; desde el mar darán voces. Glorificad por esto a Jehová en los valles; en las orillas del mar sea nombrado Jehová Dios de Israel".

No nos es extraño este cambio de imagen que tiene Isaías: de repente es una imagen tan oscura, tan trágica, la que había estado pintándonos; pero ahora, cuando el enfoque está en el remanente, en los que quedan todavía ahí en el árbol, la imagen cambia, porque de repente empieza a hablar de un gozo que surge en medio de este juicio, de adoración que surge en medio de este juicio. Lo cual significa que el remanente se goza en la justicia de Dios.

¿Dónde encontramos eso en Apocalipsis? Bueno, Apocalipsis 19, versículos 1 al 5, dice: "Después de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro, porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella. Otra vez dijeron: ¡Aleluya! Y el humo de ella sube por los siglos de los siglos. Y los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron en tierra y adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono, y decían: ¡Amén! ¡Aleluya! Y salió del trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes". Un solo pueblo, una sola nación reunida por Cristo Jesús, que se empieza a gozar porque ya ven que se está acercando el final. Dios está juzgando a las naciones, y aunque ha sido quitada la gracia común de la tierra, los que son redimidos todavía tienen todo lo que necesitan. Dicen: "Está bien: quítame la música, quítame la salud, quítame la comida, quítame el dinero; todavía tengo todo lo que necesito en Cristo Jesús, no hay nada que me haga falta". Si tienes todo y no tienes a Cristo, no tienes nada; y si tienes a Cristo y no tienes nada, lo tienes todo.

Causa adoración. Versículo 16: "De lo postrero de la tierra oímos cánticos: Gloria al justo". ¿Quién es el justo? Es interesante que todas estas imágenes ya están aquí en el Antiguo Testamento, apuntándonos en una cierta dirección de adoración, de enfoque, de redención para toda la humanidad. Mary Jane dice: "Tan seguro como que hay un Dios en el cielo y que hay un infierno para los impíos, así seguramente los redimidos se gozarán sobre la condenación eterna de los malos". Y esta es la razón: entraremos a la misma mente, empezaremos a pensar más como Dios y a ser más como Dios cuando estemos acercándonos hacia el fin, en su presencia, estando contemplando la realidad de su gloria acercándose.

El versículo 16 nos muestra eso. Es un poquito inesperado, todos los giros que tiene este pasaje, pero vean lo que dice el versículo 16: "Y yo dije: ¡Mi desdicha, mi desdicha, ay de mí! Prevaricadores han prevaricado; y han prevaricado con prevaricación de desleales". Y de repente, un enfoque en todo lo que está sucediendo en el mundo, donde toma un paso atrás Isaías, y de repente ahora siente qué: tristeza. Por un momento está viendo a los redimidos y está viendo al remanente que se goza por el juicio de Dios, pero de repente se hace hacia atrás y ve todo lo que falta por venir, y la manera en que este mundo está siendo destruido, y la condenación de los impíos, y empieza a sentir qué: tristeza. Y está reflejando Isaías que el remanente se entristece por la destrucción de los impíos.

Ezequiel 33:11 dice: "Diles: Vivo yo, declara el Señor Dios, que no me complazco en la muerte del impío, sino en que el impío se aparte de su camino y viva. Vuélvanse, vuélvanse de sus malos caminos, ¿por qué han de morir, oh casa de Israel?". O, por ejemplo, Oseas 11:8, que dice: "¿Cómo podría abandonarte, Efraín? ¿Cómo podría entregarte, Israel? ¿Cómo podría hacerte como a Adma? ¿Cómo podré tratarte como a Zeboim? Mi corazón se conmueve dentro de mí, se enciende toda mi compasión".

Entonces, ¿nos alegramos o nos entristecemos? ¿Cuál de los dos, cuando viene el juicio de Dios? ¿Cuál es la reacción correcta? Yo pienso que ambos son parte de la realidad que estamos viviendo, ¿no? Sí, hay gozo, porque Dios triunfará al final y hará juicio perfecto sobre todo pecado y sobre toda iniquidad de todo ser humano, y nos gozamos en eso, porque sabemos que no hay nada más glorioso que el que la justicia de Dios sea manifestada. Pero al mismo tiempo, mientras llegamos hasta ahí, mientras estamos en el proceso de ver que eso se cumpla, nos entristecemos por cada persona que sabemos que será juzgada por Dios y rechaza el evangelio, y hay verdadero dolor en nuestro corazón.

Y es así como se expresaba Pablo acerca de su gente, de Israel: "Mi corazón está triste; yo quisiera ser anatema, si fuera posible, por causa de ellos". Porque son mi gente, son mi pueblo, y los amo, y me duele verlos morir sin Cristo. Y esa es la manera en que predicamos el evangelio: llenos de la tristeza de lo que significa el juicio de Dios, pero nos gozamos porque un día el juicio de Dios será perfecto y todas las cosas serán perfectas, y lo único que importará será la gloria de Dios, y no habrá más tristeza, y no habrá más dolor, y no habrá más llanto.

Eso es un poco de lo que le sucedió a Juan también —a Ezequiel le pasó, pero a Juan en Apocalipsis—: se le da un librito de la mano del ángel, se lo come, y dice: "Y en mi boca fue dulce como la miel, pero cuando lo comí me amargó las entrañas". El evangelio, expuesto de esa manera a lo largo de la Biblia, es dulce y es amargo: porque es dulce en aquellos que lo reciben por gracia, y es amargo en aquellos que son juzgados por Dios, y amargo para nosotros al ver ese juicio.

Entonces, esa es la realidad de lo que está siendo expresado aquí: la realidad de que la gracia causa gozo, no venganza personal. Porque decimos: "Yo no merezco lo que Dios me ha dado; yo también merezco el juicio de Dios, pero me gozo en el hecho de que he recibido su gracia, de que no he recibido lo que merezco, sino que he recibido un regalo de parte de Dios", que dice: "Sí, te perdono; por medio de la fe has creído en mi Hijo, has pedido perdón y has sido reconciliado ahora con Dios". Eso nos llena de gozo y gratitud. Y la gracia causa adoración; eso es lo que están viendo nuestros versículos: la adoración que es causada por la gracia.

Pero también están viendo que Isaías, de la misma manera que en el capítulo 6, cuando vio su propio pecado dijo: "¡Ay de mí!", ahora Isaías ve el pecado de su pueblo y dice: "¡Ay de mí!". Entonces, o sea, el pecado causa tristeza y causa quebrantamiento en nuestra vida —nuestro pecado—, pero también el pecado de otros causa tristeza y quebrantamiento en nuestra vida.

Terror, foso y red: no hay escapatoria

Y va a expresar esta frase: "Prevaricadores han prevaricado, y han prevaricado con prevaricación de desleales". Pueden escuchar, ¿verdad?, que está haciendo un juego de palabras, tratando de mostrar una realidad. Estaba leyéndolo: como es en hebreo, es aliteración, asonancia —"razí li, razí li, oy li"—, porque tienen… "bogdím bagádu…"; suena bonito. Ahora, esa es la expresión que está haciendo aquí para decir, básicamente: aquellos que están en el poder han pecado contra el pueblo que se supone que tenían que proteger. Su propio pecado los ha destruido; aquellos que están en el poder se han vuelto corruptos.

Porque así es, ¿verdad? Mientras no están en el poder, critican a todos los que están en el poder —"esa bola de corruptos"—, y de repente ellos llegan al poder y ahora ellos son los que son criticados, porque se han vuelto lo mismo que criticaban. Y es un círculo vicioso, y toda la humanidad ha sufrido ese mismo círculo. Nunca ha habido un gobierno, o gente que esté a cargo, que pueda realmente, por su naturaleza pecaminosa, gobernar correctamente. Nadie puede traer la solución que necesitamos en nuestra sociedad; y es precisamente nuestro pecado lo que está trayendo el juicio de Dios, y especialmente el pecado de los líderes, que han prevaricado con prevaricación de desleales.

Y entonces nos muestra esta imagen: "Terror, foso y red sobre ti, oh morador de la tierra". Otra vez, estas son palabras que suenan… tienen el mismo sonido, muy parecido —"pájad, pájat…"—; ya no se ve en español: terror, foso y red. Pero otra vez está haciendo un juego de palabras para explicar qué: que no vas a escapar de ninguna manera de todo el juicio que viene de parte de Dios. Si escapas de uno, serás atrapado por el otro; y si escapas del foso, serás atrapado por la red. No hay ninguna escapatoria del juicio que viene sobre toda la tierra.

Vean lo que dice el versículo 18: "Y acontecerá que el que huyere de la voz del terror caerá en el foso; y el que saliere de en medio del foso será preso en la red; porque de lo alto se abrirán ventanas, y temblarán los cimientos de la tierra". Ahí está la imagen, algo para recordarnos lo que pasó en Génesis 7, el gran diluvio: se abrieron las ventanas. Juicio de Dios: se abren las ventanas, tiemblan los cimientos de la tierra. "Será quebrantada del todo la tierra, enteramente desmenuzada será la tierra, en gran manera será la tierra conmovida. Temblará la tierra como un ebrio, y será removida como una choza; y se agravará sobre ella su pecado, y caerá, y nunca más se levantará".

Entonces, todos en México sabemos lo que son los terremotos. Duro. Sabemos lo que implica cuando tiembla. ¿Hay algo más terrorífico que el piso? O sea, la tierra que está debajo de nuestros pies es lo más seguro que tenemos, y cuando eso se vuelve inestable, ¿qué haces? No hay dónde ir. ¿A dónde te vas? Si pudiéramos volar como pájaros, no hay problema; pero como seres humanos, cuando empieza a temblar, no importa hacia dónde vayas, el piso debajo de ti se está moviendo, y sabes que esto puede terminar muy mal.

Imagínense ahorita si tuviéramos el peor terremoto que hemos experimentado en nuestra historia en la Ciudad de México, y simultáneamente también tuviéramos al mismo tiempo el peor granizo y la peor tormenta de lluvia que hemos experimentado, de inundación para la ciudad, al mismo tiempo. ¿Cómo se sentiría eso? Es un poco la imagen que está presentando aquí: no solamente que de los cielos cae el juicio de Dios, sino que debajo de la tierra está el juicio de Dios. Como un ebrio, así es como lo compara: está la tierra que se mueve de aquí para allá.

Y esta es la imagen que encontramos en Apocalipsis capítulo 16, y de hecho es la imagen que aparece al final de cada una de las series de siete juicios: siete sellos, siete trompetas, siete copas. Al final siempre pasa lo mismo, y tiene que ver con el juicio final de Dios, el séptimo; y ese juicio final contiene este elemento de un terremoto. Dice: "Y hubo relámpagos, y voces, y truenos; y hubo un gran terremoto, tal como no lo ha habido desde que el hombre está sobre la tierra, tan grande y tan poderoso". Entonces, aquí en Isaías 24, un terremoto es señal del juicio de Dios, y esa es la imagen que está mostrándonos.

Las palabras "y nunca más se levantará" nos muestran qué tan final es este juicio. Esto ya es… ya no hay vuelta atrás, ya no hay manera de retroceder; el juicio de Dios ya está en marcha, se ha establecido sobre toda la tierra, y es un juicio final. Ya no hay más juicios después de este; aquí es donde todo quedará en claro, todo se establecerá. ¿Y no nos llena de gozo pensar en eso, que un día sí hay alguien que puede hacer justicia perfecta? Porque nos damos cuenta de qué tan falibles son nuestros jueces, las personas que juzgan en nuestra sociedad, en nuestro país; nos damos cuenta de qué tanto fallan en hacer justicia perfecta. Pero sí vendrá justicia perfecta, y Dios la establecerá, y será final, y no hay ningún pecado que no vaya a ser revelado y juzgado por Dios.

Un juicio sobre el mundo espiritual

El juicio también —versículos 21 al 22— es un juicio sobre el mundo espiritual. Dice: "Acontecerá en aquel día que Jehová castigará al ejército de los cielos en lo alto, y a los reyes de la tierra sobre la tierra. Y serán amontonados como se amontonan a los encarcelados en mazmorra, y en prisión quedarán encerrados, y serán castigados después de muchos días".

No entiendo bien cómo funciona, pero tengo entendido que así es también nuestro sistema judicial: si te arrestan por alguna cosa, eres puesto en un confinamiento temporal hasta que seas juzgado, que es más adelante; cuando eres juzgado y ya se ha hecho una sentencia final, entonces sí te envían a la cárcel. Entonces no es como que inmediatamente se va a la cárcel alguien: pasa por un proceso temporal de confinamiento en lo que se establece el juicio, y luego llega el juicio, y luego ya son enviados a la cárcel. Es la imagen que está presentando aquí. Pero está presentando esta imagen no nada más para los reyes de la tierra, sino para los ejércitos de los cielos: todas las huestes del mundo espiritual también serán juzgadas por Dios.

Y aquí otra vez existe mucho que decir acerca de esto. Hay un juicio de Satanás y de sus huestes, y creo que esto primero está apuntando… esto está muy sutil en Isaías 24, pero lo van a encontrar más explícito en el Nuevo Testamento: este primer confinamiento que se da de Satanás y de sus huestes se da en la primera venida de Cristo. Ese es un primer juicio sobre Satanás y sus huestes. Entonces —estoy metiendo algo más específico aquí de escatología—, pero esto es lo que ustedes leen que está siendo descrito en Apocalipsis 20, versículos 1 al 3: "Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo".

Entonces la imagen es la misma imagen de lo que Jesús dijo en Juan 12, versículos 31 y 32: ya está aquí, ya está aquí. Dijo Jesús: "El juicio de este mundo ya llegó; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Pero yo, si soy levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo". Todos. Jesús dijo: en mi primera venida estoy echando fuera al príncipe de este mundo, lo estoy atando. Ese es otro pasaje donde lo describe así: "He venido a atar al hombre fuerte", dijo Jesús. Y Colosenses 2:15 nos dice: "Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de Él". Cuando Jesús murió en la cruz, derrotó de una manera absoluta el poder de Satanás y de sus huestes, pero no final, ¿entienden? En su primera venida, Jesús derrotó a Satanás de una manera absoluta, pero no final; todavía espera un segundo juicio. Pero el primer juicio ya se dio, ahí está siendo descrito, creo yo: "Esto será castigado después de muchos días", del versículo 22. Esta separación, como que hay dos, ¿no? Pueden ver ahí, en Isaías 24 hay una separación de tiempo entre un juicio y otro; es muy interesante, está apuntándonos en esta dirección.

El segundo juicio de Satanás se da en… Y fíjense que cuando estamos estudiando Marcos, estamos estudiando los evangelios, lo vemos: están los demonios, dicen en Mateo 8:29, le dicen a Jesús: "¿Qué hay entre tú y nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes del tiempo?". Porque ellos saben que sí hay un tiempo en el cual serán juzgados. Y pueden ver un juicio final: Apocalipsis 20:10 lo describe; eso es hacia más adelante. ¿No vimos Apocalipsis 20:1-3? Pero si ustedes van a Apocalipsis 20:10, van a encontrar que dice: "Y el que los engañaba fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde también están la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos".

Entonces hay un segundo juicio de Satanás, que se da en la segunda venida de Cristo, que es su juicio final y absoluto. Nosotros participaremos en este juicio, de acuerdo a 1 Corintios 6: "¿No saben que hemos de juzgar a los ángeles?". El pueblo de Él, el remanente de Él, participará en el juicio del mundo espiritual. Eso es interesante; y creo que también en el juicio de las naciones participaremos. Segunda de Pedro 2:4 describe este juicio del mundo espiritual así: "Porque Dios no perdonó a los ángeles cuando pecaron, sino que los arrojó al infierno y los entregó a fosos de tinieblas, reservados para juicio". Entonces hay un lugar temporal, tanto para el mundo espiritual como para aquellos que mueren en esta vida, y hay un lugar final y eterno que va a ser inaugurado cuando se dé el juicio final.

Y vamos a ver más sobre eso; no me voy a adelantar a hablar sobre los nuevos cielos y tierra nueva y todo lo que va a venir en Isaías. Pero quiero que vean que estamos divididos… toda la Biblia está dividida en dos eras: la era presente y la era venidera. Y entonces vamos a estar alternando ahí en Isaías, a lo largo de nuestro estudio vamos a estar alternando, viendo cómo se inaugura la era venidera —hay mucho en Isaías sobre la era venidera—, pero esa era venidera es inaugurada con el juicio final, el juicio universal de todas las naciones.

Último versículo. Bueno, aquí les puse este diagrama, está en el libro de escatología, y también, más o menos cuando estábamos estudiando Apocalipsis, lo vimos. Aquí pueden ver: nos muestra tres etapas de Satanás; eso lo vimos cuando estábamos estudiando Apocalipsis 12. Entonces tenemos una era en la cual Satanás es el acusador, el engañador; pero en la primera venida es arrojado a la tierra, al abismo; y en la segunda venida es arrojado al lago de fuego. Entonces ahí están estos diferentes juicios de Satanás.

El sol y la luna se oscurecen ante una gloria mayor

Versículo 23: "La luna se avergonzará y el sol se confundirá, cuando Jehová de los ejércitos reine en el monte de Sion y en Jerusalén, y delante de sus ancianos sea glorioso". Primera característica del juicio final que es narrado aquí en Isaías 24: el sol y la luna se oscurecerán, lo ven así. Y las imágenes poéticas me encantan de Isaías, porque no estamos acostumbrados a leer poesía; pero cuando empiezas a apreciarla y empiezas a ver qué rica es la Biblia en expresiones poéticas, se pueden imaginar, o sea: "la luna se avergonzará y el sol se confundirá". Esas son expresiones poéticas para decir esto: el sol y la luna se oscurecen. ¿Qué es lo que causa que se oscurezcan? Lo que causa que se oscurezcan es que hay una luz más grande que ellos. Es la misma imagen que ustedes tienen cuando están… si están en la noche, si está completamente oscuro, y prendes una vela: "¡Ay, mira cuánta luz da esta vela!". Pero si ustedes salen ahorita, allá afuera, donde está el sol, y prenden una vela, no van a ver ninguna diferencia; esa vela no es nada comparada con la luz del sol. Así se va a sentir el sol con la gloria de Cristo: como una vela. Se confundirá: "No, hay mayor luz; yo pensé que daba luz".

Y esa es la imagen que encontramos. Vean, por ejemplo, Amós 5, dice: "¡Ay de los que ansían el día del Señor! ¿De qué les servirá el día del Señor? Será tinieblas y no luz. Como cuando uno huye de un león y se encuentra con un oso; o va a casa, apoya la mano en la pared, y lo muerde una culebra. ¿No será tinieblas el día del Señor, y no luz; oscuridad, y no resplandor?". Entonces, primero, ahí está este sentido de que la luna y el sol, al ser oscurecidos, representan el juicio de Dios; ya lo vimos descrito.

Pero al mismo tiempo empieza a entrar una luz mayor, que está escrita en Mateo 24, versículos 29 y 30. Dice: "Pero inmediatamente después de la tribulación de esos días, el sol se oscurecerá y la luna no dará su luz, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán sacudidas. Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre; y todas las tribus de la tierra harán duelo, y verán al Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria". La misma imagen que se empieza a desarrollar en Apocalipsis y que se empieza a revelar: ya no necesitamos el sol, ¿por qué? Porque ahora la gloria de Dios es nuestra luz. Dice: "La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que la iluminen, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera; las naciones andarán a su luz, y los reyes de la tierra traerán a ella su gloria".

Entonces, eso es un juicio que trae gloria universal. Y además les doy una anticipación: vayan a Isaías 60, de lo que viene más adelante; vayan ahí, Isaías 60, versículos 19 y 20: "El sol nunca más te servirá de luz para el día, ni el resplandor de la luna te alumbrará, sino que Jehová te será por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria", ahí en Isaías.

Entonces, ¿qué es lo que vemos acerca del juicio que trae gloria universal? Es que la gloria de Dios será para su pueblo escogido, aquí son puestos como "el monte de Sion y Jerusalén, delante de sus ancianos". En Apocalipsis ya leímos en el 19 algo de esto, pero en Apocalipsis 4 encontramos una descripción de los veinticuatro ancianos. Otra vez, no me voy a meter mucho en esto ahorita, pero los veinticuatro ancianos —estos múltiplos de 12 que aparecen en la Biblia, y especialmente en la literatura apocalíptica, con ese uso simbólico— representan al pueblo de Dios: tenemos doce apóstoles y doce tribus, y estos doces, estos múltiplos y estas maneras de unir el número 12 en Apocalipsis, surgen primeramente como veinticuatro ancianos delante del trono, representando a la iglesia de todos los tiempos. Y es para ellos que la gloria de Dios está siendo reservada.

¿De cuál ciudad eres ciudadano?

Y la pregunta que surge de todo este pasaje: ¿qué tanto anhelas la gloria de Dios, o es la gloria de este mundo tu verdadero anhelo, lo que realmente trae gozo a tu vida? Gozo eterno viene, pero este gozo es para el remanente, los hijos de Dios; y la gloria de Dios estará en su despliegue absoluto delante de nosotros. Para algunos, experimentaremos la gloria de Dios a través de su gracia; para otros, experimentarán la gloria de Dios a través de su justicia y su condenación. Para algunos, estaremos delante de la gloria de Dios en adoración; para otros, estarán delante de la gloria de Dios maldiciendo.

La ciudad del hombre es para la gloria del hombre, y la ciudad de Dios es para la gloria de Dios. Al final, una de esas dos ciudades permanecerá. ¿De cuál ciudad eres ciudadano? ¿Cuál es la gloria que más amas? Esta iglesia existe para recordarnos que no hay nada más importante. "Por la fe habitó como extranjero en la tierra de la promesa como en tierra extraña, viviendo en tiendas como Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene cimientos, cuyo arquitecto y constructor…". Hebreos 11:9.

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