El Rey será manifestado
¿Quién puede estar en pie delante de un Dios santo? Isaías 33 responde esa pregunta cuando el pueblo ya agotó todos sus refugios y descubre que Jehová es su juez, su legislador, su Rey y también su Salvador. Un mensaje sobre la salvación que se manifiesta a quienes han quedado con las manos vacías, y sobre el Rey hermoso que un día veremos.
Transcripción
Regresamos a Isaías
… (La grabación comienza con el mensaje ya iniciado.) …es una pequeña pausa en Isaías el domingo pasado, pero gracias a Dios por el mensaje de Alfredo del libro de Santiago, y por la manera en la que toda la Palabra de Dios está armonizada, de tal manera que podemos ver los mismos temas a lo largo de todas las Escrituras, Antiguo y Nuevo Testamento. Entonces, hoy continuamos con nuestro estudio de Isaías, y el capítulo 33 vamos a ver hoy.
Lectura de Isaías 33
Dice: "¡Ay de ti, que saqueas, y nunca fuiste saqueado; que haces deslealtad, bien que nadie contra ti la hizo! Cuando acabes de saquear, serás tú saqueado; y cuando acabes de hacer deslealtad, se hará contra ti.
"Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación. Los pueblos huyeron a la voz del estruendo; las naciones fueron esparcidas al levantarte tú. Sus despojos serán recogidos como cuando recogen orugas; correrán sobre ellos como de una a otra parte corren las langostas.
"Será exaltado Jehová, el cual mora en las alturas; llenó a Sion de juicio y de justicia. Y reinarán en tus tiempos la sabiduría y la ciencia, y abundancia de salvación; el temor de Jehová será su tesoro.
"He aquí que sus embajadores darán voces afuera; los mensajeros de paz llorarán amargamente. Las calzadas están deshechas, cesaron los caminantes; ha anulado el pacto, aborreció las ciudades, tuvo en nada a los hombres. Se enlutó, enfermó la tierra; el Líbano se avergonzó y fue cortado; Sarón se ha vuelto como desierto, y Basán y el Carmelo fueron sacudidos.
"Ahora me levantaré, dice Jehová; ahora seré exaltado, ahora seré engrandecido. Concebisteis hojarascas, rastrojo daréis a luz; el soplo de vuestro fuego os consumirá. Y los pueblos serán como cal quemada; como espinos cortados serán quemados con fuego.
"Oíd, los que estáis lejos, lo que he hecho; y vosotros los que estáis cerca, conoced mi poder. Los pecadores se asombraron en Sion; espanto sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas? El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias, el que cierra sus ojos para no ver cosa mala; este habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le dará su pan, y sus aguas serán seguras.
"Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos. Tu corazón imaginará el espanto, y dirá: ¿Qué es del escriba? ¿Qué del pesador del tributo? ¿Qué del que pone en lista las casas más insignes? No verás a aquel pueblo orgulloso, pueblo de lengua difícil de entender, de lengua tartamuda que no comprendas.
"Mira a Sion, ciudad de nuestras fiestas solemnes; tus ojos verán a Jerusalén, morada de quietud, tienda que no será desarmada, ni serán arrancadas sus estacas, ni ninguna de sus cuerdas será rota. Porque ciertamente allí será Jehová para con nosotros fuerte, lugar de ríos, de arroyos muy anchos, por el cual no andará galera de remos, ni por él pasará gran nave. Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará.
"Tus cuerdas se aflojaron; no afirmaron su mástil, ni entesaron la vela; se repartirá entonces botín de muchos despojos; los cojos arrebatarán el botín. No dirá el morador: Estoy enfermo; al pueblo que mora en ella le será perdonada la iniquidad".
Oración
Señor, te pedimos que esta, tu Palabra, sea viva y eficaz, que sea más cortante que toda espada de dos filos, que pueda penetrar en nuestra alma para transformarnos. En el nombre de Cristo Jesús.
La manifestación de su salvación
Este pasaje lo vamos a dividir en tres partes, en tres diferentes cosas que creo que este pasaje nos está mostrando acerca de cómo Dios se quiere manifestar a nosotros, y a su pueblo, y a sus enemigos. En general, esta es la manifestación de Dios a todo el mundo, y tiene diferentes aspectos, diferentes ángulos desde los cuales podemos ver su manifestación.
La primera manifestación de Dios que encontramos en este pasaje es la manifestación de su salvación. Y quiero que vean cómo empieza el texto. Dice: "¡Ay de ti, que saqueas, y nunca fuiste saqueado; que haces deslealtad, bien que nadie contra ti la hizo! Cuando acabes de saquear, serás tú saqueado; y cuando acabes de hacer deslealtad, se hará contra ti".
Especialmente para los que no han estado aquí en lo que hemos estado estudiando Isaías, tengo que explicar que este es el sexto "ay" de una serie de ayes que hemos estado viendo en los últimos capítulos, desde el capítulo 28. Entonces, nada más pueden darle unas vueltas a las hojas de sus Biblias y van a encontrar cómo empieza el capítulo 28, diciendo: "¡Ay de la corona de soberbia!". Y después van a encontrar que el capítulo 29 empieza así también: "¡Ay de Ariel, de Ariel, ciudad donde habitó David!". Y después, en el capítulo 30, empieza también con: "¡Ay de los hijos que se apartan!, dice Jehová". Y después, en el capítulo 31, también empieza con: "¡Ay de los que descienden a Egipto!". Y hay un "ay" más en medio, en 29:15: "¡Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo!".
Entonces, ya hemos visto cinco ayes; vamos a este sexto "ay". La diferencia con este sexto "ay" es que esos cinco ayes que vimos anteriormente eran ayes sobre el pueblo de Dios. Y bueno, por cierto, que ese "ay" no se usa como usamos "ay" nosotros: es una expresión de angustia, de dolor, y de una especie de juicio que está cayendo sobre aquellos sobre los cuales el "ay" es pronunciado.
Entonces, llevamos cinco ayes, y los ayes han sido enfocados hacia el pueblo de Dios; pero este, en el capítulo 33, ahora está enfocado sobre Asiria, los enemigos de Dios. Qué cambio, porque de repente ahora el enfoque es Asiria. ¿Y la razón? Vamos a descubrirlo aquí en el capítulo 33. La razón es porque ahora el pueblo de Dios está entrando en una etapa de arrepentimiento delante de Dios.
Y este arrepentimiento se manifiesta primeramente en fe. Vean cómo lo expresan; esta es la oración ahora de Israel hacia su Dios. Dice: "Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado". Y esta palabra "esperado" es la idea de fe: ahora tenemos nuestra fe puesta en ti, tú eres nuestra esperanza. "Brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación".
Y lo encuentran más adelante, en el versículo 5, en donde dice: "Será exaltado Jehová, el cual mora en las alturas; llenó a Sion de juicio y de justicia. Y reinarán en tus tiempos…". Y aquí están los conceptos de la salvación que Dios está manifestando: la sabiduría y la ciencia, el conocimiento, y abundancia de salvación; y el temor de Jehová será su tesoro. Entonces están empezando a encontrar su esperanza realmente en Dios, están empezando a ver que Dios es el único lugar en el cual pueden poner su confianza.
¿Qué hizo que el pueblo volteara hacia Dios?
¿Por qué? ¿Qué pasó que hizo que el pueblo de Dios volteara hacia Dios? Bueno, en dos semanas —no estoy seguro si vamos a hacer esto, pero en dos estudios más del libro de Isaías— vamos a estar viendo en más detalle la historia de Ezequías, y en particular este conflicto que hubo entre Senaquerib y Ezequías. Pero nada más para adelantarles la historia un poquito —y ya la hemos estado viendo—, aquí se describe un poco de lo que realmente sucedió.
El versículo 7 describe una situación. Dice: "He aquí que sus embajadores darán voces afuera; los mensajeros de paz llorarán amargamente. Las calzadas están deshechas, cesaron los caminantes; ha anulado el pacto, aborreció las ciudades, tuvo en nada a los hombres. Se enlutó, enfermó la tierra; el Líbano se avergonzó y fue cortado; Sarón se ha vuelto como desierto, y Basán y el Carmelo fueron sacudidos".
Todo esto suena muy extraño, muy poético; pero realmente a lo que está haciendo referencia todo este pasaje es… ¿Recuerdan? Asiria era una amenaza. Entonces, bajo el rey Acaz habían tratado de hacer una alianza con Egipto para protegerse de los asirios. El rey Ezequías, que en general fue un rey bueno, que es el rey que está en este momento, no quiere hacer una alianza con nadie: quiere confiar en el Señor. Pero cuando viene la amenaza de los asirios, termina buscando una manera de hacer las paces con ellos. Y la tentación, entonces, fue proveerlos de ciertos tesoros que podía ofrecer Israel, Judá, para protegerse de los asirios: "Miren, aquí está nuestro tributo, tomen, no nos hagan daño". ¿Y qué fue lo que pasó?
Les voy a arruinar un poquito aquí el final de la historia que vamos a estar viendo más adelante, en los capítulos 36 al 39; vamos a ver bien la historia de Ezequías, qué es lo que pasó. Pero lo que sucedió es que los asirios traicionaron a Judá. Llega el rey de Asiria, sus tributos: les pidió 300 talentos de plata y 30 talentos de oro como precio para la paz —esto está en 2 Reyes 18—. Se los dan; y ya que se los dieron, dice el rey de Asiria: "¿Saben qué? Olvídenlo, sí los vamos a atacar de todas maneras".
Entonces, ya buscaron protección de Egipto y falló; ya buscaron protección con los mismos asirios y falló. Ya no tienen a dónde voltear, ya se les acabaron sus opciones. Eso es lo que está pasando a estas alturas: ya está el pueblo de Dios diciendo: "Ya tratamos de encontrar nuestra esperanza acá, y vimos que quedamos vacíos; ya tratamos de encontrar nuestra esperanza acá, y quedamos vacíos".
Es por eso que el juicio sobre Asiria, en el versículo 1, habla acerca de eso: si ustedes están saqueando, cuando ustedes hayan terminado de saquear, ahora ustedes serán saqueados; así como ustedes fueron desleales, así como ustedes traicionaron, así ustedes también serán traicionados. Y de hecho eso sucedió: Senaquerib fue traicionado por sus propios hijos. Bueno, vamos a ver esa historia.
Pero el punto es que cuando Dios es todo lo que tenemos, descubrimos que Dios es todo lo que necesitamos. Y eso es lo que está pasando en este momento de la historia del pueblo de Dios: ellos están con la espalda contra la pared y ya no tienen a dónde voltear. Justamente cuando están derrotados, cuando están decepcionados con ellos mismos y con lo que ellos mismos han hecho con sus vidas, es que ellos se dan cuenta de que tienen que encontrar otra fuente para la esperanza de sus vidas.
El arrepentimiento: un corazón contrito
Lo cual nos lleva a la manera en que se manifiesta la salvación de Dios: se manifiesta en arrepentimiento, en los versículos 8 y 9. El versículo 8 es el que describe eso: "Ha anulado el pacto". Justamente está describiendo eso que les decía de Asiria, de cómo Asiria decide ya no cumplir con el pacto de paz que había hecho con ellos. Y estos lugares que son descritos en el versículo 9 —Líbano, Sarón, Basán, Carmelo—, todos estos lugares son descritos como lugares que eran lugares verdes, de mucha vegetación, y ahora han quedado desolados, han quedado como desiertos, para describir la desolación que ha venido sobre Israel a raíz de esta traición de los asirios. Los mensajeros: el versículo 7 describe estos mensajeros que llevaron este tesoro a los asirios, y por esta traición es que lloran amargamente.
Entonces, ¿cómo se ve el arrepentimiento? ¿Cómo se ve el arrepentimiento en la vida cristiana? Salmo 51, versículo 17, dice: "Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás".
¿Para quién es la salvación que Dios ofrece? Para los que se dan cuenta de que no tienen ningún otro lugar a dónde voltear. Para ellos es: solamente para la gente que se ha dado cuenta de que todos los demás lugares te van a traicionar; solamente para aquellos que se dan cuenta de que todo ídolo que hemos creado en nuestros corazones nos va a decepcionar tarde o temprano, porque no va a cumplir con las expectativas que tenemos para esos ídolos, de que realmente nos satisfagan en nuestro corazón.
Entonces, es por eso que Jesús dijo específicamente: "Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. Pero vayan y aprendan lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores".
Dios recibe al que llega en último lugar
Me encanta este pasaje, porque describe una situación en la cual el pueblo de Dios —dense cuenta— está recurriendo a Dios como última alternativa. Es como ya el punto de desesperación, en donde ya probaron las demás cosas que podían usar para protegerse, para encontrar seguridad; y cuando esas cosas fallaron… falla una cosa y van con la otra, falla esa cosa y van con la otra; y una vez que todas las cosas han fallado, entonces voltean a Dios.
Y sin embargo, sin embargo, Dios aun así dice: "Aquí estoy. Aunque no fui tu primera opción, aunque no fui lo primero a lo cual acudiste para encontrar tu esperanza, de todas maneras estás en una posición de humildad, de quebrantamiento, y yo te recibo para ahora sí ser tu Dios, ahora sí manifestar mi salvación en tu vida". Dios está más preparado para encontrarnos a nosotros de lo que nosotros estamos preparados para encontrarlo a Él. Isaías es para la gente que ha probado todo y ha regresado vacía.
Lo cual nos muestra que la razón por la cual Dios salva solo a aquellos que han sido humillados por los recursos vanos en los cuales han tratado de encontrar su salvación, es porque Él quiere ser glorificado en nuestra salvación. Y eso está expresado en el versículo 5, por eso dice: "Será exaltado Jehová, el cual mora en las alturas".
Entonces, la gloria de Dios va a ser mostrada de una manera más grande y más gloriosa cuando sea a través de la falta de nuestros propios recursos, a través de los cuales vengamos a Él; es decir, por fe. Yo no puedo ver hacia adentro, tengo que ver hacia afuera, tengo que depender de alguien más, porque yo no puedo. Es en ese momento que Dios es glorificado y puede brillar, y puede decir: "Yo seré tu fortaleza, yo seré aquel que derrotará a tus enemigos, yo seré aquel quien te dará la fortaleza que necesitas para tu vida".
Dios manifiesta su poder
Entonces, vean el versículo 10: Dios manifestará su poder. Ahí están ustedes, ya sin esperanza, sin ningún otro recurso; ahora véanme: "Ahora me levantaré, dice Jehová; ahora seré exaltado, ahora seré engrandecido". Y empieza a describir aquí la manera en que juzga a los enemigos de Dios: todos tus esfuerzos resultan en nada. La hojarasca es este esfuerzo de dar a luz algo productivo, pero no pueden; y el fuego los consumirá, "y los pueblos serán como cal quemada; como espinos cortados serán quemados con fuego". "Oíd, los que estáis lejos": es para toda la tierra. Los que están lejos van a escuchar lo que ha hecho; los que están cerca conocerán su poder.
Y vean el versículo 14. Me encanta el versículo 14, porque aquí está esta idea. Dice: "Los pecadores se asombraron en Sion; espanto sobrecogió a los hipócritas". ¿Por qué? Porque está viniendo el juicio de Dios. Entonces, de repente se dan cuenta de que no pueden estar delante de la presencia de un Dios santo. Y aquí plantea la pregunta: "¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?". ¿Quién puede estar de pie cuando el juicio de Dios es manifestado en toda su santidad? ¿Quién puede presentarse delante de Él y decir: "Sí, Señor, mírame, yo tengo lo que se necesita para estar en tu presencia"?
Ya lo vimos en Isaías 6: cuando Isaías vio la santidad y la gloria de Dios, dijo: "¡Ay de mí, que soy hombre inmundo de labios impuros!". Porque la presencia de Dios delante de nosotros, manifestando su santidad, nos hace darnos cuenta de que nadie de nosotros podemos estar en pie si Dios fuera a juzgarnos en nuestro pecado.
Cubiertos de gasolina frente a un fuego consumidor
Estaba pensando en esta analogía: si tú tienes gasolina, o estás cubierto de gasolina… Va, esta es una mejor analogía: si ya estás cubierto de gasolina, ¿a qué es lo último a lo que te quieres acercar? Ninguna chispa, ninguna pequeña llama de fuego vas a querer que esté cerca de ti, porque sabes que hay algo que sucede en el momento en que esa llama se junte con algo flamable como la gasolina: va a prenderse, va a haber combustión.
De la misma manera, la manifestación de la santidad de Dios se ve cuando se acerca a nuestro pecado. Es el mismo temor que debería existir en nosotros cuando pensamos en nuestro propio pecado delante de un Dios santo: Él es fuego consumidor, yo estoy cubierto de gasolina, que es mi pecado; no puedo acercarme a Él.
Y eso nos muestra… O sea, yo estaba pensando sobre esto, y estaba pensando que el pueblo de Israel entonces se da cuenta, a estas alturas, de que de hecho todo este tiempo tuvieron miedo de las cosas equivocadas. Porque hasta este punto, ¿de quién tenían miedo? De los asirios: eso es lo que provocaba temor en ellos. Cuando todo el tiempo lo que debería de haber provocado temor en ellos era su pecado ante un Dios santo. Eso era lo que debería de haber
causado temor en ellos. Y ahora se están dando cuenta, ahora están reaccionando y dicen: "No, no, no, no son los asirios; es la santidad de Dios, es su juicio delante de nosotros lo que debería de llenarnos de temor".
Números 10:35 describe cómo funcionaba la presencia de Dios en relación a los enemigos de Dios. Dice: "Y sucedía que cuando el arca se ponía en marcha, Moisés decía: Levántate, oh Señor, y sean dispersados tus enemigos, y huyan de tu presencia los que te aborrecen. Y cuando el arca descansaba, él decía: Vuelve, oh Señor, a los millares de millares de Israel". Cuando la presencia de Dios se acerca a su pueblo y se mueve con su pueblo, empieza a destruir a sus enemigos, y empieza a manifestar su santidad y su juicio delante del pecado de aquellos que han ofendido a Dios y que han ofendido a su pueblo.
El fuego que purifica y el fuego que destruye
Y empezamos a encontrar esta dinámica que se da en el versículo 15: el pueblo de Dios es santificado por el juicio del fuego de Dios. Recuerden: el juicio del fuego de Dios tiene dos maneras de manifestarse y dos resultados diferentes. En el pueblo de Dios va a purificarlos, y en los enemigos de Dios va a destruirlos. Y entonces tiene estos dos aspectos que están alternando aquí en el pasaje.
Y dice el versículo 15: "El que camina en justicia" —ese es el que se puede presentar delante de Dios— "el que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias, el que cierra sus ojos para no ver cosa mala; este habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le dará su pan, y sus aguas serán seguras".
Entonces, ¿quién de nosotros levanta la mano y dice: "Ese soy yo, yo soy el que camina en justicia y habla lo recto, aborrece la ganancia de violencias, sacude las manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias, cierra sus ojos para no ver cosa mala"? ¿Existe hoy esa persona, tal como la describe?
Ahí hay un pasaje paralelo aquí, en el Salmo 15, que dice: "Señor, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu santo monte? El que anda en integridad y obra justicia, y habla verdad de su corazón; el que no calumnia con su lengua, no hace mal a su prójimo, ni toma reproche contra su amigo; en cuyos ojos el perverso es despreciado, pero honra a los que temen al Señor; el que aun jurando en perjuicio propio, no cambia; el que su dinero no da a interés, ni acepta soborno contra el inocente. El que hace estas cosas permanecerá firme".
Bueno, espero que ustedes estén tan desanimados como yo cuando escuchan eso. ¿Quién se parará en tu presencia, Dios? ¿Quién estará en pie cuando tú te manifiestes? Es más, Jesús dijo eso: si tú quieres estar en pie delante de mí, más vale que seas perfecto. Dice Mateo 5:20: "Porque les digo a ustedes que si su justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entrarán en el reino de los cielos". Si ustedes no son perfectos en todos los sentidos, entonces ustedes no pueden estar en la presencia de Dios.
Solo uno puede estar de pie
Lo cual nos lleva a este punto: ¿cómo es que podemos ser perfectos? Solamente si Dios manifiesta su poder al santificarlos. Es el poder de Dios para darnos su justicia, la cual nos hace aceptos delante de Él. Es decir, cuando su perfección se convierte en nuestra perfección, es que nosotros podemos estar de pie delante de su perfecto y justo juicio.
Entonces, la santificación del pueblo de Dios nos muestra este panorama que describen los versículos 15 y 16: solo hay uno que ha caminado en justicia, y que ha hablado lo recto, y que ha aborrecido la ganancia de violencias, que no ha participado en corrupción. Solo hay uno que ha sido perfecto en todos los sentidos y que puede estar de pie delante de Dios, y ese es su Hijo, Jesucristo. Lo cual significa que, si tú quieres estar en pie delante de Dios, tienes que estar conectado a Él de alguna manera; no hay otra manera de estar de pie delante de Dios.
Y eso es justamente lo que Jesús describió en Mateo 7. En Mateo 7 él dijo: miren, hay dos maneras de construir tu vida. Puedes construir tu vida sobre una roca —y la imagen es de una casa: tu vida está representada por una casa—, y puedes poner tu vida sobre esa roca; o puedes construir tu vida sobre arena. Ahora, ambos —y esto es lo que veíamos el domingo pasado en el libro de Santiago—, ambos van a sufrir tribulación en sus vidas, ambos van a experimentar pruebas muy fuertes, que están representadas por lluvias y tormentas: baja la lluvia y sube el río. Ambos experimentan la misma tormenta. ¿Pero cuál es la diferencia? La diferencia está en dónde está puesto el fundamento de tu vida, sobre qué.
Y dice Jesús: el único que permanecerá de pie en el día final es aquel que haya puesto su vida sobre la roca. ¿Quién es la roca? Jesús. Esa tiene que ser tu esperanza más grande y tu esperanza final: yo he puesto mi vida sobre la roca, que es Cristo Jesús, de tal manera que puedo presentarme en el día final, y de tal manera que puedo enfrentarme a las tribulaciones de esta vida, porque sé que tengo todo lo que necesito.
Y si tu fe está en aquel que es perfecto en todos los sentidos, entonces tú serás perfecto en todos los sentidos delante de Dios. Y tu vida, ahorita en esta vida, va a empezar a reflejar eso: se va a empezar a reflejar un cambio de santificación en el cual vas progresando, y vas viendo estos cambios que empiezan a reflejar esa transformación interna que tienes en tu vida, que es la justicia de Cristo. Dios empieza a transformar tu corazón, de tal manera que tú empiezas a decir: "No, no quiero participar en las cosas que ofenden a mi Dios; no quiero participar en las cosas que son contrarias a la voluntad de Dios y que no reflejan su gloria y su majestad y su santidad. Yo quiero ser un reflejo del Dios que me ha salvado".
Y entonces empiezas a ver esta transformación. ¿Podemos ser estos nosotros, los que caminamos en justicia, los que hablamos lo recto, los que no participamos en la iniquidad de este mundo? ¿Podemos ser? Sí, podemos ser: en Cristo. En Cristo, este puedes ser tú, el que está siendo descrito, que se para en pie delante del fuego consumidor de Dios y dice: "Mira a tu Hijo, porque ahí puse mi esperanza; así que no me destruyas a mí".
Samuel Rutherford… Y esto es posible solamente por el poder de Dios; solamente esta es una manifestación del poder de Dios. Dice el versículo 13: "Conoced mi poder". ¿Cómo conocemos el poder de Dios? Viendo cómo destruye a sus enemigos, primeramente; pero en segundo lugar, viendo cómo nos santifica a nosotros. Son las dos maneras en que Dios manifiesta su poder en nuestras vidas y en este mundo. Samuel Rutherford dijo: "Mi fe no tiene cama en donde dormir sino la omnipotencia de Dios". Es el único lugar en el que descansa la fe.
Tus ojos verán al Rey en su hermosura
Número tres: versículo 17. Y esta es una de estas partes gloriosas del libro de Isaías que sobrepasan toda nuestra capacidad de imaginación y de entendimiento. Dice: "Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos". Entonces la imagen es como si estuviéramos ahí en un mirador, hasta arriba de una montaña, viendo todo el panorama; y primeramente lo que estamos viendo es la manifestación del Rey, lo cual está describiendo una nueva realidad.
De hecho, ha usado estos dos sentidos a lo largo de este capítulo. Ha estado expresando, por un lado, lo que escuchamos: versículo 13, "Oíd, los que estáis lejos". Ahí hay un sentido de usar nuestros oídos para percibir la realidad que nos rodea. Pero en los versículos 17, 18, 19 y 20 encontramos que usa la imagen de nuestros ojos, de nuestra vista. Porque nuestros ojos son los que usamos ¿para qué? Para percibir la realidad que nos rodea. ¿Cómo sabemos lo que está a nuestro alrededor? ¿Cómo sabemos lo que es real? Bueno, una de las principales maneras es a través de la luz que entra a nuestros ojos, y que pueden percibir colores y formas, y vemos las cosas en tres dimensiones y entendemos de qué se trata lo que nos rodea, entendemos lo que es verdad. Y esto que está siendo descrito en el versículo 17 es
una nueva realidad. Y la manera en que lo describe: "tus ojos lo verán". Vas a ver, es la nueva realidad delante de ti: hay un Rey hermoso que está delante de ti, y toda la realidad está siendo transformada mediante Él. Ahora ves las cosas de una manera completamente nueva, completamente diferente.
Y claro, esto empieza ahorita, cuando conocemos a Dios a través de la fe; pero esto también nos está apuntando hacia un momento futuro. Y se los digo porque Isaías está lleno de esto, y lo hemos estado viendo una y otra vez; y conforme nos acerquemos más hacia el final del libro de Isaías, vamos a verlo todavía más. Pero el punto es que Dios va a ir transformando primero nuestra realidad interna, para que veamos las cosas de una manera diferente —el mundo que nos rodea empieza a cambiar—; pero finalmente, cuando Jesús regrese y restaure todas las cosas, va a establecer una nueva realidad física y eterna en la cual su gloria llenará todo. Y esto es parte de lo que está siendo descrito aquí.
Y eso es algo de lo que leemos, por ejemplo, en 1 Juan 3:2: "Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser; pero sabemos que cuando Cristo se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos como Él es". Entonces ahí está: un día sí vamos a ver su hermosura, de una manera completa, de una manera que tiene toda la realidad que nos rodea. Algún día este mundo, en su pecado y en su corrupción, dejará de ser.
"¿Qué es del escriba? ¿Qué del pesador del tributo?"
Y esto es lo que empieza a describir. Dice: "Tu corazón imaginará el espanto, y dirá: ¿Qué es del escriba? ¿Qué del pesador del tributo? ¿Qué del que pone en lista las casas más insignes?". Entonces, ahí estaba el que iba y apuntaba cuánto les debían de tributo —y especialmente pensando en los asirios—, el que pesaba los tributos y decía: "Sí, ya pagaste suficiente"; el que decidía quién podía tener posesiones y casas. Esa era la opresión que ellos sufrían de parte de sus enemigos; esas eran las cosas que ellos temían.
Y de repente: ¿dónde está? ¿Se acuerdan? Es como un sueño: ya no están aquí, todas las cosas que temíamos han dejado de existir. Esa es la nueva realidad: todas las cosas que nos amenazaban, todas las cosas que nos oprimían —en especial el pecado y la muerte— han dejado de existir. Un día esa será nuestra nueva realidad: ya no va a haber pecado y ya no va a haber corrupción.
Vean el versículo 19: "No verás a aquel pueblo orgulloso, pueblo de lengua difícil de entender, de lengua tartamuda que no comprendas" —describiendo a los asirios—. "Mira a Sion, ciudad de nuestras fiestas solemnes" —nuevamente empiezan a volver las fiestas judías dentro de Jerusalén—; "tus ojos verán a Jerusalén, morada de quietud, tienda que no será desarmada, ni serán arrancadas sus estacas, ni ninguna de sus cuerdas será rota". Ya no hay nada que sea temporal, todo es permanente; y ya el tabernáculo y el templo dejarán de ser: hay algo más permanente, una nueva realidad ahí, en donde la presencia de Dios está con su pueblo.
Y vean cómo es descrito en el versículo 21: "Porque ciertamente allí será Jehová para con nosotros fuerte, lugar de ríos, de arroyos muy anchos, por el cual no andará galera de remos, ni por él pasará gran nave". O sea, ya no va a haber ataques desde el mar hacia nosotros; la amenaza de lo que representaba que vinieran las naves desde el mar para atacarnos ya no está presente.
Juez, legislador, rey… y Salvador
Y el versículo 22 lo describe ahora como una nueva realidad del gobierno al cual ellos están sujetos. Dice el versículo 22: "Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey". El gobierno federal está dividido en tres poderes en México; hay otros países que también tienen esta misma estructura. En México, ¿en qué clase vemos eso? En civismo. Recuerdo cuando nos enseñaban esto y nos decían: hay tres poderes, ¿cuáles son? El judicial, el legislativo y el ejecutivo, ¿verdad?
Y estos tres poderes se supone que funcionan con cierta independencia uno del otro. ¿Por qué? Porque está diseñado de esa manera, y porque no quieres darle todo el poder a un solo grupo, ¿verdad? Tienen que mantenerse a cuentas entre los diferentes poderes, tiene que haber un balance.
Aquí este versículo describe a Dios en estas tres capacidades: en la capacidad judicial, legislativa y ejecutiva. ¿Y quién es el que tiene las tres? Él mismo. Porque no hay corrupción en Él, porque es una justicia perfecta, es un gobierno perfecto.
Pero si tú te fueras a enfrentar a Dios solamente bajo esos tres términos, como juez, legislador y rey, adivina cuál sería tu destino. Si esa fuera la única capacidad bajo la cual Dios operara —"yo soy juez, yo soy legislador y yo soy rey"—, todos seríamos condenados, todos estaríamos perdidos absolutamente. Porque sería justicia perfecta, poder perfecto, legislación perfecta: ¿quién de nosotros escapa?
Por eso me encanta cómo termina el versículo 22, porque aquí aclara: no es nada más juez, legislador y rey; también es el Salvador. Eso significa que Él está actuando en esas tres capacidades para salvarnos, para traernos delante de su presencia y darnos lo que necesitamos para tener la justicia perfecta que nos da la capacidad de estar en su presencia. Entonces, esa es la realidad que está siendo descrita en el versículo 22.
Los cojos arrebatarán el botín
Versículo 23: "Tus cuerdas se aflojaron; no afirmaron su mástil, ni entesaron la vela; se repartirá entonces botín de muchos despojos; los cojos arrebatarán el botín". Ahí está describiendo, hermanos, la sacudida que ha tenido el pueblo de Dios, de tal manera que no es como un barco que está listo para la guerra. No es un barco que viene y dice: "Mira qué tan fuerte y qué tan poderoso soy, mira qué tan bien estoy preparado". Es un barco que ya ha sido sacudido por Dios, que ya ha sido quebrantado por Dios, y que ahora está listo para recibir ¿qué? La recompensa. No porque el barco esté preparado, o sea, no porque el barco lo merezca, sino porque Dios le está proveyendo la recompensa: el botín es tuyo, tú vas a disfrutar de todo el fruto de la obra que yo he hecho por ti.
De tal manera que, si piensan en los asirios, ¿para quién eran los botines? Para los reyes, ¿no? Solo los reyes se llevaban el botín. Si tú estabas abajo en la escala social, y eras de lo más bajo de lo más bajo, entonces no te tocaba realmente nada. Pero aquí, ¿a quiénes describe como aquellos que reciben el botín? A los cojos: los que menor capacidad tienen para la guerra, los que menor capacidad tienen para pelear. Ellos son los que reciben la recompensa que Dios ha obtenido para ellos, son los que disfrutan de los beneficios de la obra de Dios en sus vidas: los que menos pueden.
Y aquí está el versículo 24: "No dirá el morador: Estoy enfermo; al pueblo que mora en ella le será perdonada…".
Ven a Jesús
Me encanta Isaías, porque Isaías 33 describe la manifestación de nuestro Dios para salvarnos, para mostrar su poder y para mostrarnos su hermosura; y los beneficiados al final somos nosotros. Porque todo es por gracia, y todo lo que estamos recibiendo de parte de Dios, Él lo obtuvo por nosotros. ¿Qué hicimos? ¿Qué hicimos? "Aquí estamos, Señor. Yo soy el cojo, yo soy el que no tiene la capacidad de pelear, yo soy aquel que ha sido sacudido por los enemigos, yo soy aquel que se ha visto decepcionado una y otra vez por buscar mi esperanza en los lugares equivocados".
¿No están cansados de confiar en los tontos ejércitos de este mundo? ¿No están cansados de ser traicionados y terminar vacíos? Ahí es donde estaba el pueblo de Dios en este momento de la historia; ahí es donde estás tú. Ven a Jesús: Él es tu futuro y hermoso Rey.
"Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas han pasado. Y el que está sentado en el trono dijo: Yo hago nuevas todas las cosas. Y añadió: Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas. También me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tiene sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El vencedor heredará estas cosas, y yo seré su Dios y él será mi hijo".
Puestos de pie…
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