Apocalipsis 11:15-19ApocalipsisNathan Díaz
La séptima trompeta
¿Qué pasa cuando suena la séptima trompeta de Apocalipsis? Este mensaje recorre Apocalipsis 11:15-19 y explica por qué esa última trompeta marca el fin de la historia: el reino eterno de Cristo, el juicio de vivos y muertos, y la recompensa de los santos. Para unos será la mejor noticia; para otros, la peor.
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Transcripción
El final del tercer ciclo de visiones
Bueno, hemos llegado al final del tercer ciclo de visiones. Hoy concluimos el tercer ciclo de visiones del libro de Apocalipsis. Recuerden: hay siete ciclos de visiones en el libro, y estas visiones están diseñadas para mostrarnos realidades del plan de redención y el plan de Dios para la iglesia desde diferentes ángulos, cada vez mostrándonos cómo el Antiguo Testamento estaba apuntando hacia Cristo y cómo el Antiguo Testamento estaba mostrándonos realidades sobre el plan de Dios para la humanidad. Y eso es el libro de Apocalipsis: básicamente es una narración de lo que está sucediendo entre la primera y la segunda venida de Cristo, que esperamos, en esta época que estamos viviendo, y cómo va a terminar esta época que estamos viviendo.
Y vimos la semana pasada acerca de los dos testigos, y vimos cómo es que los dos testigos cumplen la función profética que le fue dada a la iglesia. Si recuerdan, en el libro de Joel, capítulo 2, versículos 28 al 32, hay una profecía acerca de cómo, cuando se ha derramado el Espíritu Santo, "vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán". Y ese mensaje profético es el mensaje profético del evangelio. Es la manera en que nosotros declaramos, así como los profetas del Antiguo Testamento declaraban la verdad del mensaje de Dios, el juicio venidero de Dios y la manera de encontrar el perdón de Dios a través del arrepentimiento; de la misma manera nosotros proclamamos ese mismo mensaje.
Por si tienen dudas sobre eso, vean lo que dice Apocalipsis 19. Aquí creo que es la clave de entender el ministerio profético en el libro de Apocalipsis. Dice Apocalipsis 19, versículo 10, al final: "El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía". Es decir, la esencia, la naturaleza de la profecía es el testimonio de Jesús; lo que decimos acerca de Jesús es la naturaleza de la profecía. Entonces no tenemos que pensar en algo místico, extraño, predecir el futuro, decir qué va a suceder mañana. No tengo que pensar en términos de la profecía de esa manera, sino pensar en términos bíblicos de cómo todo se cumple en Jesucristo, y cómo este ministerio en particular de los dos testigos, que se cumple en la iglesia, tiene que ver con la proclamación de Cristo.
Estuvimos el domingo pasado... y es todo lo que vimos de los dos testigos. Y leímos acerca del ángel y el librito, ¿se acuerdan? Está el ángel del librito y los dos testigos, que son básicamente los capítulos 10 y 11; fue un paréntesis ¿entre qué? Entre la sexta trompeta y la séptima. Entonces ya terminamos el paréntesis; vimos los dos testigos, el paréntesis se cierra, y ahora vamos a ver a qué nos han llevado todas estas seis trompetas, y creo que de la misma manera los seis sellos, y de la misma manera las seis copas. ¿Hacia dónde nos están llevando? Nos están llevando hacia el clímax de la historia, hacia el final de todas las cosas, a la consumación de la historia redentora de Dios.
Lectura de Apocalipsis 11:15-19
Vamos a leer Apocalipsis 11, versículos 15 al 19; es todo lo que vamos a ver hoy. Y quiero que vean qué es lo que explica acerca de lo que nos espera en el futuro:
"El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor Jesucristo; y Él reinará por los siglos de los siglos. Y los 24 ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios, diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres, el que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado. Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra. Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo".
Pueden ver el clímax aquí. Pueden ver que estamos llegando a lo que la Biblia describe como el fin de la historia. Así es como termina esta era que estamos viviendo nosotros hoy: con lo que describe aquí, la venida de Cristo, el juicio de todos, la transformación de Sus santos y Su reinado por los siglos de los siglos.
Silencio, grandes voces y "hecho está"
En el capítulo 6, si se acuerdan, vimos... perdón, en el capítulo 8, si se acuerdan, vimos el séptimo sello, y es la primera sección del capítulo 8. Y básicamente está describiendo la misma escena, también nuevamente desde el cielo. Pero fíjense bien: en el capítulo 8, en el séptimo sello, ¿qué es lo que sucede en el cielo? Silencio. En la séptima trompeta, hay grandes voces. Entonces, aparentemente, justo en el clímax de la historia, en la culminación de todas las cosas, va a haber silencio, y después una proclamación de victoria, que también vamos a leer en la séptima copa, que describe cómo ahora en el cielo se declara: "Hecho está", desde el final.
Entonces todas estas tres cosas van juntas. Va a haber silencio en el cielo: cuando vaya a ser el final de todas las cosas, primero va a haber silencio en el cielo, luego habrá grandes voces, y luego se proclamará: "Hecho está". Dios reina. Entonces quiero que vean varias características de este pasaje, y quiero llenarlos de ánimo, quiero llenarlos de esperanza, porque hay partes muy deprimentes del libro de Apocalipsis. Ya lo han visto: no es fácil leer algunas de las cosas que están aquí.
El libro más violento de la Biblia
Hay gente que se queja del Antiguo Testamento: "Ay, es que en el Antiguo Testamento, o sea, cometían un pecado y los mataban", o tenían estas leyes tan severas. Y a algunas personas les parece que Dios está actuando de una manera tiránica en el Antiguo Testamento. Y ¿saben? La verdad es que el libro más violento y más sangriento de toda la Biblia es Apocalipsis. No hay ningún libro... van a ver, va a haber descripciones mucho más severas, mucho más gráficas que cualquier cosa que lean ustedes en el Antiguo.
Entonces quítense de la idea, quítense de la cabeza esta idea de que el Dios del Antiguo Testamento es un Dios medio malo, medio fuerte y cruel, y el Dios del Nuevo Testamento ya es un Dios de gracia, y ya, tranquilo, y perdona, y tiene misericordia, y todo es amor. No: siempre ha existido la ley y siempre existió la gracia en toda la Biblia; Dios así ha escogido salvar a la humanidad. No hay ningún libro que manifieste más claramente la ira y la justicia de Dios que el libro de Apocalipsis. Y vamos a ver eso; vamos a ver estas descripciones que hay en estos primeros versículos.
El reino del mundo
"El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor Jesucristo". Ahora, la mayoría de los manuscritos del libro de Apocalipsis, originales en el griego, de hecho dicen: "El reino del mundo ha venido a ser de nuestro Señor Jesucristo". Está en singular, no en plural, en la mayoría de los manuscritos: "El reino del mundo ha venido a ser de nuestro Señor Jesucristo". Y lo que quiere que entendamos aquí es que todos los reinos conforman un solo reino, realmente, que simbolizan la oposición a Dios, que simbolizan la rebeldía contra Dios, que es la rebeldía que Dios va a venir a juzgar.
Y de hecho, desde el próximo domingo vamos a estar estudiando cómo se ven estos reinos. Vamos a ver en el capítulo 12 y en adelante descripciones del dragón, vamos a ver descripciones de Babilonia, y vamos a ver descripciones de la bestia. Y todo esto simboliza toda la oposición a Dios a lo largo de toda la historia, que va a tener un clímax especialmente intenso hacia el final. Pero toda la vida, toda la historia se ha caracterizado porque las naciones se oponen al reino de Dios, y todo eso está representado como un solo reino, que es el reino que Dios ha venido a gobernar.
El reino eterno de Cristo
Entonces, primeramente, quiero que vean el reino eterno de Cristo; es lo que está siendo descrito aquí. Por eso dice: "Y Él reinará por los siglos de los siglos". ¿Está reinando hoy Jesús? ¿Está reinando Jesús? Sí, sí está reinando, pero Su reino no ha llegado a su culminación final todavía. Ya empezó a reinar; sí, en Su primera venida Él ya empezó a reinar de una manera real y tangible, y con Sus santos está reinando desde el cielo ahorita.
Pero la historia va a tener un clímax en el cual Su reino realmente va a tener esta conclusión, en la cual ahora sí todos Sus enemigos son puestos debajo de Sus pies, quien sea.
El Mesías de Händel
Y yo no sé cuánto conocen de música clásica, pero estoy casi seguro de que muchos de ustedes conocen el Mesías de Händel. Han escuchado el Mesías de Händel, y piensan que no, pero sí: el "Aleluya", eso sí lo reconocen. Ahora, eso es parte del Mesías de Händel. Lamentablemente, lamentablemente, tristemente, porque es una de las piezas más majestuosas que hay en toda la historia escritas, el Mesías de Händel se ha usado más para bromas; ahora lo ve uno más en programas de televisión siendo usado como una especie de chiste. Y es triste, porque el sentir que tenía Händel era: "¿Cómo puedo expresar la majestad de lo que yo estoy leyendo en las Escrituras?". Realmente se metía en la Biblia y estaba meditando estos pasajes, y decía: "¿Cómo se expresa esto con música?".
Y lo que muchos de ustedes no saben es que, de hecho, estos versículos que vamos leyendo están así, tal cual, en el Mesías de Händel: "Y Él reinará por los siglos de los siglos". Eso lo expresa en la música. Y es una... o sea, yo no sé si lo han escuchado en vivo, o cantado por un coro, pero es una cosa increíble; ojalá y un día lo hicieran. Y en la historia, cuando se presentó por primera vez el Mesías de Händel, el rey Jorge II estuvo tan impactado por la música y el mensaje que se puso de pie. Quedó grabado en la historia de esa manera, a tal grado que hoy en día tradicionalmente se espera que la gente se ponga de pie cuando lo escucha. Porque es una escena llena de majestad la que estamos leyendo, y en ese coro se percibe un poquito de esto; se percibe un eco de majestad y de gloria siendo reflejado.
El canto de Moisés en Éxodo 15
Quiero que vean algunos pasajes que nos apuntan hacia aquí, incluso que apuntan en esta dirección. ¿Qué está pasando cuando el ángel toca esta trompeta? ¿Qué está pasando cuando están declarando: "Ahora sí Jesús va a reinar por los siglos de los siglos; ahora sí, este es el clímax y la culminación del plan"? Número uno: podemos ir a Éxodo capítulo 15, que describe la salida. Esto es después de que los judíos han salido de Egipto: Israel ha salido de Egipto, han cruzado el mar Rojo, y ahora hay un canto, que es el canto de Moisés.
Y ya hemos leído sobre el canto de Moisés en el capítulo 5 de Apocalipsis, y de cómo hay un paralelo entre las plagas de Egipto y las plagas que están siendo descritas en Apocalipsis, y cómo hay un paralelo entre la proclamación de libertad que hizo Moisés y la proclamación de libertad que hacemos nosotros sobre la esclavitud del pecado. Y en Éxodo 15, versículo 3, se dice: "En Tu misericordia has guiado al pueblo que has redimido; con Tu poder nos ha guiado a Tu santa morada".
Y vayan un poquito más adelante, al versículo 16: "Terror y espanto cae sobre ellos; por la grandeza de Tu brazo quedan inmóviles como piedra, hasta que Tu pueblo pasa, oh Señor, hasta que pasa el pueblo que Tú has comprado. Tú los traerás y los plantarás en el monte de Tu heredad, el lugar que has hecho para Tu morada, oh Señor, el santuario, oh Señor, que Tus manos han establecido. El Señor reinará para siempre jamás". Es el mismo lenguaje: Éxodo 15 está siendo repetido aquí en Apocalipsis 11.
Las siete trompetas de Jericó
Vean: si seguimos la historia, hay un paralelo aún más interesante. Porque ¿qué pasó después? ¿Cómo es que Dios los lleva a la tierra prometida? ¿Cuál fue la primera ciudad que conquistaron? ¿Cuál? Jericó, ¿se acuerdan? Espero que sepan esa historia. ¿Y qué hizo? ¿Cuál fue el mandamiento de Dios? "Marcharéis alrededor de la ciudad, todos los hombres de guerra rodeando la ciudad una vez; así lo harás por seis días. Y siete sacerdotes llevarán siete trompetas de cuerno de carnero delante del arca; y al séptimo día marcharéis alrededor de la ciudad siete veces, y los sacerdotes tocarán las trompetas. Y sucederá que cuando toquen un sonido prolongado con el cuerno de carnero, y cuando oigáis el sonido de la trompeta, todo el pueblo gritará a gran voz" —aquí está, en paralelo: son voces proclamando la victoria de Dios—, "y la muralla de la ciudad se vendrá abajo; entonces el pueblo subirá, cada hombre derecho hacia adelante".
Y vamos a llegar a eso en un momento, pero ¿qué es lo que llevaban estos sacerdotes que tocaban las siete trompetas? Y este elemento va a aparecer aquí al final del pasaje. Está en la mente de Juan; él quiere que pensemos en esa escena. Quiere que pensemos: siete trompetas. Las siete trompetas de Jericó estaban simbolizando las siete trompetas finales, y cuando toque la séptima trompeta, entonces la victoria de Dios se hará: Su pueblo gritará, las murallas caerán, y Dios habrá juzgado a Sus enemigos y le dará la victoria a Sus santos.
El Salmo 2
Número tres, otro pasaje que nos muestra la realidad de lo que estamos leyendo aquí: el Salmo 2. Dice: "¿Por qué se sublevan las naciones, y los pueblos traman cosas vanas? Se levantan los reyes de la tierra, y los gobernantes traman unidos contra el Señor y contra Su Ungido, diciendo: '¡Rompamos sus cadenas y echemos de nosotros sus cuerdas!'. El que se sienta como Rey en los cielos se ríe, el Señor se burla de ellos. Luego les hablará en Su ira, y en Su furor los aterrará, diciendo: 'Pero Yo mismo he consagrado a Mi Rey sobre Sion, Mi santo monte'. Ciertamente anunciaré el decreto del Señor, que me dijo: 'Mi Hijo eres Tú, Yo te he engendrado hoy. Pídeme, y te daré las naciones como herencia Tuya, y como posesión Tuya los confines de la tierra. Tú los quebrantarás con vara de hierro; los desmenuzarás como vaso de alfarero'. Ahora pues, oh reyes, muestren discernimiento; reciban amonestación, oh jueces de la tierra".
Es la escena que estamos contemplando aquí, profetizada en el Salmo 2 acerca de la venida de Jesucristo. Un día el Hijo de Dios regresará, y las naciones se enfrentarán contra Él, pero Él las desmenuzará como barro. ¿Y cuál es la herencia? Las naciones. La tierra es la herencia prometida por Dios a través de Su Hijo para todos aquellos que sean Su pueblo. Vamos a llegar a eso en un momento.
Daniel 7 y 1 Corintios 15
El siguiente pasaje que quiero que vean, que nos está mostrando esta realidad, es Daniel 7. Daniel 7, versículos 9 al 14, nos muestran esta realidad; ya lo estudiamos en Daniel: "Seguí mirando hasta que se establecieron tronos, y el Anciano de Días se sentó. Su vestidura era blanca como la nieve, y el cabello de Su cabeza como la lana pura; Su trono, llamas de fuego, y sus ruedas, fuego abrasador. Un río de fuego corría, saliendo de delante de Él. Miles de millares le servían, y miríadas de miríadas estaban en pie delante de Él. El tribunal se sentó, y se abrieron los libros. Entonces yo seguí mirando a causa del ruido de las palabras arrogantes que el cuerno decía". Aquí está; vamos a ver eso más adelante.
"Seguí mirando hasta que mataron a la bestia, destrozaron su cuerpo y lo echaron a las llamas del fuego. A las demás bestias se les quitó el dominio, pero les fue concedida una prolongación de vida por un tiempo determinado. Seguí mirando en las visiones nocturnas, y he aquí, con las nubes del cielo venía uno como un Hijo de Hombre, que se dirigió al Anciano de Días y fue presentado ante Él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran. Su dominio es un dominio eterno que nunca pasará, y Su reino uno que no será destruido".
Eso dice Daniel capítulo 7 acerca de esta escena. Sí, se levantarán contra Él, pero Él los juzgará de una manera final y decisiva. Y esta escena se va a repetir varias veces a lo largo del libro, porque van a encontrar este juicio repetido una y otra vez hasta el final del libro, hasta el capítulo 20. Entonces, un pasaje más que quiero mostrarles, ahora sí del Nuevo Testamento, que es la misma escena que ahora está describiendo Pablo: está en 1 Corintios, 1 Corintios 15:25. Dice: "Pues Cristo debe reinar". ¿Y está reinando hoy? Sí, pero tiene que reinar "hasta que haya puesto a todos Sus enemigos debajo de Sus pies". Ahí está: esa es la escena que estamos leyendo. Ahora sí ya está poniendo a todos Sus enemigos debajo de Sus pies.
¿Y está reinando hoy? Sí, pero todavía no ha puesto a todos Sus enemigos debajo de Sus pies. "Y el último enemigo" —o sea, cuando Jesús regrese— "el último enemigo que será abolido es la muerte. Porque Dios ha puesto todo en sujeción bajo Sus pies. Pero cuando dice que todas las cosas le están sujetas, es evidente que se exceptúa a Aquel que ha sometido a Él todas las cosas. Y cuando todo haya sido sometido a Él, entonces también el Hijo mismo se sujetará a Aquel que sujetó a Él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos".
Vamos a leer más sobre esa escena en Apocalipsis 21 y 22, pero por ahorita ya estamos anticipando qué está pasando al final de la historia. Al final de la historia está llegando este clímax en el cual Jesús viene a reinar para siempre y por siempre, por los siglos de los siglos. No por mil años: para siempre viene a reinar. Ya Él es el Rey; no habrá otro.
La adoración de los 24 ancianos
Dice: "Y los 24 ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios". Ahora, si recuerdan, estos 24 ancianos están vestidos de ropas blancas. Vimos que estos 24 ancianos son la iglesia, o representan a la iglesia, tanto los santos del Antiguo Testamento como del Nuevo Testamento; son aquellos que están delante de la presencia de Dios. Ellos declaran las cosas que son verdad sobre la iglesia. Las mismas cosas que nosotros proclamamos de Dios son las mismas cosas que ellos proclaman, y ellos nos representan en estas escenas de Apocalipsis.
Y esto es lo que ellos proclaman; dicen: "Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir". Si ustedes tienen la Biblia de las Américas, o cualquier otra versión que no sea Reina-Valera, van a notar una diferencia en lo que acabo de leer. La Reina-Valera es la única que contiene esta frase: "y que has de venir". ¿Alguien tiene otra versión diferente a Reina-Valera? Ahorita, no... búsquenlo; busquen la de las Américas, por ejemplo. Y la manera en que está en la de las Américas es: "el que eres y que eras, porque has tomado Tu gran poder". No está esa cláusula de "y que has de venir".
El que eres y que eras
Ya leímos algo parecido, ¿se acuerdan?, en el capítulo 1, versículo 8. Capítulo 1, versículo 8: "Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir". Y después, en el capítulo 4, también lo volvimos a leer, ¿se acuerdan?, en el versículo 8 también del capítulo 4: "Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es y el que ha de venir". ¿Es porque creen que...? Los manuscritos más antiguos de Apocalipsis, es decir, los más cercanos al original que fue escrito, no incluyen "el que ha de venir". Manuscritos más nuevos contienen eso, pero los manuscritos más antiguos no, lo cual hace que asuman que esa parte no fue escrita originalmente.
Es muy sencillo por qué creo que no está incluido "que ha de venir": ya llegó. Ya no estamos anticipando que va a venir; ya llegó. Ya no tienes que decir: "El Señor va a venir". El Señor ya vino. Y hasta este pasaje está puesto en tiempo pasado, porque ya se asume como una realidad. Y la idea es: "el que eres, el que eras, porque has tomado Tu gran poder". Ya lo has hecho, ya has reinado; ya no tenemos que esperar más. Lo que en el capítulo 1 y en el capítulo 4 se proclamaba como una esperanza futura, ahora ya es una realidad presente.
Y eso es lo que los 24 ancianos están proclamando: Jesús ya vino. Ya no hay más que esperar, ya no hay más que anhelar acerca de lo que viene, porque ustedes ya están viendo esta realidad delante de sus ojos y están disfrutando de la realidad de lo que Jesús ha venido a hacer por ustedes.
El Señor Dios Todopoderoso y el César
El Señor Dios Todopoderoso. Y el contraste aquí está con el César del tiempo romano, porque él se atribuía este título a sí mismo. Él decía: "Yo, César, soy el todopoderoso". Y los recipientes de esta carta, las siete iglesias, entendían que el César era su principal opositor, porque decía: "Sí, cristianos, ustedes pueden decir que Jesús es el Señor, pero también tienen que decir que el César es el señor". Y si se rehúsan a decir que César es el señor, entonces sí se van a meter en problemas. Y eso es lo que metía a los cristianos en problemas: no es que decían que Jesús es el Señor, es que no querían decir que César es el señor.
Pero el problema es que la idea del César es: "Yo soy como un dios. Pueden tener sus otros dioses, pero tienen que reconocerme a mí como dios también". Y eso se lo atribuía a él. Y aquí estamos viendo el conflicto de esta oposición entre los poderes y los reinos de este mundo y Dios, que Él sí es todopoderoso, Él sí está encima de ellos. Pueden pensar que están en control, pueden pensar que pueden hacer lo que quieren, pero al final se verá su verdadera realidad en relación al Dios de este universo: qué tan pequeños, qué tan insignificantes son, como leemos en el Salmo 2.
Una adoración con contenido
Y quiero que vean que dice: "Te damos gracias, Dios, porque has tomado gran poder y has reinado". Lo cual nos muestra que la adoración debe tener contenido. No adoramos a Dios nomás porque sí; no adoramos a Dios nada más porque nos sentimos bien haciéndolo. Adoramos a Dios porque reconocemos lo que Él ha hecho en la historia y lo que sigue haciendo en la historia. Por eso nos importa tanto el contenido doctrinal. No nada más decimos: "Ay, Señor, te amo, te adoro, eres tan increíble para nosotros". No, no, no podemos nada más pasarnos diciendo esto.
Tenemos que reconocer: sí, sí, Señor, te amo, te adoro, pero ¿por qué? Por quién eres, y lo que haces, y lo que has hecho. O sea, nos vamos a la historia y cantamos esas verdades, y eso es lo que nos lleva a la adoración. Eso es lo que nos lleva a contemplar a Dios y adorarlo como realmente es. No es nada más un sentimiento romántico la adoración, pues nada, algo ambiguo y en el aire, como las canciones que escribimos a nuestras novias: "Ay, sí, qué bonita eres, tu sonrisa y tus labios", y esto; lo poético está bien. Pero aquí tenemos algo que realmente está afianzado en una realidad histórica, en algo que realmente es sublime y majestuoso. Y los ancianos reconocen esta verdad; dicen: "Reconocemos lo que has hecho" —ya lo vimos en los capítulos 4 y 5—, "pero ahora reconocemos lo que estás haciendo: estás reinando sobre todas las naciones".
El tiempo de juzgar a los muertos
Así que vamos al siguiente punto. ¿Qué es lo que viene aquí? Versículo 18: "Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra". ¿Qué tiempo ha llegado en este punto de la historia? El tiempo en el que todos serán juzgados: muertos y vivos, impíos y santos. Todos están siendo reunidos para ser juzgados por el Juez final y único del universo.
Cuando la trompeta suene, la iglesia estará completa; la iglesia habrá llegado a su número final, y los que se oponen a Dios ya no tendrán más oportunidad. Vean esta escena, vean todo lo que está describiendo aquí. ¿Qué es todo esto que se está juntando aquí? Lo que leemos en Daniel 12. Estos tres pasajes... estos tres pasajes, pongan mucha atención, porque estos son la antesala. Cuando decimos: "Vas a juzgar a los muertos", ¿cómo que vas a juzgar a los muertos? Pero la Biblia ya nos ha estado preparando para el juicio de los muertos.
Daniel 12:1 dice: "En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que vela sobre los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de angustia cual nunca hubo desde que existen las naciones hasta entonces". Será una intensificación de la persecución de los santos. Y dice: "Y en ese tiempo tu pueblo será librado, todos los que se encuentren inscritos en el libro". Eso es el Antiguo Testamento. Y dice: "Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán" —una resurrección de muertos—, "unos para vida eterna, y otros para el desprecio eterno".
Entonces es el contraste: seremos resucitados todos, todos los que han muerto hasta ese punto, unos para vida eterna, unos para condenación eterna; lo que llamamos el juicio final y absoluto.
Un solo juicio en Mateo 25 y Juan 5
Mateo 25 describe la misma escena nuevamente. Aquí es Jesús hablando, y vean lo que dice Jesús, versículo 31 de Mateo 25: "Cuando el Hijo del Hombre venga en Su gloria, y todos los santos ángeles con Él, entonces se sentará en Su trono de gloria". Entonces, ¿ven? En este punto ya está viniendo a reinar; es Jesús, que ya viene a reinar. Y dice: "Y serán reunidas delante de Él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a Su derecha, y los cabritos a Su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de Su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo".
Entonces, por un lado, está dándole la bienvenida a Su iglesia, Su esposa, como la receptora de la herencia de Dios. Y por otro lado, versículos 41 al 46, dice: "Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles". Y dice el versículo 46: "E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna". ¿Ya lo ven? Un solo juicio, un solo momento en la historia en el que todos son reunidos: vivos y muertos son juzgados, santos e impíos son juzgados. Y los santos reciben su recompensa; los impíos reciben condenación eterna. También Satanás, la bestia y todos los enemigos de Dios son juzgados en este momento, pero eso lo vamos a leer más adelante en el libro de Apocalipsis.
Juan 5: nuevamente Jesús hablando; aquí nuevamente describe este mismo juicio. Juan capítulo 5, versículos 26 al 29, dice: "Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. No os maravilléis de esto; porque vendrá hora" —es un momento de la historia, un solo momento de la historia—, "vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán Su voz" —todos—; "y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación". Ahí está. Ya la Biblia nos ha estado preparando para este momento.
Un solo pueblo: profetas, santos y los que temen Su nombre
Ya estamos leyendo, y claramente describe ambos grupos de personas. Dice: "Se airaron las naciones, tu ira ha venido, el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre". Es un solo grupo de gente. No crean que son tres categorías: unos son los santos, unos son los profetas, otros son los que temen Su nombre. No: los profetas, los que hablamos la Palabra de Dios, los que proclamamos el evangelio, somos los santos, la iglesia. ¿Y quiénes son los santos? La iglesia, los cristianos, los que temen el nombre de Dios. Son tres descripciones de un mismo grupo de gente. Pequeños y grandes: todos están incluidos en la categoría que está siendo juzgada en este momento.
Entonces hay galardón, y hay juicio y condenación. Y quiero que vean varias características de esto que estamos leyendo, y de dónde viene en otras partes de la Biblia. Nuevamente, esto es lo más importante de Apocalipsis: armonizarlo con la misma Biblia. La misma Biblia explica la Biblia. No tenemos que inventarnos cosas; podemos entender qué es lo que nos está diciendo si simplemente seguimos leyendo. Muchas veces: "¿No entienden Apocalipsis?". Pues lean de Génesis hasta Judas.
Dos grupos de gente
Entonces, esta categorización de dos grupos de gente siempre ha existido en la Biblia: los que se oponen a Dios, los enemigos de Dios, y el pueblo de Dios, los que son de Dios. Solo hay esas dos categorías, no hay más. O sea, o eres de Dios o estás contra Dios; no hay ningún punto intermedio. O vas a tener vida eterna o vas a ser condenado eternamente; no hay otra opción. No existe tal cosa como el purgatorio. No hay manera de lidiar con un pecado que has hecho contra Dios, porque vas a tardar toda la eternidad en pagar eso. Esto es lo que va a suceder: si Jesús no paga por tu pecado, tú pagarás por tu pecado.
La condenación de los impíos
Entonces, por un lado, tenemos la condenación de los impíos, y quiero que lo vean en el mismo libro de Apocalipsis, a manera de un panorama rápido, porque ya lo leímos en el sexto sello, capítulo 6, en el versículo 16. Decían a los montes... este ya es el juicio de Dios sobre las naciones, sobre los impíos; pero aquí está, en el sexto sello, dice: "Y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de Aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de Su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?". Entonces las naciones, los impíos, los enemigos de Dios ya están enfrentando aquí la ira de Dios.
Y aquí, ahora desde otra perspectiva, en la séptima trompeta, nos está narrando la misma escena: el juicio de los impíos. Pero también en el capítulo 14 —no hemos llegado ahí; el sexto sello ya lo habíamos visto—, pero en el capítulo 14 lean los versículos 19 y 20; la misma escena nuevamente: "Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por 1600 estadios". Vamos a llegar a eso; lo vamos a ver con calma cuando lleguemos ahí.
Y la misma escena es descrita en Apocalipsis 20, versículo 15, que es el juicio del trono blanco. Descrito en el capítulo 20, está descrito como el juicio del trono blanco, en donde dice: "Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego". Y ahí está esa escena: es la condenación de los impíos.
La recompensa de los santos
Pero por el otro lado tenemos la recompensa de los santos. Aquí claramente está establecido que en este momento de la historia llegó el momento de recompensar a los santos, de dar galardón a los siervos de Dios, a todos aquellos que creyeron en Jesucristo, que siguieron Su Palabra, que buscaron honrarlo con sus vidas. Vale la pena. ¿Las cosas se van a poner difíciles? Sí, se van a poner difíciles, pero todo valdrá la pena al final. Estaban leyendo Romanos 8 en la mañana: nada nos podrá separar del amor de Dios; ni tribulación y angustia, ni persecución, ni hambre, ni desnudez; nada nos puede separar del amor de Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. Esa es la realidad; ese es el cumplimiento de esa promesa se está viendo aquí, en el clímax de la historia.
Y quiero que vean algunos pasajes que nos estaban apuntando en esa dirección. Mateo 24. Mateo 24 dice claramente en qué momento será esto, versículo 29: "E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo" —ya hemos leído esas descripciones de los juicios de Dios—, "y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria".
La última trompeta
Y aquí está el detalle, porque quiero que vean esta conexión. Dice: "Y enviará a Sus ángeles con gran voz" ¿de qué? "De trompeta". Cuando se toca la trompeta final, ¿qué pasa? "Juntará a Sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro". Toca la trompeta final y entonces seremos recompensados. Lo van a leer de otra manera en 1 Corintios 15. 1 Corintios 15, versículo 52, dice: "En un momento, en un abrir y cerrar de ojos" —y aquí está la clave—, "a la trompeta final", la última trompeta, "porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados". Esa es nuestra recompensa: la misma trompeta.
Esa es la conexión que existe entre Apocalipsis y el resto del Nuevo Testamento. El Nuevo Testamento ya ha estado hablando de una última trompeta. Va a haber una última trompeta, la trompeta final, la trompeta de Dios, la séptima trompeta. En ese momento seremos transformados los santos para reunirnos con Dios en el aire, y regresar a reinar juntamente con Él: es la promesa de la recompensa para nosotros. 1 Tesalonicenses 4:16 lo describe nuevamente como una trompeta. 1 Tesalonicenses 4 dice: "Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivamos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor". Cielos nuevos, tierra nueva, la eternidad reinando juntamente con Cristo.
Esto viene más adelante en el libro de Apocalipsis. Vean el capítulo 22, versículo... dice: "He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra". No quiero que piensen en la recompensa como algo que nos ganamos. Es algo que nos es dado por Dios; también fue comprado por Cristo en la cruz. Nuestra recompensa no es un mérito propio; es la herencia que Dios nos da y que se manifiesta —y vamos a ver eso más adelante—, pero se manifiesta la recompensa en nuestras vidas después de que haya sido manifestada la evidencia, que son nuestras obras, de Dios.
Entonces, esto se conecta a toda la Biblia. Lo que quiero que vean es que la Biblia no está hablando aisladamente. Todo esto está en toda la Biblia; ya ha sido desarrollado por el Antiguo Testamento, por los profetas. Jesús mismo, los Evangelios, Pablo, ya han estado hablando de esto que estamos leyendo aquí.
El templo abierto y el arca del pacto
Así que vamos al último punto. ¿Qué es lo que describe el versículo 19? "Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo". Muy interesante que termina con esta escena, en donde es como si Dios estuviera abriendo la cortina y dejándonos ver qué es lo que hay detrás. Y lo que hay detrás es un símbolo, que es el símbolo más poderoso que hemos estado viendo en el libro de Apocalipsis, que viene del Antiguo Testamento. ¿Cuál es ese símbolo? El templo.
Vemos todas estas escenas que hemos estado viendo en el cielo, ¿se acuerdan? Hablan del altar, y hablan del incienso, y hablan de los candelabros, y hablan de todos los elementos que estaban en el Antiguo Testamento siendo representados por el templo y en el templo. Pero ahora que Jesús ha sido manifestado, Dios, en Su soberanía y providencia, destruyó el templo. Ya no habrá más templo, porque Jesús es el templo. Jesús es el cumplimiento de todo lo que el Antiguo Testamento estaba mostrándonos en estas cosas físicas. Pero ya no necesitamos las cosas físicas, porque ahora tenemos a Jesús; podemos verlo a Él. No habrá templo, porque Jesús será el templo.
Y ahora está siendo manifestada la realidad no nada más del templo, sino de este detalle del arca. Nuevamente, ¿recuerdan? El arca es lo que acompañaba a los sacerdotes cuando daban vueltas a Jericó. Cada vez daban vuelta a Jericó, y el último día dan siete vueltas, tocan la trompeta, caen las murallas. Pero el arca del pacto representa... y lean las historias, lean en su Antiguo Testamento, y van a ver esto. ¿Qué representa el arca del pacto? El arca del pacto representa el corazón del tabernáculo, el lugar más sublime del tabernáculo y del templo.
Pero si ustedes leen la historia de Israel, tenía dos funciones el arca. ¿Qué hacían cuando iban a la batalla? ¿Qué representaba el arca para los enemigos de Dios, que iban a ser derrotados? Para ellos era algo de temor ver el arca: "Ahí vienen los judíos con su arca, ¡cuidado!". Porque el juicio de Dios se manifestaba en la presencia del arca. Pero al mismo tiempo, el arca estaba en el Lugar Santísimo. ¿Y cuáles eran los elementos? Si ustedes leen Éxodo 25, van a leer algo de esto. No lo vamos a leer ahorita, pero quiero que vean cómo la describe: como un arca de madera recubierta de oro. Básicamente, estas son las descripciones que tiene: es un arca de madera, que es madera de acacia o algo así, y está recubierta de oro. Y creo que eso nos está apuntando a una nueva dirección y tiene un simbolismo muy importante en Jesús.
Ya no se dirá más "arca del pacto"
Y el simbolismo está en lo que leemos en Jeremías 3, versículos 14 al 18: "Volved, hijos infieles, declara el Señor, porque Yo soy vuestro dueño, y os tomaré, uno de cada ciudad y dos de cada familia, y os llevaré a Sion. Entonces os daré pastores según Mi corazón, que os apacienten con conocimiento y con inteligencia. Y sucederá que en aquellos días, cuando os multipliquéis y crezcáis en la tierra, declara el Señor, no se dirá más: 'Arca del pacto del Señor'". Ya no está el arca. "No les vendrá a la mente, ni la recordarán, ni la echarán de menos, ni será hecha de nuevo". Es por eso que no creo que el templo será reconstruido nuevamente; no será nuevamente hecha el arca. "En aquel tiempo llamarán a Jerusalén 'Trono del Señor', y todas las naciones acudirán a ella, a Jerusalén, a causa del nombre del Señor; y no andarán más tras la terquedad de su malvado corazón".
Entonces se describe el final: ya no habrá arca ni templo, porque lo que esa arca y ese templo simbolizaban estará delante de ustedes. ¿Quién? El Hijo del Hombre. Esos son los simbolismos que mencionó. Podríamos hacer todo un estudio del tabernáculo, el simbolismo del tabernáculo, pero quiero que piensen en la madera y el oro como aspectos que simbolizan tanto la humanidad de Cristo como Su divinidad. El oro representa la divinidad de Cristo; la madera representa Su humanidad.
Entendemos que cuando vemos esta tapa que cubría el arca, llamada el propiciatorio, ahí es donde el sacerdote salpicaba la sangre, y ahí es donde se hacía el perdón de los pecados. Ese propiciatorio se convirtió físicamente en Cristo Jesús derramando Su sangre por nosotros, siendo el propiciatorio Él mismo. Y por supuesto, si leen algo acerca del contenido del arca, van a ver que contenía los Diez Mandamientos, contenía la vara del sacerdocio de Aarón y también contenía el maná. Y todos esos son símbolos de lo que Jesús es para nosotros: Él es el cumplimiento de la ley por nosotros, Él es nuestro sacerdote delante de Dios, y Él es el maná, el que nos sustenta, el pan de vida. "Así como nuestros antepasados", dijo en Juan, "esperaban el maná del cielo, ahora Yo he bajado del cielo para ser su maná".
Entonces todo esto, el arca, representa en gran parte en el Antiguo Testamento lo que Jesús sería en el Nuevo Testamento. Es la anticipación del cumplimiento de todas las cosas en Él. Y estos relámpagos, voces, truenos, terremoto, granizo: todo eso es la culminación de la historia. Por eso van a leer estas mismas características en el séptimo sello y en la séptima copa también. Representan ya el juicio final, la venida de Cristo sobre la tierra y la renovación de todas las cosas.
Las mejores o las peores noticias
Nada más quiero que piensen sobre esto, porque miren: la séptima trompeta es la última trompeta que será tocada, y cuando toque esa trompeta, o serán las mejores noticias de tu vida o serán las peores noticias de tu vida. Eso va a representar para todos los habitantes de la tierra. Si has venido a Cristo Jesús en arrepentimiento, en adoración y fe, entonces no hay nada que anheles más que escuchar esta trompeta. Quiero que entiendan: todos se sujetarán al reinado de Dios, todos. Pero unos lo hemos hecho sometiendo nuestra voluntad a Cristo ahora, en esta vida; en arrepentimiento ya empezamos a sujetarnos. Y otros serán sujetados a la autoridad de Cristo en juicio. Sí, lo reconocerán, pero será en su condenación que darán la gloria a Dios, no en su salvación.
Y esto es un mensaje de mayor peso, de mayor relevancia, para todos los que están en este cuerpo. No hay nada más importante que puedan escuchar: o eres enemigo de Dios o eres hijo de Dios. Y quiero terminar, quiero cerrar, con lo que dice el Salmo 2. Ya lo leímos, pero ahora el Salmo 2 nos termina confrontando con esta verdad, porque el Salmo 2 termina con versículos evangelísticos. Dice: "Adorad al Señor con reverencia", versículo 11 del Salmo 2: "Adorad al Señor con reverencia, y alegraos con temblor. Honrad al Hijo" —"besad al Hijo", dice en otras versiones—, "honrad al Hijo para que no se enoje y perezcáis en el camino, pues puede inflamarse de repente Su ira. ¡Cuán bienaventurados son todos los que en Él se refugian!".
Es la verdad de lo que nos espera. Y yo creo que Apocalipsis tiene muchas más perspectivas sobre este mismo evento, que vamos a estar viendo. Así que continuamos el próximo... Puestos de pie...
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