El juicio contra la rebeldía
¿Qué dice la Biblia sobre la rebeldía del corazón humano? Isaías 30 al 32 la define en tres rasgos —confiar en “Egipto”, no querer escuchar la palabra de Dios y vivir en apatía ante su juicio— y presenta el antídoto: descansar en Dios por fe. El estudio termina en la destrucción final de toda rebeldía y la restauración de la paz y la justicia.
Transcripción
Avisos y bienvenida
… (La grabación comienza con los avisos ya iniciados.) …recordarles que tenemos esta libreta que, creo, desde la serie de Hebreos se está haciendo, especial para que puedan tomar apuntes, y de esa manera tener más organizado… Después de que vayamos viendo diferentes series de diferentes libros, tienen organizados sus apuntes de una manera, pues sí, más con estilo. Estos los hicieron los Picotti, y estoy seguro de que esto los va a motivar a tomar apuntes, a tener una libreta así. Entonces, nada más les recuerdo: ahí está, en la librería.
Un pastor amigo mío en Monterrey me contactó esta semana y me preguntó: "Oye, ¿dónde? Yo quiero libretas así para mi iglesia también". Entonces, muchos nos envidian. Aprovechen, aprovechen que tenemos ese recurso tan bonito ahí.
Tres capítulos sobre la rebeldía
Y continuamos con Isaías. Vimos la semana pasada Isaías capítulos 28 y 29, y veíamos el juicio de Dios contra la incredulidad; ese fue el tema de la semana pasada: cómo se ve la incredulidad, y cómo es que Dios juzga la incredulidad. Y realmente estos son, además, algunos títulos que tratan de resumir cómo van progresando a lo largo del libro de Isaías diferentes temas que todos están relacionados con juicio. En este caso, lo que hemos estado viendo ya por varias semanas en el mes de enero son temas relacionados al juicio, que es un tema recurrente en el libro de Isaías.
Y hoy vamos a estar viendo tres capítulos, y quiero mostrarles cómo se ve la rebeldía a lo largo de estos tres capítulos: cómo se define la rebeldía, cómo se plantea la solución a esa rebeldía, y finalmente cómo va a ser destruida de una manera final esa rebeldía. Entonces tenemos tres aspectos que queremos ver a lo largo de estos tres capítulos.
Y claro, como decía Roberto hace un momento, este tema de la rebeldía es un tema con el que estamos muy familiarizados todos, especialmente si tienen hijos. Están familiarizados con cómo se ve la rebeldía, y desde chiquitos: desde que tienen un año, dos años, ya muestran esta naturaleza de ir en contra de la autoridad, de ir en contra de lo que sus padres dicen. Y como papás nos sentimos frustrados por eso, y vemos a nuestros hijos y decimos: "¿Por qué no entienden cuánto mejor es obedecer? ¿Por qué no entienden que esto no les va a traer nada bueno?". Nada más porque yo veo algo que ellos no ven, y entonces nos frustramos con la rebeldía de nuestros hijos. Bueno, no se preocupen: sean consolados con el hecho de que un día sus hijos tendrán hijos, y verán lo que es.
Estos capítulos nos muestran cómo se ve la rebeldía en los hijos de Dios —cómo se ve la rebeldía en los hijos de Dios— y también cómo se ve la rebeldía en los enemigos de Dios. Vamos a estar viendo las dos cosas siendo mostradas; pero la manera en que Dios trata con la rebeldía de sus hijos tiene un propósito diferente a la manera en que trata con la rebeldía de sus enemigos.
Así que vamos a recorrer estos capítulos de una manera diferente a como normalmente lo hacemos. Casi siempre trato de ir leyendo en orden todos los capítulos, pero los he agrupado. Realmente, y ya lo han visto en Isaías, cómo brinca entre juicio y salvación, ira de Dios y misericordia de Dios: está en estos brincos todo el tiempo a lo largo de Isaías. Y quiero mostrarles cómo se ve esto, pero traté de agruparlos en diferentes categorías, en estas tres categorías que les mencionaba, para que recorran conmigo estos capítulos. Y si quieren después leerlos en orden, pues ya los leen en orden y ven exactamente cómo está estructurado, si los leen de principio a fin.
Pero ahorita, para ir un poquito más rápido, quiero mostrarles cómo se ven los diferentes temas que están en estos tres capítulos, porque son paralelos; es decir, los tres temas están en los tres capítulos. Y entonces quiero mostrarles dónde están, para que vean cómo se complementan. ¿Por qué? Porque la Biblia tiene esta naturaleza cíclica muchas veces, en donde muestra una cosa, y después la muestra otra vez pero desde otro ángulo, y después lo muestra otra vez pero desde otro ángulo; pero son los mismos temas. Así está estructurada la Biblia realmente: para mostrarnos verdades con diferentes palabras, con diferentes historias y con diferentes conceptos, pero para mostrarnos una sola verdad, normalmente.
La definición de nuestra rebeldía
Entonces, vamos a ver primeramente cuál es la definición de nuestra rebeldía. Y aquí les voy a poner los pasajes: capítulo 30, versículos 1 al 7. Ahí, y recuerden que estábamos viendo estos ayes, que se inauguraron también en el capítulo 28.
"¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo pecado a pecado! Que se apartan para descender a Egipto, y no han preguntado de mi boca; para fortalecerse con la fuerza de Faraón, y poner su esperanza en la sombra de Egipto. Pero la fuerza de Faraón se os cambiará en vergüenza, y el amparo en la sombra de Egipto en confusión. Cuando estén sus príncipes en Zoán, y sus embajadores lleguen a Hanes, todos se avergonzarán del pueblo que no les aprovecha, ni los socorre, ni les trae provecho; antes les será para vergüenza y aun para oprobio.
"Profecía sobre las bestias del Neguev: Por tierra de tribulación y de angustia, de donde salen la leona y el león, la víbora y la serpiente que vuela, llevan sobre lomos de asnos sus riquezas, y sus tesoros sobre jorobas de camellos, a un pueblo que no les será de provecho. Ciertamente Egipto en vano e inútilmente dará ayuda; por tanto yo le di voces, que su fortaleza sería estarse quietos".
Una alianza con Egipto
Entonces, recuerden que la amenaza que está sufriendo Judá en este momento de su historia es Asiria. Y la tentación de Judá y de los líderes de Judá —a pesar de que Ezequías está haciendo cosas buenas para tratar de jalar a Israel en la dirección correcta—: muchos de los líderes están cediendo ante el temor de lo que representa Asiria, una nación tan poderosa, un imperio tan poderoso que los está amenazando. Y entonces están empezando a buscar dónde encontrar alianzas que puedan protegerlos contra los asirios.
El problema es que Dios ya les ha dicho que no necesitan hacer estas alianzas para estar a salvo. Pero ellos dicen: "No, pero sí necesitamos hacer estas alianzas, porque si no nos van a destruir". Entonces empieza a surgir la incredulidad de parte de los líderes de Israel, porque intelectualmente están aceptando que Dios es su Dios y que creen en las promesas de Dios, pero en sus acciones están mostrando que realmente su confianza no está en Dios, sino en la provisión que Egipto puede darles contra Asiria. Eso es donde buscan una alianza con Egipto.
Entonces, esta palabra "cubierta" —o sea, "cobijarse con cubierta", del versículo 1— es la misma palabra en hebreo que "alianza". Es interesante; parece un juego de palabras el que se está haciendo ahí: ustedes están tratando de cubrirse con Egipto al hacer una alianza, y no están ni siquiera preguntándome qué pienso. Nada más están haciendo lo que ustedes creen que es mejor para ustedes mismos, tomando estas decisiones, diciendo: "No, esto es lo que vamos a hacer, es lo mejor para nosotros, es lo que nos va a proteger".
Y entonces se burla un poco de ellos, porque este trayecto desde Judá hasta Egipto es precisamente por el Neguev, que está en el versículo 6. Entonces se burla un poco Dios, a través de Isaías, de ellos, al decirles… Si recuerdan, ya habíamos visto este tipo de profecías usando como apodos. Y entonces, la profecía sobre las bestias del Neguev: ahí están los líderes religiosos enviando todos estos tesoros hacia Egipto para tratar de ganar su favor, y esa es la profecía en contra de las pobres bestias que llevan toda la carga de todos los tesoros que representan la manera en la cual Israel no quiere confiar en Dios, porque quieren obtener el favor de los egipcios a través de todos estos tesoros que están enviando a Egipto.
Y dice el versículo 7 —y aquí es donde está la importancia del pasaje—, dice: "Ciertamente Egipto en vano e inútilmente dará ayuda; por tanto yo le di voces" —la palabra es "Rahab", que es "arrogante"— "que su arrogante estaría quieto". O sea, no funciona: se estaría ahí sentado sin hacer nada. Esa es la realidad de Egipto para ustedes: no les va a servir absolutamente de nada poner su confianza en Egipto.
Entonces, eso es lo que vemos en el capítulo 30. Más adelante compara la confianza que tienen en Egipto, el versículo 12, con una pared. Dice: "Por tanto, el Santo de Israel dice así: Porque desechasteis esta palabra…
y confiasteis en violencia y en iniquidad, y en ello os habéis apoyado; por tanto, os será este pecado como grieta que amenaza ruina, extendiéndose en una pared elevada, cuya caída viene súbita y repentinamente. Y se quebrará como se quiebra un vaso de alfarero, que sin misericordia lo hacen pedazos; tanto, que entre los pedazos no se halla tiesto para traer fuego del hogar, o para sacar agua del pozo".
Entonces, esta confianza que ustedes tienen en Egipto es comparada con una pared que empieza a agrietarse, y que al final se comprueba que se va a derrumbar y que no va a servir de nada. ¿De qué sirve una pared derrumbada completamente, a tal grado que no puedes ni armarla aunque quisieras? Pero esa es la marca de la incredulidad: poner tu confianza en algún lugar, y aquí está siendo comprobado que ese lugar es un lugar que realmente no te va a sustentar; al final se comprobará como una pared destruida.
Entonces, vayan al capítulo 31 y encuentren, en el versículo 1, la misma idea: "¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!". Entonces, ahí está la misma idea otra vez explicada: ¿cuál es su problema en su incredulidad? En vez de ver a Dios, en vez de buscar a Dios, están viendo a Egipto. Dicen: "Mira cuántos caballos tienen, mira qué tan poderoso es su ejército; ellos sí nos pueden proteger".
"Mujeres confiadas"
Vean en el capítulo 32, versículo 9. Mujeres, esto es para ustedes: "Mujeres indolentes, levantaos, oíd mi voz; hijas confiadas, escuchad mi razón". Y tres veces, desde el versículo 9 hasta el versículo 11, las describe como mujeres confiadas: "De aquí a algo más de un año tendréis espanto, oh confiadas; porque la vendimia faltará, y la cosecha no vendrá. Temblad, oh indolentes; turbaos, oh confiadas; despojaos, desnudaos, ceñid los lomos con cilicio".
Entonces, ellas están confiando en su comodidad, en las cosas que ellas tienen, en vez de confiar en Dios. También están viviendo una vida que parece estar bien y que parece no tener ningún problema, y entonces, en vez de estar anticipando el juicio venidero de Dios, piensan que todo está bien y siguen adelante con sus vidas, confiando en cosas temporales, confiando en cosas pasajeras. Entonces, no, ya no me voy a meter en más problemas para tratar de decir cuáles son estas cosas en las que las mujeres confían; pero nada más, esto es una muestra de que la incredulidad simplemente es poner tu confianza en un lugar que no sea Dios.
Es ver ayuda donde no hay ayuda, donde aparentemente hay fuerza; y todo eso se va a comprobar como vano, porque siempre hay alguien que tiene más fuerza que aquel al que estás viendo para hacerlo tu fuerza. O sea, eso lo vemos inclusive en la manera en que se desarrollan los poderes militares de este mundo. ¿Cuál es el ejército más poderoso? Siempre hay una competencia, y siempre hay algún país que está tratando de mostrar que es más poderoso que el otro, y entonces tratan de amenazar y de impresionar con su fuerza militar. Y a través de la historia va cambiando ese poder militar: de repente surge una nación que es más poderosa que la otra, y unos años después surge otra nación que es más poderosa que esa, y así se van. Y es una competencia de nunca terminar, porque siempre va a haber, en algún momento, alguien mejor que tú, más poderoso que tú.
Egipto es cualquier cosa fuera de las promesas de Dios
Así que Egipto es cualquier cosa que yo pienso que necesito fuera de las promesas de Dios. Es lo que representa Egipto: Egipto es cualquier cosa que yo pienso que necesito fuera de las promesas de Dios. Pero la verdad es que somos fácilmente impresionados, ¿no es verdad? Nos impresionan muy fácilmente. "Egipto": mira cuánto dinero gana, míralo cómo se ve, con todos esos fajos de billetes; eso nos deslumbra. Mira cómo se ve la tecnología y todos los avances tecnológicos que hay hoy en día; ¿eso no nos sorprende? Y nos dejamos seducir por esas cosas. Entonces, nuestra incredulidad se manifiesta en qué tan importantes se convierten las cosas para nosotros en cuanto a nuestra esperanza para el futuro.
Vamos a regresar a ese tema en un momento; pero nada más manténganlo aquí como el fundamento de donde surge la incredulidad. Menciona una y otra vez el hecho de que no consultan a Dios. Eso también se me hizo muy interesante, porque estaba pensando sobre eso: está diciendo, realmente, ¿cuántas cosas estamos decidiendo todo el tiempo basados nada más en nuestra propia opinión, y realmente no consultamos a Dios? Y pensamos que no necesitamos consultar a Dios, porque pasa la vida tan rápido y tenemos tantas decisiones que tenemos que estar tomando todo el tiempo, que ni siquiera nos tomamos el tiempo para encomendar esas decisiones, para decir: "Señor, creo que es una buena decisión, pero la encomiendo en tus manos; muéstrame por favor si estoy haciendo algo equivocado aquí". Nada más el ponerlo delante de Dios constantemente en oración. ¡Cuánto no hacemos eso!
No querer escuchar la Palabra de Dios
Bueno, son muchas cosas las que surgen de estos pasajes. La otra cosa que surge es la rebeldía que se manifiesta en no querer escuchar la Palabra de Dios. Vean el capítulo 30, versículos 9 al 11, cómo lo explica. Dice: "Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la ley de Jehová; que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras; dejad el camino, apartaos de la senda, quitad de nuestra presencia al Santo de Israel".
Esta sección, que describe a un pueblo rebelde, es súper interesante cuando la ves a la luz de la realidad de nuestra propia sociedad, ¿no es cierto? Porque, ¿cuál es el problema que tienen con la Palabra de Dios? Que no les parece relevante. "¿Por qué voy a leer la Biblia, si ahí realmente no está lo que necesito para mi vida? ¿Qué hay de todos estos juicios y de todas estas cosas que está diciendo, y de los sacrificios, y de las genealogías? Eso no me sirve". Y entonces sentimos que no es relevante para nuestra vida, sentimos que es demasiado demandante sobre nosotros, que no hay un verdadero valor en las cosas que están siendo explicadas de la Palabra de Dios.
Y fíjense, esto es lo más sorprendente sobre este pasaje: no dice "no nos prediquen". Sí quieren que les prediquen; el problema no es en sí la predicación, el problema es el contenido de la predicación. Entonces no es que no les prediquen; es: "Prediquennos algo que esté de acuerdo con nuestras presuposiciones, con lo que ya pensamos, que esté en armonía con nuestro propio corazón", que es una verdad relativa. Es lo que quieren escuchar: algo que los haga sentir bien sobre ellos mismos, aunque no sea cierto. No importa. Lo ven, dice: "profetizad mentiras". Es lo que están pidiendo, porque la verdad es tan difícil para ellos de escuchar, que prefieren escuchar mentiras aunque sepan que son mentiras.
Es la versión de los Reyes Magos: para el pueblo de Israel no existen los Reyes Magos, pero déjenles tener la ilusión de que ellos son los que me traen los regalos. Aunque no sea cierto, eso no importa; lo importante es cómo me hace sentir pensar que ellos son los que me traen los regalos.
Entonces, ustedes van a encontrarse con conversaciones todo el tiempo que están enfocadas en… O sea, si tú le preguntas a alguien: "¿Tú qué crees acerca de Dios? ¿Tú qué crees acerca de la Biblia?", es increíble lo que van a contestar, porque van a decir: "Bueno, cada quien, lo que le funciona mejor". Y no están preocupados por saber lo que sea cierto; están preocupados por lo que sea mejor para ellos, ¿no es cierto? Esa es la realidad de nuestra sociedad. Platiquen con quien quieran, y casi siempre van a ver que hay un relativismo acerca de la verdad, de lo que significa la existencia de Dios, y de lo que significa su ley, de lo que significa su Palabra, en donde la gente dice: "Déjame como estoy; a lo mejor estoy equivocado, pero estoy feliz".
Eso es exactamente la característica de lo que significa la rebeldía contra Dios. Significa decir, como dijo Eva cuando fue tentada: "Pero el fruto se ve tan bueno. Yo sé que está mal, yo sé que es contra lo que Dios dijo, pero ahorita me parece que está bien". Después relativizamos: "O sea, si no está bien para mí ahorita… sí está bien para mí".
No importa lo que Dios dice; lo importante es lo que me haga sentir mejor en el momento, ahorita. Entonces se manifiesta de esta manera. Bueno, estamos leyendo algo que fue escrito hace tanto tiempo, pero que, como está reflejando el corazón del ser humano, ha sido cierto siempre; parece que fue escrito ayer.
La rebeldía como apatía
Número tres: la definición de nuestra rebeldía es apatía. Ya lo leímos, versículo 11: "Temblad, oh indolentes; turbaos, oh confiadas; despojaos, desnudaos, ceñid los lomos con cilicio". Solamente quería mostrarles —creo que esa es una parte de lo que es la rebeldía— que es simplemente apatía hacia las cosas de Dios, simplemente apatía hacia el juicio venidero de Dios. Es decir: "Estoy bien, no tengo que pensar en el mañana, no tengo que pensar en el día de mi muerte, no tengo que pensar que un día Jesús va a regresar. Las cosas van bien como están; voy a disfrutar el momento, voy a disfrutar mi vida como está ahorita", sin pensar en las consecuencias reales que tengo cuando tenga que rendir cuentas delante de mi Creador. Esa es la definición de nuestra rebeldía.
La salvación para nuestra rebeldía
Ahora quiero que vean cómo se manifiesta, en estos tres capítulos, la salvación para nuestra rebeldía. Increíbles, estos versículos que vamos a estar leyendo; y les digo "increíbles" especialmente si ustedes creen que el Antiguo Testamento es muy diferente al Nuevo Testamento, porque aquí van a encontrar expresiones de la gracia, de la misericordia de Dios, que suenan como si estuvieran leyendo el Nuevo Testamento, si están familiarizados con el Nuevo Testamento.
Vean el versículo: aquí empieza a haber esta pista de que inútilmente ustedes están tratando de encontrar su confianza y su esperanza en alguien que no va a hacer nada por ustedes, alguien que se va a cruzar de brazos y se va a sentar ahí y realmente no va a ayudarles: Egipto. Y se retoma ese mismo tema en el versículo 15, cuando dice: "Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza".
¿Ven cuál es el principio que les está diciendo? ¿Cuál es el antídoto a la rebeldía? Descansar. Ahora, no es la imagen de un salvador que está descansando: es alguien que está descansando en su Salvador. ¿Ven la diferencia? Tu Salvador va a trabajar duro, a diferencia de Egipto; pero ese trabajo está condicionado a que tú realmente descanses en lo que Él va a hacer por ti.
¿De dónde viene la salvación? Es hacerte hacia atrás y decir: "Yo no puedo, alguien más lo tiene que hacer por mí"; y que mi confianza esté en el lugar correcto, porque solamente si está en el lugar correcto sirve. La fe no es el tema: dónde está puesta la fe es el tema. Tú puedes tener toda la fe del mundo, y que esa fe esté puesta en el lugar equivocado y no te sirva de nada; y puede ser poquita fe, pero que esa fe tan poquita que tienes esté puesta en el lugar correcto y haga toda la diferencia, porque representa tu salvación eterna. "Señor, es que no tengo suficiente fe". Pon la poquita que tienes en mí, dice; lo poco que tienes de confianza, ponlo en mí y no en otras cosas.
Y vean cómo se desarrolla más todavía en el versículo 18. Dice: "Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en Él". Y el versículo 19: "Ciertamente el pueblo morará en Sion, en Jerusalén; nunca más llorarás; el que tiene misericordia se apiadará de ti; al oír la voz de tu clamor te responderá".
La verdadera espiritualidad se encuentra en la fe. Es decir, el término del Antiguo Testamento es "esperar en Jehová"; ese es el término que se usa a lo largo de todo el Antiguo Testamento para decir "ten fe en Dios". Y es fe gratuita, es fe dada por misericordia de Dios, que se muestra en su soberanía perfecta, para mostrar misericordia para su gloria. Dios es soberano sobre esto. ¿Vieron cómo dice: "Jehová esperará para tener piedad de vosotros"? Esperar, ¿a qué? Esperará a cuando sea el tiempo correcto para manifestar su misericordia a través de la fe en nuestras vidas. Y Él lo hará.
La sabiduría divina que trae el mal
Y este mismo concepto, vean, se va a repetir en el versículo 2 del capítulo 31. Vean lo que dice ahí: "Pero él también es sabio". O sea, comparándose con Egipto: ¿tú crees que Egipto es sabio? Es un tipo de sabiduría, sabiduría humana; pero aquí está la sabiduría divina. ¿Y qué representa la sabiduría divina? "Y traerá el mal". Eso es lo que representa la sabiduría divina de Dios: que Él sabe cuándo traer mal a tu vida. Dios trae mal —dice el texto— Dios trae mal a tu vida, "y no retirará sus palabras; se levantará, pues, contra la casa de los malignos, y contra el auxilio de los que hacen iniquidad".
Entonces tienen dos ideas aquí acerca de la sabiduría de Dios. Una es que su sabiduría se manifiesta en traer el mal; pero el mal va a purificar a su pueblo, y el mal va a traer juicio sobre sus enemigos. Pero ambos vienen de Dios. Y dice el versículo 30… bueno, ahorita lo vamos a leer, en el siguiente punto.
Este mismo principio de descansar en Dios es exactamente lo que Jesús dijo en Mateo 11:28, ¿recuerdan? Dice: "Vengan a mí todos los que están cansados y cargados, y yo los haré descansar. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que yo soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para sus almas; porque mi yugo es fácil y mi carga…".
"El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con ustedes, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento". ¿Cuál es ese momento determinado por Dios en su soberano plan? Él sabe cuál es el mejor momento para hacernos reaccionar: "Sí, es cierto, Dios es el único lugar donde voy a encontrar verdadera esperanza para mi vida". ¿Cuáles son las crisis y las tribulaciones que vendrán a tu vida para mostrar que este es el momento que Dios quiere para que te arrepientas, para que encuentres tu esperanza en Él y solo en Él?
Las palabras de Dios son el único fundamento, el único punto fijo en medio de la confusión y de la incertidumbre de la vida. Lo que Dios diga es lo único certero. Pues cada uno de nosotros tenemos que evaluar nuestras vidas y pensar: "Dios, ¿qué estás diciendo? ¿Qué quieres de mí en este momento, a través de estas circunstancias? Ayúdame a ser sensible a tu voz y a tu llamado, para venir a ti en arrepentimiento".
Carros de fuego: dos corredores, dos motivaciones
Hay una película con la que yo crecí, que se llama Carros de fuego, y es la historia de lo que era un corredor escocés, y en las olimpiadas —no me acuerdo qué año eran las olimpiadas, pero 1920 y tantos, creo, en Francia—. Y en la película comparan a dos corredores: Abrahams, que era un corredor judío, y Liddell, que era alguien que era cristiano. Y muestran la manera en la cual ambos corren: ambos son buenos para correr, ambos tienen la misma capacidad, pero lo hacen por dos razones completamente diferentes.
Liddell dice: "Yo corro para la gloria de Dios, y yo corro porque sé que Dios me ha hecho veloz, y sé que esto dará testimonio de su obra en mi vida". Y Abrahams, que es el judío, dice: "No, yo corro para mí, y yo corro porque yo tengo que comprobar quién soy yo, y tengo que mostrarle al mundo que yo puedo". Véanla; pero muestra este contraste entre dos realidades.
Todos vamos a experimentar tribulación, todos vamos a experimentar también la bendición de Dios; pero la motivación que hay detrás, y la reacción que hay detrás a esas circunstancias de nuestra vida, hace toda la diferencia entre los hijos de Dios y los enemigos de Dios.
Y hermanos, todo esto nos está apuntando… La fe nos está apuntando hacia cómo es que experimentamos la realidad. La experimentamos con nuestras cabezas, con nuestras mentes; esa es una manera, porque conocemos y entendemos los datos acerca de la realidad que nos rodea. Pero también experimentamos la realidad con nuestro corazón; es decir, la experiencia de cómo se ve esa realidad una vez que la experimentamos de una manera real. O sea, tú te puedes saber una receta de cocina, cuáles son los ingredientes que se supone que le tienes que poner a un pastel. Eso es una cosa, ¿verdad? Eso es una realidad: ya sé lo que se supone que tiene que llevar.
¿Y cuál es la otra realidad? Comértelo. Por eso Arturo no aguantaba nada más estar haciendo planes; a veces tenías que probarlos también, ¿no? Porque esa es otra parte de la realidad.
Solamente saber lo que se supone que sabemos acerca de Dios y de sus promesas, eso es una cosa; pero una vez que aterriza en nuestro corazón, lo experimentamos, y la manera en que lo experimentamos es ahora sí estando viviendo nuestra vida real. Poner tu confianza en Dios no es más conocimiento aquí arriba acerca de Dios: es experimentarlo, cómo se ve cuando yo renuncio a esto para mostrar que mi confianza está en Dios.
Bien, esta es la tensión que existe aquí en relación a la incredulidad y la rebeldía que hay en nuestros corazones, y cómo la fe es el antídoto; pero la fe se experimenta en la vida real. De tal manera que él dijo: "No voy a correr el domingo". "Pero estás representando a tu país, estás en las olimpiadas, ¿cómo que no vas a correr el domingo?". "Hay algo más importante para mí que una medalla". Y no corrió. Bueno, ya arruiné la película a lo mejor para ustedes; pero es la historia, algo acerca de cuál es la diferencia entre un cristiano y un no cristiano.
O sea, decimos que creemos cosas, pero cuando enfrentamos algo, a veces nos vemos exactamente igual que los no cristianos: la misma ansiedad, la misma preocupación, el mismo estrés; todo se ve igual. Entonces, ¿cuál es la diferencia? Pandemia, no pandemia, ¿cómo se ve en nuestras vidas, cuando estamos en la situación que estamos, que se vea diferente a alguien que no es creyente? Tenemos la misma paranoia, el mismo temor que puede existir en toda la gente que nos rodea, aunque decimos que tenemos un Dios soberano, y que creemos en ese Dios que está en control de todas las cosas, y que nuestra salud está en sus manos.
La fe clama: "Te necesito"
Bueno, podría hablar mucho tiempo acerca de esto, pero quiero que vean aquí cómo se manifiesta, cómo se ve la fe que destruye la rebeldía. Y viene en el versículo 19 del capítulo 30. Dice: "Nunca más llorarás; el que tiene misericordia se apiadará de ti; al oír la voz de tu clamor te responderá".
Dios quiere escuchar que clamemos a Él; quiere escuchar que le digamos: "Señor, yo te necesito a ti más de lo que necesito todas las cosas que me rodean, en donde podría poner mi confianza".
¿Recuerdan Marcos 10? Todavía no lo hemos visto, lo vamos a estar viendo próximamente los miércoles. Dice: "Cuando él salía de Jericó con sus discípulos y una gran multitud, un mendigo ciego llamado Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino. Cuando oyó que era Jesús el Nazareno, comenzó a gritarle: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Jesús se detuvo y dijo: Llámenlo. Y llamaron al ciego, diciéndole: Anímate, levántate, que te llama. Arrojando su manto, se levantó de un salto y fue a Jesús. Y dirigiéndose a él, Jesús le preguntó…" —y fíjense, aquí está lo mismo— "…¿Qué deseas que haga por ti?".
Quiero que tú me lo digas, dice Jesús. "Señor, le respondió, Raboní, que recobre la vista. Vete, tu fe te ha sanado, le dijo Jesús. Y al instante el ciego recobró la vista, y lo seguía por el camino".
Díselo. Dios quiere que le digamos con nuestras propias palabras: "Te necesito". Y esto no es un ejercicio de una vez, que se activa y ya: "Yo me acuerdo cuando le pedí a Jesús que entrara a mi corazón, y le dije: Señor, perdóname". ¿Hace cuánto fue? ¿Hace diez años? Dile hoy otra vez lo mismo: "Señor, te necesito". Dios te está preguntando, todos los días te está preguntando: "¿Qué quieres que haga por ti?". Y te responderá.
La fe escucha
La segunda cosa que hace la fe es hacer que escuchemos. Nos gusta hablar, pero no nos gusta escuchar. Vean lo que dice el versículo 20: "Bien que os dará el Señor pan de congoja y agua de angustia, con todo, tus maestros nunca más te serán quitados, sino que tus ojos verán a tus maestros. Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda".
Vamos a escuchar la ley de Dios, vamos a poner atención a lo que Dios quiere de nosotros. Dice Juan 16:13: "Pero cuando el Espíritu de verdad venga, los guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y les hará saber lo que habrá de venir. Él me glorificará, porque tomará de lo mío y se lo hará saber a ustedes". Y principalmente la revelación de lo que el Espíritu Santo hace: nos permite escuchar la voz de Dios. Pero la voz de Dios es lo que Jesús ha dicho, y lo que Jesús ha dicho está en su Palabra; y nos va a hacer sensibles a su Palabra, nos va a hacer sensibles a la voz de Dios, para escuchar.
La fe desecha los ídolos
Y número tres, versículo 22: "Entonces profanarás la cubierta de tus esculturas de plata, y la vestidura de tus imágenes fundidas de oro; las apartarás como trapo asqueroso: ¡Sal fuera!, les dirás".
¿Cuál es la tercera cosa que va a hacer la fe contra un corazón rebelde? Va a hacer que deseches tus ídolos. Va a hacer que digas: "Esto es una tontería, qué tonto soy en confiar en eso". Y a lo mejor Dios va a tener que hacer que pases por un poco de aflicción y tribulación para que llegues a ese punto, es decir: "Ídolo, sal fuera; no te quiero más en mi vida".
El Mesías, objeto de nuestra fe
Vean, nada más los voy a recorrer rápidamente por estas partes. Ya leímos una de ellas: el Mesías es descrito aquí, Él es el objeto de nuestra fe, y está puesto de varias maneras a lo largo de estos tres capítulos. Está puesto en el versículo 20 como Maestro; y si tienen La Biblia de las Américas lo van a encontrar así, en singular: "el Maestro nunca más te será quitado, sino que tus ojos verán al Maestro". Es un maestro en particular el que está en vista aquí, que es el Maestro de maestros.
Pero más adelante, vean lo que dice el versículo 26: "…el día que vendare Jehová la herida de su pueblo, y curare la llaga que él causó". Jehová te hirió, ¿para qué? Para sanarte, para que Él pueda ser tu doctor y nadie más. Ya escuchamos algo acerca de esto esta mañana.
Pero más adelante vean el versículo 4 del capítulo 31. Dice: "Porque Jehová me dijo a mí de esta manera: Como el león y el cachorro del león ruge sobre la presa, y si se reúne cuadrilla de pastores contra él, no lo espantarán sus voces, ni se acobardará por el tropel de ellos, así Jehová de los ejércitos descenderá a pelear sobre el monte de Sion, y sobre su collado".
Entonces, aquí aparece como un león. Después aparece como un ave: dice el versículo 5, "Como las aves que vuelan, así amparará Jehová de los ejércitos a Jerusalén, amparando, librando, preservando y salvando". Entonces, aquí la imagen es de Dios como un ave sobre nosotros, y pasa por encima de nosotros como un ave que cuida de su nido. Que ha de traer esta imagen de "pasar sobre": la imagen de la Pascua, cuando el ángel de Jehová vino para herir a los primogénitos, y dice que el ángel de Jehová pasó sobre las casas que tenían la sangre puesta en el dintel de la puerta. De esa manera Dios pasa sobre nosotros para protegernos de su ira.
Un ave, como un águila, cuida de sus polluelos. Así se dice: pequeños, pequeñas águilas; "pollos" no, ¿verdad?, esos son pollos. Pero han visto cómo una madre ave cuida a esos pequeños, y es la imagen de Dios sobre nosotros en esta imagen.
Y más adelante, en el capítulo 32, dice: "He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio. Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa". Ahora es puesto como un rey, alguien que los gobierna, alguien que trae nueva justicia a la tierra. Apocalipsis 19:16: Él es Rey de reyes y Señor de señores. Rey de reyes.
Entonces, todas estas imágenes ya están surgiendo en Isaías acerca de quién es este Mesías. Ya lo vimos en el capítulo 7, en el
capítulo 9, en el capítulo 11: descripciones acerca de esta persona que Dios tiene preparada para poder traer salvación a su pueblo, para traer una solución a la rebeldía de nuestros corazones. ¿En quién vamos a poner la mirada? ¿Dónde va a estar el enfoque de nuestra fe para solucionar el problema que tenemos de rebeldía contra Dios? Aquí está siendo expresado de todas estas maneras.
La destrucción final de toda rebeldía
Así que el último punto es lo que está mostrado a lo largo de todos estos tres capítulos —y creo que es la parte más grande de estos tres capítulos—: es la destrucción final de toda rebeldía. Vean lo que dice en el capítulo 30. Dice el versículo 8, muy interesante: "Ve, pues, ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y regístrala en un libro, para que quede hasta el día postrero, eternamente y para siempre".
Entonces, primeramente hay la destrucción de los rebeldes. ¿Y cuál es la manera en que son destruidos los rebeldes? Primeramente, mediante un testimonio, un testimonio escrito que los está acusando en el día final. ¿Habrá pretexto? Aquí está, esta es tu acusación, esto es lo que te hace responsable delante de Dios por tu rebeldía contra Él. La ley ha sido revelada, el plan de Dios ha sido revelado; cómo contestas a esa revelación va a ser usado contra ti el día del juicio final.
"Yo no sabía". Sí sabías; nada más no quisiste escuchar, nada más no quisiste obedecer. ¿Han visto eso con sus hijos? "No te oí". ¿No me oíste, o no te convenía oírme? Es como una corte de ley: las acusaciones contra ti han quedado registradas, ahí están como testimonio para el juicio final.
Jesús habló sobre esto cuando dijo: "No teman a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma; más bien teman a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno". Isaías ya lo va a anticipar un poco más adelante, cuando llegamos al final, en Isaías 66:24: "Y saldrán y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mí; porque su gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará, y serán abominables a todo hombre".
Hay una destrucción final de toda rebeldía un día, cuando sea el juicio final. Apocalipsis 14 nos describe esta escena: "Entonces lo siguió otro ángel, el tercero, diciendo a gran voz: Si alguien adora a la bestia y a su imagen, y recibe una marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino del furor de Dios, que está preparado puro en la copa de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y en presencia del Cordero. Y el humo de su tormento asciende por los siglos de los siglos. No tienen reposo ni de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, y cualquiera que recibe la marca de su nombre".
Y ya hemos visto que la marca representa simplemente una alianza con este mundo, que perteneces a este mundo, que tu dueño es la bestia de un sistema humanista donde tú eres lo más importante que hay. Si esa es tu filosofía, tú tienes la marca de la bestia sobre tu mano y sobre tu frente; porque tu frente representa la manera en que piensas, y tu mano representa la manera en que actúas: todo gira en torno a ti y a este mundo.
El juicio de Dios descrito en imágenes
Bueno, aquí les puse los pasajes; pueden leer los versículos 27 y 28. Es el juicio de Dios, y estas son otras imágenes terribles: "He aquí que el nombre de Jehová viene de lejos; su rostro encendido, y con llamas de fuego devorador; sus labios llenos de ira, y su lengua como fuego que consume. Su aliento, cual torrente que inunda, llegará hasta el cuello, para zarandear a las naciones con criba de destrucción; y el freno estará en las quijadas de los pueblos, haciéndoles errar".
Y luego, versículo 33: "Porque Tofet ya de tiempo está dispuesto y preparado para el rey, profundo y ancho, cuya pira es de fuego, y mucha leña; el soplo de Jehová, como torrente de azufre, lo enciende". Tofet es una región fuera de Jerusalén donde los niños eran sacrificados a Moloc; y aquí es usada esta misma imagen para describir el sacrificio que es hecho de los rebeldes en contra de Dios, por Dios mismo, pero ahora en una justicia perfecta.
Más adelante, en el capítulo 31, versículos 2 al 4, van a encontrar también el juicio de Dios: "Se levantará, pues, contra la casa de los malignos, y contra el auxilio de los que hacen iniquidad". Dice: "Y los egipcios hombres son, y no Dios; y sus caballos carne, y no espíritu; de manera que al extender Jehová su mano, caerá el ayudador y caerá el ayudado, y todos ellos desfallecerán a una. Porque Jehová me dijo a mí de esta manera: Como el león y el cachorro del león ruge sobre la presa, y si se reúne cuadrilla de pastores contra él, no lo espantarán sus voces, ni se acobardará por el tropel de ellos, así Jehová de los ejércitos descenderá a pelear sobre el monte de Sion y sobre su collado".
La imagen es como un león que no le tiene miedo a los pastores, que lo tratan de ahuyentar de atacar a las ovejas. Aquí Dios es puesto como el león, y no hay nada que puedan hacer para protegerse de su ira. No importa qué tan poderosos sean los gobernantes de este mundo, no importa qué tanta influencia y reputación tengan: no van a poder contra el juicio final de Dios.
Y en los versículos 8 y 9 van a encontrar también esta idea. Dice: "Entonces caerá Asiria por espada no de varón, y la consumirá espada no de hombre; y huirá de la presencia de la espada, y sus jóvenes serán tributarios. Y de miedo pasará su fortaleza, y sus príncipes, con pavor, dejarán sus banderas, dice Jehová, cuyo fuego está en Sion, y su horno en Jerusalén". Otra vez esta imagen de fuego es la imagen del juicio de Dios.
Y en el capítulo 32 encontramos, versículos 10 al 14, también este juicio. Dice: "De aquí a algo más de un año tendréis espanto, oh confiadas; porque la vendimia faltará, y la cosecha no vendrá. Temblad, oh indolentes; turbaos, oh confiadas; despojaos, desnudaos, ceñid los lomos con cilicio. Golpeándose el pecho lamentarán por los campos deleitosos, por la vid fértil. Sobre la tierra de mi pueblo subirán espinos y cardos, y aun sobre todas las casas en que hay alegría en la ciudad de alegría. Porque los palacios quedarán desiertos, la multitud de la ciudad cesará; las torres y fortalezas se volverán cuevas para siempre, donde descansen asnos monteses, y ganados hagan majada".
Entonces pueden ver esta imagen que surge a lo largo de estos capítulos, donde toda esperanza en las cosas materiales será expuesta. "Ellos confían en caballos; nosotros confiamos en el Señor", pero esos caballos serán mostrados como una tontería al final, porque serán destruidos. Ese es el juicio final de Dios.
Celebración y gozo para el pueblo de Dios
Así que esa es la destrucción final sobre toda la rebeldía, comenzando con los rebeldes. Número dos: mostrando una razón de celebración y gozo para el pueblo de Dios. Versículo 29, desde el capítulo 30: "Vosotros tendréis cántico como de noche en que se celebra pascua, y alegría de corazón, como el que va con flauta para venir al monte de Jehová, al Fuerte de Israel. Y Jehová hará oír su potente voz, y hará ver el descenso de su brazo, con furor de rostro y llama de fuego consumidor, con torbellino, tempestad y piedra de granizo. Porque Asiria, que hirió con vara, con la voz de Jehová será quebrantada. Y cada golpe de la vara justiciera que asiente Jehová sobre él, será con panderos y con arpas; y en batalla tumultuosa peleará contra ellos".
¿Qué provoca la celebración de los santos? Justamente que los rebeldes están siendo juzgados ya por Dios. Otra vez, en este momento, para nosotros ahorita, cuando un pecador muere en su rebeldía contra Dios, debe causar tristeza en nosotros; y tenemos que tener este sentido de tristeza y de verdadera compasión por aquellos que no tienen a Cristo. Pero un día, cuando ya venga el juicio final, y cuando todas las naciones sean juzgadas por Dios, entonces no va a haber nada que afecte nuestra percepción de la alegría de la justicia perfecta de Dios, de tal manera que se llene nuestro corazón de gozo y digamos: "Sí, Señor, tú eres un Dios justo", y podemos gozarnos en esa justicia.
Y eso es lo que describe Apocalipsis 19, ya lo han leído. O sea, ya viene el juicio final, y dice: "Gocémonos y alegrémonos, porque ya vienen las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado". Y viene un banquete; y el banquete, adivinen cuál es la
comida del banquete? Carne de reyes, carne de príncipes que están siendo juzgados por Dios. Entonces hay celebración, hay gozo.
Es como cuando fue lo del Mar Rojo: cuando se abrió, ¿se acuerdan? Los egipcios entran, ¿y qué pasa? Se cierra el mar. ¿Y qué sigue? Los judíos cantan de gozo; es el cántico de Moisés. ¿Y qué están viendo ahí, en la playa? Los cuerpos todos ya muertos, hinchados, flotando, como símbolo de la victoria perfecta de Dios sobre sus enemigos. Entonces hay celebración y hay gozo para el pueblo de Dios cuando la destrucción final de la rebeldía sea una realidad.
La restauración de la paz y la justicia
Y por último, quiero que vean la restauración de paz y justicia. Eso es súper importante en el libro de Isaías, y lo he dejado hasta el final porque quiero que vean la gran importancia que tiene esto en el plan redentivo de Dios. Capítulo 30, versículos 23 al 26: "Entonces dará el Señor lluvia a tu sementera, cuando siembres la tierra, y dará pan del fruto de la tierra; y será abundante y pingüe. Tus ganados en aquel tiempo serán apacentados en espaciosas dehesas. Tus bueyes y tus asnos que labran la tierra comerán grano limpio, aventado con pala y criba. Y sobre todo monte alto, y sobre todo collado elevado, habrá ríos y corrientes de aguas el día de la gran matanza, cuando caerán las torres. Y la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete días, el día que vendare Jehová la herida de su pueblo, y curare la llaga que él causó".
Entonces, aquí encuentran estas imágenes de restauración perfecta, una restauración de la creación. Y continúa, versículos 1 al 8 del capítulo 32; vean todas estas cosas que manifiestan justicia perfecta: "Será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa. No se ofuscarán entonces los ojos de los que ven, y los oídos de los oyentes oirán atentos. Y el corazón de los necios entenderá para saber, y la lengua de los tartamudos hablará rápida y claramente.
"El ruin nunca más será llamado generoso, ni el tramposo será llamado espléndido. Porque el ruin hablará ruindades, y su corazón fabricará iniquidad, para cometer impiedad y para hablar escarnio contra Jehová, dejando vacía el alma hambrienta, y quitando la bebida al sediento. Las armas del tramposo son malas; trama intrigas inicuas para enredar a los simples con palabras mentirosas, y para hablar en juicio contra el pobre. Pero el generoso pensará generosidades, y por generosidades será exaltado".
En otras palabras: justicia perfecta. No va a haber nadie más como nuestro gobierno de hoy en día, donde se habla tanto de la impunidad, ¿verdad? Alguien que hace algo incorrecto y se sale con la suya, y la justicia nunca los agarra y nunca los encierran. Hay frustración sobre eso; no queremos vivir en un mundo así, y no viviremos en un mundo así: toda injusticia será juzgada y castigada perfectamente.
Y vean lo que dicen los versículos 15 al 20; aquí está cómo termina el capítulo 32. Dice: "Hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque. Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo fértil morará la justicia. Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre. Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras y en recreos de reposo. Y cuando caiga granizo, caerá en los montes; y la ciudad será del todo abatida. Dichosos vosotros los que sembráis junto a todas las aguas, y dejáis libres al buey y al asno".
Ya no hay nada de qué preocuparse, porque todo estará en perfecta armonía; la justicia de Dios será perfecta. Pero ¿cómo empieza? Con el derramamiento del Espíritu de Dios, lo cual se inauguró de una manera explícita y visible en Pentecostés. El Espíritu es derramado para empezar a generar el cambio que podemos empezar a anticipar ya desde ahorita: "Señor, tú estás cambiando nuestros corazones", y tu justicia se empieza a experimentar en círculos pequeños que se llaman la iglesia.
Y empezamos a ver destellos, y ecos, y sombras de lo que va a venir: perfecta armonía, perfecta unidad. ¿No lo estamos experimentando ya? No muy bien, pero tenemos que trabajar hacia eso: empezar a experimentar la unidad que tenemos que tener ahorita, el gozo de amarnos unos a otros, y pensar en cada uno de los que están a mi lado como superiores a mí mismo, no mirando cada uno por lo suyo propio, sino mirando más bien por el bien de los demás. Esa es la esencia del reino de Dios, que ya se empieza a experimentar aquí en la iglesia, pero encuentra su cumplimiento final un día, en la restauración de todas las cosas.
Ezequiel, Pablo y Apocalipsis anticipan lo mismo
Y Ezequiel anticipa esta realidad. Dice: "Entonces los rociaré con agua limpia y quedarán limpios de todas sus inmundicias, y de todos sus ídolos los limpiaré. Además les daré un corazón nuevo, y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Pondré dentro de ustedes mi Espíritu, y haré que anden en mis estatutos y que cumplan cuidadosamente mis ordenanzas".
Pablo anticipa esto en Romanos 8, cuando dice: "El anhelo profundo de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de aquel que la sometió, en la esperanza de que la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios".
"Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas han pasado". "La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que la iluminen, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Y las naciones andarán a su luz; y los reyes de la tierra traerán a ella su gloria. Sus puertas nunca se cerrarán de día, pues allí no habrá noche; y traerán a ella la gloria y el honor de las naciones. Jamás entrará en ella nada inmundo, ni el que practica abominación y mentira, sino solo aquellos cuyos nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero".
Ahí está, hermanos. Estoy tratando de juntar para ustedes todo lo que la Biblia está diciendo acerca de estas realidades. Isaías no está solo en lo que está diciendo; eso es algo que Dios está prometiendo una y otra vez: "Vengan a mí, rebeldes de corazón, porque si ustedes ponen su confianza en mí, yo cambiaré sus corazones. Rociaré sobre ustedes, como agua, como una fuente continua sobre ustedes, mi Espíritu, para que ese corazón sea renovado, amen mi ley, anden de acuerdo a mi voluntad; y un día todas las cosas serán restauradas para que puedan tener comunión perfecta conmigo". Esa es la promesa, la esperanza que el libro de Isaías nos está mostrando en estos tres capítulos; y viene mucho más sobre eso, especialmente conforme nos acerquemos al final del libro.
¿Dónde nos vamos a refugiar?
Entonces, los lectores de este libro estaban siendo amenazados por Asiria; los recipientes de estas profecías sentían que había una amenaza que venía sobre ellos, y tenían temor. ¿Saben cuál es una peor amenaza que Asiria? La muerte. Y esa es una amenaza que todos nosotros enfrentamos.
La pregunta es: ¿en dónde nos vamos a refugiar para encontrar esperanza contra nuestro enemigo, contra aquello que amenaza nuestra seguridad? ¿En nuestra salud? Nuestra salud pasará. ¿En nuestros ahorros económicos, lo que tenemos en el banco? Te lo va a quitar el SAT.
Para purificar nuestra confianza, Dios trae pruebas más pequeñas en nuestra vida, para mostrarnos en qué estamos confiando realmente. Son como pequeñas pruebas, son entrenamientos, son oportunidades de entrenamiento para la prueba final. Y todos estamos viviendo estas cosas, ¿no? O sea, esta prueba aquí, esta prueba acá, esta prueba acá: son pequeñitas pruebas, exámenes pequeños. ¿Dónde está tu confianza? "Señor, ayúdame a que sea expuesto dónde está mi confianza, para que pueda yo entender en dónde tengo que tener mi confianza para el día final, el día de la muerte y del juicio". ¿Qué tan preparado estás para esa prueba?
Solo en Cristo, solo por fe, y solo a través de la gracia de Dios, es que nuestra rebeldía es destruida.
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