Apocalipsis 12ApocalipsisNathan Díaz
La batalla de la mujer y su Hijo contra el dragón parte 1
¿Quién es la mujer de Apocalipsis 12 y qué representa el dragón que espera devorar a su hijo? Este estudio muestra por qué la mujer no es solo María, sino el pueblo de Dios, y cómo la caída de Satanás ya fue sellada en la primera venida de Cristo. La iglesia vence por la sangre del Cordero y la palabra de su testimonio.
Escuchar el audio de esta predicación →
Transcripción
Introducción al cuarto ciclo de visiones
Vamos a estar viendo el capítulo 12 de Apocalipsis. Como decía Roberto, básicamente estamos a la mitad. En realidad, aquí comienza el cuarto ciclo de visiones: hay siete ciclos de visiones y este es el cuarto, que comienza aquí, después de la séptima trompeta. Dentro de este cuarto ciclo hay siete secciones, siete veces que Juan tiene una visión diferente dentro de este cuarto ciclo. Entonces van a encontrar que en este capítulo, el capítulo 12, está el conflicto de la serpiente con la mujer y su simiente.
La siguiente visión que va a recibir Juan es la persecución de la bestia desde el mar, en el capítulo 13. Luego, la persecución de la bestia desde la tierra, también en el capítulo 13, pero es la tercera visión. Y luego, el Cordero y los 144.000 en el monte Sion, en el capítulo 14. Luego, la proclamación del evangelio y el juicio de tres ángeles, en el capítulo también 14. Y más adelante, al final del capítulo 14, la siega, la cosecha del Hijo del Hombre. Y la séptima visión que tiene Juan de este ciclo es la victoria de los santos sobre la bestia, que es el principio del capítulo 15.
Bueno, nomás se los digo; esto lo vamos a ir viendo poco a poco. Dentro de 15 días... el próximo domingo vamos a suspender por un domingo el estudio de Apocalipsis. Dentro de 15 días vamos a estar viendo la bestia y la marca de la bestia, 666. Entonces, bueno, ese es otro tema controversial también, y estoy seguro de que tienen muchas preguntas. Muchos de ustedes ya se han acercado y hemos podido platicar sobre cosas que han surgido en el estudio de este libro.
Y para algunos de ustedes ahora hay más preguntas que respuestas. Para otros simplemente es una nueva manera, o diferente manera, de ver Apocalipsis, que como crecieron, o en la iglesia de donde vienen, dicen: "Ah, yo nunca había escuchado Apocalipsis con esta interpretación". Y entonces es bueno que vean cómo es que existen diferentes maneras de llegar a este libro. De hecho, existen cuatro maneras de interpretar Apocalipsis en general, históricamente hablando. Entonces, imagínense lo complicado que podría ser; lo podríamos complicar todavía más. Estamos tratando de simplificarlo lo más posible al ver una de las maneras solamente a lo largo de este estudio, y creo yo que la más sencilla, la que más se armoniza con el resto de la Biblia.
Lectura de Apocalipsis 12
Entonces vamos a leer qué empieza a suceder aquí, y van a ver por qué son complicados algunos de estos símbolos. Algunos de esos símbolos son complicados, algunos son muy simples. Ustedes mismos, ahorita que los lean, van a saber qué significan, porque Juan mismo da la interpretación; o sea, Juan nos explica qué significan varios de estos símbolos. Pues no es tan difícil como otras secciones de Apocalipsis que hemos visto. Dice:
"Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese. Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por 1260 días".
Bueno, vamos a ver esta parte. Ahorita seguimos leyendo, pero esta escena básicamente se va a repetir otra vez. Ahora, esta escena que acabamos de leer está narrada desde la perspectiva de la tierra: qué está pasando en la historia del mundo para nosotros, lo que nosotros vemos, de lo que nosotros somos testigos en el plan de redención de Dios. La siguiente escena que van a leer va a ser esa misma escena, pero ahora desde la perspectiva de lo que está sucediendo en el cielo. Y luego nuevamente vamos a leer al final otra vez la misma escena, repetida y narrada desde la perspectiva, creo yo, de una combinación de ambos, al final de este capítulo.
Así que, ¿cuál es la escena? Hay tres personajes, tres elementos aquí que nos muestra Juan: uno es la mujer, otro es su hijo y el otro es el dragón. Y vamos a analizar cada uno de ellos. Vamos a ver de dónde vienen estas imágenes, qué significan, lo cual está explicado un poco más adelante, algunas de ellas, pero especialmente qué tienen que ver con nosotros hoy y cómo está diseñado este pasaje para ser de ánimo en nuestras vidas y para mostrarnos la realidad de la victoria de Dios, segura, sobre Satanás, que es realmente el mensaje de este capítulo.
La mujer y su hijo
Así que, número uno, tenemos la mujer y su hijo. Voy a juntar ambos porque el hijo es muy obvio aquí quién es, pero la mujer no es tan obvia necesariamente, y hay controversia a veces en la interpretación sobre la mujer. Pero vamos a llegar a eso en un momento, acerca del hijo. Número uno: la mujer tiene ciertas características. Ahora, quiero que se acuerden de que en el libro de Apocalipsis hemos estado viendo dos categorías de personas.
Hemos estado viendo que están los redimidos, los escogidos, los protegidos, los hijos de Dios salvos por Su gracia, seguros eternamente. Y tenemos a los enemigos de Dios, los que se oponen a Él y los que se han rebelado en contra de Su ley, en contra de Su gobierno, en contra de Sus mandatos y en contra de Su evangelio. Entonces tenemos dos lados siempre, a lo largo de todo el libro. Y quiero que se acuerden, como hemos estado viendo a lo largo del libro de Apocalipsis, de que la iglesia, o los escogidos de Dios, o el pueblo de Dios, ha estado siendo representado desde varios ángulos.
Entonces, cada ángulo nos da una perspectiva un poco diferente, desde el Antiguo Testamento, desde los símbolos del Antiguo Testamento, de cómo podemos entender a la iglesia de Dios. Esto no es nuevo aquí; ahora tenemos un nuevo ángulo. Entonces, teníamos a los 144.000, tuvimos el templo y la gente dentro del templo, tuvimos los dos testigos, y ahora tenemos una mujer. Todos estos simbolizan el mismo grupo de gente, no diferentes grupos de gente. Creo que todos simbolizan el pueblo de Dios, los escogidos de Dios.
En 15 días vamos a empezar a ver... bueno, en 15 días va a empezar a surgir —en un momento les voy a explicar lo que va a surgir— sobre los enemigos de Dios. Pero vamos a estar viendo más adelante a la gran ramera, y es una mujer también, pero es una mujer que no representa a los escogidos de Dios, sino a los enemigos de Dios, a los idólatras. Entonces aquí tenemos a la mujer que representa al pueblo de Dios; más adelante vamos a tener una mujer que representa a los enemigos de Dios. ¿Sí? Y así se va a manejar todo el libro de Apocalipsis, haciendo este contraste: corderos, cabritos, elegidos, enemigos, etcétera. Esas son las imágenes que nos muestran las categorías dentro de las cuales está toda la gente de toda la tierra, de todas las generaciones.
La mujer y el sueño de José
La primera característica de la mujer, la siguiente, dice que está vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas, y está embarazada. Ahora, tradicionalmente la Iglesia católica ha dicho que esta mujer es ¿quién? María, la Virgen María, que va a dar a luz a Jesús. No exactamente. Sí, María tuvo a Jesús, pero el simbolismo que está aquí con esta mujer es mucho más amplio que solo una mujer en particular, mucho más amplio que solo María.
Y lo sabemos porque los símbolos que vienen aquí, los símbolos del sol, la luna y las estrellas, vienen del Antiguo Testamento, específicamente de una historia en particular donde se usan esos mismos símbolos. ¿Cuál? José el soñador. ¿Qué soñó José el soñador? ¿Por qué le dicen José el soñador? Porque tenía unos sueños que lo metían en problemas. Y lo metían en problemas porque en sus sueños, y uno de ellos muy específicamente, y su papá lo entendió bien. Dijo: "Había once estrellas que se inclinaban hacia mí, y el sol y la luna también". Y Jacob dice: "Así que tu mamá y yo nos vamos a inclinar ante ti, y también tus hermanos. ¿Eso es lo que estás diciendo?". "Sí, es lo que estoy diciendo". Y obviamente solo le trajo problemas. Pero entendemos que esta imagen, que viene de Génesis 37, es muy obvia aquí: está tomando prestado de la historia de las doce tribus de Israel, y de Jacob y de Raquel como el sol y la luna, para mostrarnos que es el pueblo escogido de Dios el que está siendo representado en esta imagen.
Ahí hay un aspecto simbólico y poético acerca de esto que es muy importante. Si ustedes leen Cantares capítulo 6, versículo 10, se usa este tipo de simbología, de cómo la imagen del sol representa belleza. Y pueden ver cómo es la manera en que están posicionadas todas estas cosas. Por ejemplo, está vestida del sol: muestra la belleza de la mujer. Debajo de sus pies está la luna, que muestra su autoridad. Y tiene una corona de doce estrellas, obviamente aquí ya incluyendo las doce tribus, no como en el sueño de José, donde eran nada más sus 11 hermanos; aquí son 12 estrellas como su corona, mostrando su realeza.
Entonces hay un aspecto aquí simbólico, poético, que nos muestra la realidad de lo que el pueblo de Dios es. Y claro, van a ver más adelante por qué es que no puede ser María nada más: porque María nunca huyó al desierto, y a María nunca le pasaron las cosas que son descritas aquí específicamente. Pues entendemos que el alcance es mucho más amplio que solo esta mujer. Entonces, si algún día tienen la oportunidad de hablar con un católico acerca de este capítulo, háganlo y explíquenle toda esta simbología que vamos a estar viendo.
El pueblo de Dios como una mujer
No es nada más eso, el sol, la luna y las estrellas, sino que también en la Biblia se muestra que... y les voy a poner varios pasajes en un momento, pero realmente a lo largo de toda la Biblia el pueblo de Israel sí se presenta como una mujer. Sí se habla del pueblo de Israel como una mujer, y hay muchos pasajes en Isaías y en otras partes. Aquí les voy a poner algunos; no los vamos a leer, pero tenemos una cantidad enorme de referencias en el Antiguo Testamento donde sí el pueblo de Sion es representado como una mujer, y en varios casos también como una mujer embarazada.
Pero no nada más es en el Antiguo Testamento, sino que también en el Nuevo Testamento se presenta de esta manera. Inclusive se muestra cómo nosotros somos representados, la iglesia, como una mujer, ¿no es cierto? Si ustedes leen Efesios 5, van a encontrar que es la analogía de Cristo y la iglesia: esposo y esposa. Entonces la iglesia está representada, en realidad, como una mujer en el Nuevo Testamento. Y en Gálatas 4:26 leemos: "Pero la Jerusalén de arriba es libre; esta es nuestra madre", dice Pablo.
Entonces no es nada más que la iglesia está representada como una mujer, sino que la iglesia también es representada como la descendencia de una mujer. Es interesante: son símbolos que usa toda la Biblia para describir estas verdades. Gálatas 6:15 dice: "Porque ni la circuncisión es nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación. Y a los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea sobre ellos y sobre el Israel de Dios". Entonces, ¿el Israel de Dios qué significa?
Cuando está siendo representado Israel como en esta imagen —Jacob con sus doce hijos, o las doce tribus—, realmente en el Antiguo Testamento está confinado a la idea del Israel étnico. Eso es lo que literalmente está siendo simbolizado en el Antiguo Testamento. Pero acuérdense: Apocalipsis está expandiendo sobre estas imágenes y las está haciendo universales. Ahora es la iglesia global, el verdadero Israel. Lo leímos en las cartas de Apocalipsis, en donde decía: "Esos que dicen ser judíos y no lo son, sino sinagoga de Satanás". ¿Por qué? Porque son judíos étnicamente, pero lo que significa ser un verdadero judío es aquel que ha creído en Cristo Jesús por la fe. Entonces es el Israel de Dios del que habla Pablo aquí, justo en Gálatas.
Isaías 26:17 dice: "Como la mujer encinta, al acercarse el momento de dar a luz, se retuerce y grita en sus dolores de parto, así éramos nosotros delante de Ti, oh Señor". Entonces Israel es mostrada en este sentido. Ahora la iglesia es mostrada también en este sentido, como una mujer que da a luz, que tiene una tribulación que viene, que huía al desierto; lo vamos a ver en un momento. Pero quiero que vean específicamente este último pasaje que les puse aquí, Juan 16, versículos 21 y 22, porque aquí Jesús mismo hace esta conexión.
Jesús dice: "Cuando la mujer está para dar a luz, tiene aflicción, porque ha llegado su hora; pero cuando da a luz al niño, ya no se acuerda de la angustia, por la alegría de que un niño haya nacido en el mundo. Por tanto, ahora vosotros tenéis también aflicción; pero yo os veré otra vez, y vuestro gozo se alegrará, y nadie os quitará vuestro gozo". Entonces, ¿con qué compara Jesús a Sus discípulos? Ya vieron a la mujer, que es el símbolo del Antiguo Testamento del pueblo de Israel. Pero Jesús, ¿a quién le dice: "Ustedes son como una mujer dando a luz"? A los discípulos se los dice.
Los dolores de parto y la promesa de Génesis 3:15
La iglesia también sufre persecución y sufre aflicción, que la pone en la misma categoría que una mujer como Israel, que pronto va a dar a luz. Pero obviamente se pone la cosa más difícil conforme se acerca el momento, y cuando ya son nueve meses... y bueno, no, no entiendo bien todo eso, pero sabemos que se van intensificando los dolores de parto, se van haciendo más constantes, más intensos, y hay un sufrimiento real ahí. ¿Que viene de dónde? ¿Dónde empezó esto de los sufrimientos, de los dolores de parto? En Génesis. En Génesis ahí empieza este concepto de los dolores de parto.
Y en Génesis, en ese contexto de la maldición de la mujer sobre los dolores de parto, es que también se da este conflicto sobre el engaño de la serpiente sobre la mujer y sobre su esposo, y el conflicto que va a surgir a causa de ese engaño. Y el pasaje central que encontramos en Génesis, y creo que aquí es una de las imágenes más poderosas del capítulo 12, se encuentra en Génesis 3:15, que es lo que llamamos el protoevangelio. Es la primera indicación del plan que Dios tenía de cómo se iba a desarrollar la historia de redención.
Génesis 3:15. ¿A quién le está hablando? Génesis 3, ¿a quién se le está hablando? A la serpiente. Le dijo: "Tú herirás a la simiente de la mujer en el calcañar, pero su simiente, la simiente de la mujer, te herirá en la cabeza". Entonces, desde ahí ya se muestra esta imagen de una mujer y de su simiente en guerra contra la serpiente, que es Satanás. Va a haber una guerra que se va a desatar a lo largo de toda la historia de la redención entre estos dos, y va a culminar en un momento de la historia en el cual la serpiente muerde el calcañar de la simiente de la mujer, y la simiente de la mujer pisa la cabeza de la serpiente.
Génesis 3:15. Los que apenas están empezando a leer su Biblia empiezan por el principio y se van a encontrar con ese versículo. Y ahora, en Apocalipsis 12, al final de la Biblia, se van a encontrar con la interpretación de ese versículo, de cómo se vio, cómo se manifestó.
El dragón escarlata
Por supuesto, tenemos aquí... y estas son las imágenes que nos muestra: el dragón escarlata. Es un dragón rojo. ¿Por qué? Porque es un asesino, y el rojo representa sangre. Ya lo vimos con un caballo, y lo vamos a ver con la ramera más adelante, también vestida de rojo, porque representa la sangre que derrama, la violencia que causa en la tierra. Tiene siete cabezas y diez cuernos: siete cabezas representando su inteligencia, diez cuernos representando su fuerza, y diademas representando su autoridad sobre la tierra. Tiene cierta capacidad de hacer cosas.
"Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo" —vamos a ver eso en un momento, porque vamos a llegar a Satanás—, "y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se preparó frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como nacía".
Así es: una escena bastante violenta y dramática, ¿no? Está la mujer empujando, ya va a salir el bebé, y el dragón nada más está esperando para que, el momento en que nazca el bebé, se lo coma. Es la imagen que está pintando aquí. Pero ¿qué pasa? Da a luz un hijo varón "que regirá con vara de hierro a todas las naciones", y eso viene del Salmo 2. Creo que lo leímos en la mañana; ese es el pasaje, Salmo 2:7-9: "Regirá con vara de hierro a todas las naciones". Así que, ¿de quién está hablando? De Jesús.
El hijo arrebatado para Dios
Y nos hace un súper resumen, porque no es el enfoque tanto el hijo aquí, pero nos quiere mostrar el rol que juega en la historia: un súper resumen del ministerio de Jesús, ¿no? Porque ¿qué pasó? "Fue arrebatado para Dios y para su trono". O sea, como el ministerio, murió, resucitó, ascendió al cielo. Entonces, cuando menos lo vio el dragón, no pudo hacer nada contra Él. Esto representa el conflicto de todas las edades, representa esta batalla: serpiente-mujer, serpiente-mujer; la simiente de la mujer, de donde vendría el Mesías, contra la serpiente, tratando de pelear contra ese plan, de arruinar ese plan.
Lo vemos desde Caín y Abel, Ismael e Isaac, Esaú y Jacob, donde está Israel, Saúl y David, Faraón. Lo vimos en la historia de Ester, con Amán tratando de destruir al pueblo judío. En la vida de Jesús, cuando nació Jesús, ¿qué fue lo primero que sucedió? Fue un ataque de parte de Satanás a través de Herodes, quien ordenó la muerte de todos los bebés de menos de dos años. Imagínense la tragedia de cuántos bebés murieron, lo cual no se compara con cuántos bebés mueren hoy en día por el aborto. Es peor.
Ustedes piensan que eso es cruel; es más cruel lo que está pasando hoy que lo que hizo Herodes. Y las mujeres no tenían opción; aquí son las mismas mujeres las que están diciendo: "Sí, yo quiero matar a mi bebé". Pero eso era Satanás haciendo batalla, tratando de devorar al niño. Y claro, Jesús... así como la mujer más adelante va a ir al desierto, Jesús también estuvo en el desierto en una batalla contra Satanás, siendo sustentado por Satanás, si lo recuerdan.
Y más adelante, en el ministerio de Jesús, también tiene una conversación con Pedro, y Pedro declara: "Sí, yo creo que Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente". Y unos momentos después le dice: "Pero no quiero que mueras". ¿Y qué le dice Jesús a Pedro? "¡Apártate de mí, Satanás!". Ahora, no es que Pedro estuviera poseído o que Satanás realmente estuviera hablando a través de Pedro. Esto es lo que es su sentir de Pedro: "No, no quiero que mueras, Señor, eres mi Maestro". Pero realmente lo que está detrás de Pedro, la idea detrás de Pedro, es la batalla que Satanás está haciendo en contra del Mesías y de Su plan, y por eso es que Jesús identifica esa influencia. Y Judas, claro. Y entonces ve uno esta batalla desarrollarse; o sea, es lo que está siendo resumido aquí: la batalla entre la mujer y la serpiente.
La mujer huye al desierto
Ahora quiero que vean lo que sigue aquí en el versículo 6, después de que asciende al trono el Mesías, el hijo de la mujer. Entonces, viene el pueblo de Dios; del pueblo de Dios viene el Mesías. Y de la misma manera, ese pueblo de Dios es el que ahora tiene una nueva dinámica a partir de que Él asciende a Su trono. Ahora la mujer huye al desierto, "donde tiene un lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días".
Ahora, realmente estas imágenes vienen del libro de Daniel, Daniel 7:25, y también Daniel 12, si recuerdan. Van a seguir apareciendo a lo largo del libro de Apocalipsis; van a regresar aquí en el versículo, más adelante, también en el capítulo 13: 42 meses. Y si recuerdan, esta imagen se representa de tres maneras. En un mes idealizado, un mes de 30 días, 1260 días equivale a 42 meses. Y por otro lado, también es representado como tres años y medio, o "tiempo, tiempos y medio tiempo"; o sea, uno más dos más la mitad de uno.
Y esa es la razón, creo, por la que Juan va alternando entre esas tres categorías de tiempo: porque quiere que lo veamos como un mismo concepto. Tres y medio, 42, 1260: quiere que entendamos que todo representa la misma idea. ¿Y cuál es la idea? ¿Qué representa? Piénsenlo. Ya lo he mencionado antes, pero piensen qué representa huir al desierto. Para un lector judío, ¿qué piensa? Pues eso es exactamente lo que vivió el pueblo de Israel, ¿no? Ellos huyeron al desierto, y el desierto fue un lugar preparado por Dios para el pueblo de Israel, tanto para probarlos como para sustentarlos.
Vean lo que dice Deuteronomio 2:7: "Pues el Señor tu Dios te ha bendecido en todo lo que has hecho; Él ha conocido tu peregrinar a través de este inmenso desierto. Por 40 años el Señor tu Dios ha estado contigo; nada te ha faltado". Deuteronomio 2:7. O sea, Dios está mostrando Su provisión para Su pueblo en medio del desierto. Y Deuteronomio 8:15 dice: "Él te condujo a través del inmenso y terrible desierto, con sus serpientes abrasadoras y escorpiones, tierra sedienta donde no había agua; Él sacó para ti agua de la roca de pedernal. En el desierto te alimentó con el maná que tus padres no habían conocido, para humillarte y probarte, y para finalmente hacerte bien".
Entonces, vean cómo esta imagen muestra que el pueblo de Dios es llevado a un lugar. Ahora, después de la ascensión de Cristo, es llevado a un lugar en donde el pueblo de Dios va a ser probado. Sí, va a haber tribulación, va a haber sufrimiento, pero al mismo tiempo van a ser sustentados por Dios en medio de este lugar; Él va a ser su provisión. Así como proveyó el maná, proveyó el agua para Su pueblo en el desierto, de la misma manera lo hace para la iglesia.
Llevados sobre alas de águila
Deuteronomio 32:10: "Lo encontró en tierra desierta, en la horrenda soledad de un desierto; lo rodeó, cuidó de él, lo guardó como a la niña de Sus ojos". Y aquí está esta imagen; esta va a venir más adelante. Esta escena nomás téngala en mente; viene en el versículo 14: "Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo". Es la misma idea, ahora siendo repetida en el versículo 14.
Vean lo que dice Deuteronomio 32. Dice: "Como un águila" —aquí está la imagen del águila—, "como un águila que despierta su nidada, que revolotea sobre sus polluelos, extendió Sus alas y los tomó, los llevó sobre Su plumaje". Entonces así es descrito cómo Dios toma a Israel y los lleva a un lugar seguro. Entonces recuerden: este es el camino a la tierra prometida, este es el camino a la meta final, lo que tiene que haber entre ser liberados de Egipto y llegar al lugar que Dios les prometió.
Se parece a la historia de la iglesia. Dios nos ha sacado de la esclavitud, ¿no? Ya nos ha sacado de la esclavitud, pero todavía no estamos donde vamos a estar. Estamos en el "ya, pero todavía no". Sí, ya somos libres, pero todavía no llegamos al lugar que Dios nos ha preparado; estamos en camino a ese lugar. Pero mientras, tendremos tribulación, tendremos aflicción, pero Dios nos sustenta. Es la promesa que existe en este pasaje para todos los creyentes.
Y claro, aquí les puse más pasajes; pueden leerlos también. Oseas dice: "Te llevaré al desierto y te susurraré al oído". Es básicamente una idea romántica, poética, de decir que Dios tiene un plan especial para el desierto, para llevar a Su pueblo al desierto: un plan purificador y sustentador para nosotros, en donde estamos en los momentos más difíciles de nuestra vida.
Y hay un paralelo con Elías, ¿se acuerdan? Elías, en los dos testigos: Elías y Moisés. Ambos fueron llevados al desierto. Y por cierto, Elías especialmente es llevado al desierto ¿por cuánto tiempo, huyendo de Jezabel? Tres años y medio. Entonces él huye por esa cantidad de tiempo, la misma cantidad. Entonces está siendo representado por muchos ángulos en el Antiguo Testamento. Es 1 Reyes 17; pueden leerlo también, por supuesto.
La mujer sustentada y protegida
Vean, vamos a leer aquí al final del pasaje. Nos estamos brincando aquí la parte de en medio, porque quiero que meditemos sobre los personajes por separado. Pero vean, dice: "Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo. Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río. Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca. Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo".
Entonces aquí aclara no nada más la identidad de la mujer, sino de su descendencia; es decir, hasta la última generación que va a haber justo antes de la venida de Cristo, que creo que es la referencia aquí, porque estos son los que reciben el último golpe del dragón. ¿Quiénes son los que guardan los mandamientos de Dios, los que tienen el testimonio de Jesucristo? ¿Quiénes son esos? La iglesia. La iglesia son los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo. Esta guerra es representada en las estrellas del cielo que tira con su cola el dragón al principio; ahorita lo voy a volver a mencionar.
Pero quiero que vean este sustento. Esta idea del sustento es una idea que ya vimos antes, ¿no es cierto? ¿Qué pasó con los 144.000? Fueron sellados en su frente; habían recibido el nombre de Dios sobre sus frentes, y eso es un sello, y eso es un sello que garantiza su protección. Después vimos que el templo fue medido, y los que están dentro de esa medida tienen garantizada la protección de Dios. Y vimos que los que están en el templo representan la protección espiritual de Dios; los que están en el patio externo y los que están aquí físicamente sufriendo tribulación y angustia, pero esa es una angustia física solamente, pero la protección está ahí de parte de Dios.
Y los testigos estaban siendo protegidos por Dios. Sí, por eso dice que si alguien quiere dañarlos, sale fuego de su boca y los devora, porque también los testigos están siendo protegidos por Dios. Entonces empiezan a ver el paralelo entre todos estos: ya tienen que los 144.000 son protegidos, los que están en el templo son protegidos, los dos testigos son protegidos, y ahora la mujer y su simiente son protegidos. ¿Ven por qué decimos que todos representan el mismo grupo de gente? Porque tienen las mismas características; no hay diferencias en las características y cómo se desarrolla. Todos son protegidos espiritualmente. Sí, pero sí reciben un ataque de parte de Satanás y de los enemigos de Dios, y sí son derrotados en un punto de la historia específicamente, y muertos. Vamos a verlo el próximo domingo, pero nomás quiero que vean esto.
Los enemigos de Dios y su derrota
Entonces, esta idea de los enemigos de Dios se va a empezar a desarrollar con más fuerza en el libro de Apocalipsis, y solo quiero que lo vean. Esto es muy rápido; se los quiero enseñar. Estamos viendo aquí, en el capítulo 12, a Satanás siendo arrojado a la tierra; vamos a leerlo en un momento. Después vamos a ver a la bestia y al falso profeta conquistando, en el capítulo 13. Y después vamos a ver a la mujer, a la gran ramera, sobre la bestia, en el capítulo 17. Entonces aquí están los enemigos de Dios: Satanás, la bestia, el falso profeta y la gran ramera.
En ese mismo orden en que aparecen, en ese mismo orden van a ser conquistados o derrotados. Entonces, en el mismo capítulo 17 van a ver que la ramera es destruida por la bestia; la misma bestia destruye a la ramera. Y después, en el capítulo 19, la bestia y el falso profeta son conquistados por Dios. Y al final, en el capítulo 20, Satanás es conquistado y condenado por Dios; entonces Satanás va a ser arrojado al lago de fuego al final. Entonces, en el mismo orden en que van a aparecer aquí desde el capítulo 12, en ese mismo orden, ahora en reversa, van a ser destruidos hacia el final del libro. Y esos son los enemigos de Dios que vamos a estar viendo en los próximos capítulos.
Así que aquí está esta imagen. Perdón por todos mis dibujos, pero estoy tratando aquí de mostrarles qué está pasando.
La batalla en el cielo
Vamos a leer lo que dice el versículo 7, porque en el versículo 7 tenemos narrada la misma historia, pero ahora desde la perspectiva del cielo: qué pasa en el cielo cuando se manifiesta este hijo varón y cuando es arrebatado al trono de Dios, la manera en que la mujer es sustentada, ahora desde la perspectiva del cielo. ¿Cuál es el sustento de la mujer? ¿A qué se refiere específicamente? Una gran batalla en el cielo. ¿Y cuál es la batalla?
"Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra y del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar!, porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo".
Entonces aquí está la imagen. A ver si me entienden: ya hemos leído sobre Satanás antes, pero ahora estamos leyendo sobre Satanás en mucho más detalle. Si recuerdan, en el capítulo 2 de Apocalipsis, versículo 13, leímos: "Donde moras", la iglesia de Pérgamo, "donde está el trono de Satanás". Ya leímos en el capítulo 6, versículo 8, que hay un caballo amarillo, "y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra". También leímos en el capítulo 9, versículo 11: "Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión", o sea, destructor.
Sí, ya había unas pistas de esta presencia de Satanás, pero ahora sí, no hay duda: aquí está Satanás en toda su fuerza, siendo manifestado como el que está detrás de toda la oposición que hay hacia Dios. Entonces quiero que vean cómo están ahora en la historia. Esto está en Daniel 12:1, por cierto: Miguel es presentado como el ángel del pueblo de Israel, como el arcángel del pueblo de Israel. Es interesante que ahora es el arcángel del pueblo de Dios, y él va a hacer batalla en el cielo.
Simultáneamente, cuando Cristo gana la victoria en la tierra, Miguel gana la batalla en el cielo, y la consecuencia de ganar la batalla en el cielo es arrojar a Satanás y a sus demonios del cielo. ¿Cuándo se da? ¿Cuándo? Cuando Jesús murió y resucitó. En ese momento se da el primer golpe definitivo contra Satanás, y eso está en todo el Nuevo Testamento.
La piedra del sueño de Nabucodonosor
Y eso es lo que quería mostrarles aquí: esta es la piedra, la piedra del sueño de Nabucodonosor. Estaba esta estatua con cabeza de oro, y al final sus pies eran una mezcla de barro con hierro. ¿Y qué es lo que destruye la estatua al final? Una piedra destruye la estatua, e iba llenando toda la tierra, dice. Esa es esta victoria específicamente que estamos leyendo, que es la primera venida de Cristo. Entonces, ¿qué pasa?
Cuando Cristo viene a la tierra, hace un ministerio perfecto, de una vida perfecta, santa, cumpliendo la ley de Dios, y luego muere y resucita. ¿Qué pasa? Satanás es arrojado a la tierra. Ahora, en el capítulo 20 lo vamos a ver desde un ángulo un poco diferente, porque ahí va a ser descrito no como que Satanás es arrojado a la tierra, sino que es encerrado en un abismo. Y creo que ambos representan la misma realidad para Satanás, pero ya llegaremos a eso en el capítulo 20.
Los tres juicios de Satanás
Solo quiero que vean que a lo largo de la Biblia se nos muestra, entonces, que hay tres juicios de Satanás, tres momentos en los cuales Satanás es enjuiciado junto con los ángeles. Y gradualmente se le va quitando poder y privilegio a Satanás; gradualmente se le va reduciendo su esfera de dominio, hasta que al final ya es completo. Entonces, primeramente se rebeló: en algún momento después de la creación, Satanás se rebela con sus ángeles y es condenado y es enjuiciado por Dios en ese momento.
A lo largo del Antiguo Testamento leemos, especialmente lo leen en la historia de Job, lo que hace Satanás con Dios: llega, se presenta delante de Dios, como si hubiera una corte en el cielo, y Satanás tiene este derecho, este privilegio, de venir y acusar y decir: "Mira, ¿ya viste a Job? Mira lo que está haciendo. Yo creo que este te sirve porque le das muchas cosas, porque le va bien; por eso la verdad es que está contigo. Si le quitaras sus cosas, no estaría contigo". Y Dios dice: "Bien, está bien, vamos a quitarle sus cosas". Y en el proceso Job experimenta una tribulación fuertísima en su vida: pierde a su familia, a sus hijos, pierde sus propiedades; toda clase de cosas le suceden.
Entonces, ¿qué pasa ahora? Y también lo vemos en Zacarías: el sacerdote Josué es presentado delante de Dios. Está en Zacarías 3, ahí lo pueden leer, versículos 1 y 2. Se presenta delante de Dios, y es Satanás el que lo está acusando: "Mira qué tan sucia está su ropa; no se puede presentar así delante de Ti". Pero algo pasa en la primera venida de Cristo, que creo que es lo que está describiendo aquí: a Satanás ahora se le restringe este acceso delante de la presencia de Dios para acusar a los que son de Dios.
Porque en el Antiguo Testamento venía delante de Dios diciendo: "¿Cómo es que Tú puedes declarar a David inocente, si durmió con Betsabé y mató a su esposo? ¿Cómo puedes estar haciendo eso?". Y Dios: "No, pues así es: está siendo perdonado, inocente". Dice: "Eso no es justo", el gran acusador. Pero parece ser que, una vez que se manifestó el plan de Dios en la persona de Jesucristo, para hacer claro y visible en la historia que Él de hecho sí podía justificar a los que eran de Él, entonces Satanás es echado del cielo y ya no puede acusar a nadie. Ya no tiene esa clase de derecho de decir: "Mira, mira lo que él hace". Porque entonces ahora, ya en la historia, Jesús puede decir: "Yo ya morí por ese pecado", y Satanás no tiene ese derecho más. Esa es la clase de restricción, esa es la clase de atadura que tiene hoy en día Satanás para con el pueblo de Dios.
La derrota de Satanás en el Nuevo Testamento
Y lo pueden leer; aquí les puse varios pasajes. Número uno: cuando los discípulos empezaron a echar demonios y salen los 70, y se gozan de que están todos los demonios obedeciéndolos, Jesús dice, Lucas 10:18: "Yo vi a Satanás caer del cielo como un rayo". Y eso es el ministerio de Jesús: Jesús ya empieza a ver la derrota de Satanás al tener poder sobre sus huestes y sobre él. Y en Juan 12:31 Jesús dice: "Ya está aquí el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si soy levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo". Entonces Jesús hace esta conexión; dice: "Con mi ministerio, con mi muerte, con mi resurrección, está la derrota de Satanás".
Por eso dice Mateo 12:29: "¿O cómo puede alguien entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata? Y entonces saqueará su casa". Refiriéndose ¿a qué? A la casa de Satanás. Se dice: "Si yo quiero tener poder y dominio, tengo que atar primero a Satanás, tengo que tener el dominio sobre él, y eso es lo que he venido a hacer". Por eso es que Jesús dijo en Mateo 16: "Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella".
Y por eso es que Pablo dice en Colosenses 2:13: "Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con Él, habiéndonos perdonado todos los delitos, habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros" —la acusación de Satanás— "y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz. Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de Él". ¿Hay duda de que Satanás ya ha sido derrotado? No, no hay duda, dice la Biblia: Satanás ha sido derrotado.
Por eso dice Romanos 8:33: "¿Quién acusará a los escogidos de Dios?". ¿Quién? O sea, es una pregunta retórica. ¿Cuál es la respuesta? Nadie. Nadie puede acusar a los escogidos de Dios. ¿Por qué? Porque Dios es el que justifica. Hebreos 2:14: "Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, Él igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo". A través de Jesús vino el poder sobre Satanás, a través de Su muerte.
Efesios 1:19: "Y cuál es la extraordinaria grandeza de Su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia de la fuerza de Su poder, el cual obró en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a Su diestra en los lugares celestiales, muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero. Y todo sometió bajo Sus pies, y a Él lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es Su cuerpo, la plenitud de Aquel que lo llena todo en todo".
Derrotado, pero todavía activo
Y por supuesto, ustedes leen acerca de la armadura en Efesios 6 y de esta batalla que se hace. Dios nos ha equipado para hacer batalla contra Satanás. Él no puede con el pueblo escogido de Dios, pero va a tratar de hacer daño, y quiero que entiendan esto. Entonces vean, vean esto: es 1 Juan 3:8, que dice: "El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo". Pero al mismo tiempo leemos que Satanás anda como león rugiente buscando a quién devorar, 1 Pedro 5:8. O también leemos que Satanás se viste como ángel de luz. Y también leemos "que no ignoremos las maquinaciones de Satanás".
Entonces, ¿está derrotado o no? ¿Está atado o no? Está atado, está limitado en lo que puede hacer. ¿Puede hacer cosas? Sí, sí puede hacer cosas, pero no puede hacer lo que quiera, por lo menos no todavía. En esta gráfica trato de mostrárselos: esta coronita que está ahí... a ver si puedo dibujar aquí; creo que sí. Esta coronita que está aquí, ¿qué creen ustedes que representa? Lo que dice el versículo 2: "El diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo".
Se va a aclarar esto un poquito mejor en el capítulo 13, porque el capítulo 13, versículo 7, habla de cómo hace guerra contra los santos, y se le permite hacer guerra contra los santos y vencerlos. Entonces sí hay este periodo final aquí donde sí, a Satanás se le da todavía más autoridad, se le da rienda suelta, pero es un poquito de tiempo nada más, al final, solamente para ser arrojado al lago de fuego y derrotado de una manera final y decisiva. Entonces no es que realmente Satanás pueda hacer lo que quiera; Dios decide cuándo y cómo le da autoridad a Satanás. Satanás sabe que está vencido; nada más está actuando aquí en desesperación: "A ver cuánto daño puedo hacer, a ver cuánto mal puedo hacer antes de ser derrotado".
Como Hitler al final de la guerra
Algo similar pasó con Hitler en la Segunda Guerra Mundial. Meses antes de que acabara la guerra, ya sabían los alemanes que no había manera de que iban a ganar; ya las fuerzas de los aliados eran mucho más grandes que lo que ellos tenían. Y los que han leído algo acerca de la historia de Alemania en este tiempo pueden leer cómo muchos de los generales, los generales de Hitler, meses antes trataban de convencerlo: "Ya hay que rendirnos, ya no hay que seguirle". Pero él trató de seguir haciendo daño hasta el final, final, y trató de bombardear todavía, creo que fue Londres, y hacer cosas; o sea, hacer el más daño que pudo antes de que terminara la guerra.
O sea, no se dio por vencido sino hasta el último día, y trató de hacer todo el daño que podía, aunque sabía que no iba a ganar. Igual, es algo parecido lo que va a pasar y lo que está pasando con Satanás. Él ahorita tiene un acceso limitado, tiene un poder limitado, pero está tratando de hacer tanto daño como pueda con ese poder limitado que tiene. Y esa es la realidad de lo que vemos aquí.
Entonces quiero que vean esto en tres etapas: el juicio de Satanás. La primera etapa es en su primera rebelión, en la creación original. Y la última etapa de su juicio es en la nueva creación: en los nuevos cielos y nueva tierra será su juicio final. En medio está este primer juicio de Dios, que es la época que estamos viendo nosotros ahora, en el que es arrojado a la tierra, o al abismo, y en donde está limitado, porque su poder ya ha sido atado y el poder y el dominio de Cristo ya ha sido declarado a través de Su muerte y Su resurrección.
Entonces, todo esto nos lleva... y, por cierto, esto viene en la imagen de Daniel 8. No tenemos tiempo para meternos en todos estos pasajes, nos estamos brincando muchas cosas, pero Daniel 8 habla también del mismo tipo de imagen, en el que las estrellas representan al pueblo de Dios, o la gente de Dios. Entonces, cuando habla de que con su cola arrojó la tercera parte de las estrellas a la tierra, en el versículo 4, es esta guerra entre Satanás y el pueblo de Dios. De hecho, ya leímos en Apocalipsis 1:20 que las estrellas representan a los ángeles de las iglesias. Entonces hay un sentido en el cual las estrellas representan a las iglesias, y es lo que sucede en el versículo 4.
La victoria de la descendencia de la mujer
Por último, entonces, está este diagrama; está más o menos... espero que les muestre el plan que Dios tiene para Satanás y para los enemigos de Dios. Por último, quiero mostrarles la victoria de la descendencia de la mujer, porque esto está claro en el pasaje. El pasaje muestra la guerra, pero muestra una guerra donde Dios ya ha vencido. ¿Lo ven? Ese es el canto que entonan en el versículo 10: "Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche". Ha sido ya derrotado; ya no nos puede acusar.
¿Pero cómo han vencido? Y esta es la razón por la que está la conexión con la primera venida, no con la segunda, sino con la primera venida de Jesús: porque la victoria es cómo los santos, los cristianos, lo han vencido "por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte". Entonces, la victoria... miren, ¿está pareja la batalla? Si tú dices: un dragón contra una mujer, y además está embarazada, ¿está pareja esa batalla? No, no, no está diseñado para mostrar que esté parejo. Y sin embargo, ¿quién vence? La mujer. Pero no porque la mujer sea más fuerte que el dragón. ¿Por qué vence? Porque tiene ciertos elementos a su favor, y obviamente el que está con la mujer es más grande que el dragón. Por eso es que la mujer puede vencer.
Lo que creemos: la sangre del Cordero
Entonces hay tres cosas que nos muestran que vencen a Satanás en la vida de la iglesia. Número uno: lo que creemos. Lo que creemos es que hemos sido justificados por la sangre de Cristo Jesús. Cuando tú pones tu fe en Él y tú crees en Él como tu única esperanza para ser perdonado y justificado delante de Dios, tú has vencido efectivamente a Satanás. No tiene ningún poder más sobre ti; no hay nada que te pueda hacer para condenarte, no hay nada que pueda hacer para acusarte.
Puede hacerte, en esta vida, pensar cosas acerca de no merecer el perdón de Dios, o hacerte pensar que eres demasiado bueno y no necesitas el perdón de Dios. Pero la realidad de tu fe en Cristo Jesús ya es algo seguro, ya salvo, establecido por Dios mismo a través de Su Hijo Jesucristo. Entonces, número uno: a través de la sangre del Cordero. ¿Y cuál es la imagen de la sangre del Cordero? ¿Cuál es la imagen que hemos estado viendo a lo largo de esta historia? La Pascua, ¿se acuerdan? Es la primera vez en la que el derramamiento de la sangre de un cordero se pone como un mandamiento para el pueblo de Dios, en donde dice: "Va a pasar el ángel de Jehová, y la muerte va a venir a toda aquella casa que no haya puesto la sangre del cordero sobre el dintel de la puerta". La imagen aquí es la misma: el mismo tipo de protección, el mismo tipo de seguridad que está garantizada para aquellos que han puesto su fe en Cristo Jesús.
Lo que decimos y lo que hacemos
Entonces, número uno es lo que creemos. Número dos es lo que decimos. Cuando nosotros estudiamos y proclamamos la Palabra de Dios, eso es victoria contra Satanás. Cuando nosotros damos testimonio de Dios a través de lo que Él nos ha revelado en Su Palabra, es victoria contra Satanás. Así que sí, si tú sientes... por lo menos es una percepción que podemos tener en esta vida: si tú sientes que estás siendo derrotado por Satanás, probablemente no estás pasando suficiente tiempo en el testimonio de... probablemente no estás dando el testimonio de lo que Dios ha revelado en Su Palabra en tu vida.
Y número tres es que Satanás es vencido a través de lo que hacemos. Entonces: número uno, en lo que creemos; número dos, en lo que decimos; y número tres, en lo que hacemos. ¿Por qué? Porque lo que hacemos muestra nuestras prioridades, lo que es importante para nosotros, lo que es un tesoro para nosotros. Y aquí dice que ellos han vencido por medio de la sangre del Cordero, de la palabra del testimonio, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. Dijo Jesús: "El que quiera ganar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, la ganará".
Porque es un tema de prioridades: ¿qué es importante para ti? ¿Crees de veras que esta vida es lo más importante que hay, que lo que esta vida tiene que ofrecer es lo más importante que hay? ¿O crees que realmente el sacrificio y el evangelio y la reconciliación con Dios son el tesoro más grande de tu vida, y que es la única razón por la cual tienes propósito y esperanza hoy? Este enfoque y este cambio de prioridades en nuestra vida es la manera en que nosotros hacemos batalla contra Satanás.
Cuando decimos, como dice Romanos, que nada nos puede separar del amor de Dios en Cristo Jesús: "Porque matarme no me puede separar del amor de Dios. Así que te voy a vencer de todas maneras. No me puedes vencer, Satanás". Ni principados, ni potestades, ninguna otra cosa creada nos puede separar del amor de Dios. No hay manera de que Satanás pueda ganar. ¿Nos puede matar? Sí. ¿Nos puede perseguir? Sí. Pero no nos va a ganar. Esta es la realidad, el mensaje que estamos leyendo en esta batalla. Nos recuerda lo que Jesús prometió en Juan 16:33: "Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo".
Y en 15 días vamos a leer más sobre esta batalla. Pues, de pie...
Escúchanos
Ven un domingo
Predicamos así cada semana, a las , en Av. México 319.
Qué esperar si vienes →