Mía es la venganza dice Jehová
¿Qué significa que Dios diga «mía es la venganza dice Jehová»? En Ester 8 el pueblo condenado a muerte recibe un nuevo edicto y Mardoqueo sale vestido de azul, blanco, oro y púrpura. El mensaje muestra que la justicia no la tomamos nosotros: Dios la ejecuta a su tiempo, y en Cristo esa misma gracia nos libró de la muerte.
Transcripción
Introducción y oración
Buenas noches. Me da gozo estar nuevamente aquí; durante un buen tiempo orando al Señor, a que me lleve… en el nombre de Dios. Pero lo importante aquí es que en el principio estaba viendo, y habla de la benevolencia; que esto podría ser parecido, es parecido, a la gracia de Dios, a la bondad de Dios. Y vamos a notar cada cosa que Dios va haciendo a través de Ester y Mardoqueo. Esto es lo más importante: lo que Dios está haciendo. Quisiera invitarlos a orar para que Dios sea quien… Su Palabra en nuestros corazones.
Te agradecemos, Dios nuestro, porque Tú, Señor, nos has amado. Gracias porque también nos encontraste, y gracias porque nos salvaste. Ahora te rogamos que nos des entendimiento y sabiduría para poder así guardar Tu Palabra en nuestros corazones, para poder compartirla a aquellos que no te conocen. Por eso suplicamos Tu ayuda, la dirección de Tu Santo Espíritu. Te lo pedimos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Lectura de Ester 8
Bien, vamos al capítulo 8. Así que en el capítulo 7 estábamos en el banquete, el segundo día que Ester preparó para el rey Asuero y Amán. Entonces dice el capítulo 8 —vamos a leerlo todo corridito y luego vamos por partes—, dice: "El mismo día, el rey Asuero dio a la reina Ester la casa de Amán, enemigo de los judíos; y Mardoqueo vino delante del rey, porque Ester le declaró lo que él era respecto de ella. Y se quitó el rey el anillo que recogió de Amán, y lo dio a Mardoqueo. Y Ester puso a Mardoqueo sobre la casa de Amán.
Volvió luego Ester a hablar delante del rey, y se echó a sus pies, llorando y rogándole que hiciese nula la maldad de Amán agagueo y su designio que había tramado contra los judíos. Entonces el rey extendió a Ester el cetro de oro, y Ester se levantó, y se puso en pie delante del rey, y dijo: Si place al rey, y si he hallado gracia delante de él, y si le parece acertado al rey, y yo soy agradable a sus ojos, que se dé orden escrita para revocar las cartas que autorizan la trama de Amán hijo de Hamedata agagueo, que escribió para destruir a los judíos que están en todas las provincias del rey. Porque ¿cómo podré yo ver el mal que alcanzará a mi pueblo? ¿Cómo podré yo ver la destrucción de mi nación?
Respondió el rey Asuero a la reina Ester y a Mardoqueo el judío: He aquí yo he dado a Ester la casa de Amán, y a él han colgado en la horca, por cuanto extendió su mano contra los judíos. Escribid, pues, vosotros a los judíos como bien os pareciere, en nombre del rey, y selladlo con el anillo del rey; porque un edicto que se escribe en nombre del rey, y se sella con el anillo del rey, no puede ser revocado.
Entonces fueron llamados los escribanos del rey en el mes tercero, que es Siván, a los veintitrés días de ese mes; y se escribió conforme a todo lo que mandó Mardoqueo, a los judíos, y a los sátrapas, los capitanes y los príncipes de las provincias que había desde la India hasta Etiopía, ciento veintisiete provincias; a cada provincia según su escritura, y a cada pueblo conforme a su lengua, a los judíos también conforme a su escritura y lengua. Y escribió en nombre del rey Asuero, y lo selló con el anillo del rey, y envió cartas por medio de correos montados en caballos veloces procedentes de los repastos reales.
Que el rey daba facultad a los judíos que estaban en todas las ciudades, para que se reuniesen y estuviesen a la defensa de su vida, prontos a destruir, y matar, y acabar con toda fuerza armada del pueblo o provincia que viniese contra ellos, y aun sus niños y mujeres, y apoderarse de sus bienes, y en un mismo día en todas las provincias del rey Asuero, en el día trece del mes décimo, que es el mes de Adar. La copia del edicto que había de darse por decreto en cada provincia, para que fuese conocido por todos los pueblos, decía que los judíos estuviesen preparados para aquel día, para vengarse de sus enemigos. Los correos, pues, montados en caballos veloces, salieron a toda prisa por la orden del rey; y el edicto fue dado en Susa, capital del reino.
Y salió Mardoqueo de delante del rey con vestido real de azul y blanco, y una gran corona de oro, y un manto de lino y púrpura. La ciudad de Susa entonces se alegró y regocijó; los judíos tuvieron luz y alegría, y gozo y honra. Y en cada provincia y en cada ciudad donde llegó el mandamiento del rey, los judíos tuvieron alegría y gozo, banquete y día de placer. Y muchos entre los pueblos de la tierra se hacían judíos, porque el temor de los judíos había caído sobre ellos". Y hasta allí llegamos con la lectura.
La humildad de Ester y el temor de Mardoqueo
Lo que me hace pensar es que la reina Ester, cuando le declara al rey lo que pasaba, dice que se vino y se echó a sus pies. Y creo que aquí lo importante para nosotros es que podemos ver cómo es que Ester era una mujer que, aunque ya estaba dispuesta como reina, no se enalteció. Ella, creo que es su humildad la que hizo posible grandes cosas. Y Mardoqueo, creo que también era otro hombre que, creo, como padre que venía siendo para Ester, le enseñó grandes cosas: el temor de Jehová. Mardoqueo no era su papá, era su primo.
Y entonces quiere decir que también Mardoqueo era temeroso de Dios, porque desde que vinieron de la cautividad, o a la cautividad, que los trajeron de Jerusalén, creo que el temor de Dios ya lo tenían en su corazón. Creo que ellos, sin duda, siempre estaban viendo la ley de Dios. Creo que esto es importante, y esto hizo posible que la reina hallara gracia delante del rey. Porque cuando venía delante del rey, nunca era llamada. Y si ustedes se acuerdan, había un decreto que tal persona que no la mandara llamar el rey, dice que tenía que ser muerta.
Entonces Ester se jugó varias veces este momento de estar delante del rey. Dios la usó, Dios la ayudó, y podemos ver ahí la gracia de Dios manifestada. Aunque Dios no se menciona, pero nosotros podemos verlo de esta manera: Dios se está manifestando a través de estas dos personas.
El tiempo en las manos de Dios
Entonces yo le puse aquí de título "La venganza de Jehová". Entonces, en el mismo día que es muerto Amán en la horca que había preparado, esto va sucediendo como que tal vez no ha pasado el tiempo. Yo estaba viendo que aun aquí, hasta este momento, llevamos ya tres meses de que Amán había también, con unas cartas, mandado a todas las provincias; dice que desde la India hasta Etiopía, y dice que son 127 provincias. Creo que esto de que fueran muertos todos los judíos no era una cosa así como medio pasajera, o que tal vez podría hacerse esa matanza, sino que ya era un hecho real.
Aun desde que fue hecho este edicto, Dios puso un buen tiempo, porque cuando echaron la suerte, Dios quiso que se alargara el tiempo para que se pudiese hacer algo. Entonces, cuando echaron la suerte, la Palabra dice, en el versículo, que fue echada la suerte, dice que cayó hasta el mes décimo primero. Entonces es el mes… iban a pasar 10 meses. Entonces quiere decir que desde aquí hasta ahora, con la reina Ester, han pasado tres meses. Y el tiempo se va así de rápido, vemos; pero aquí parece que el tiempo no ha pasado. El rey es invitado a una fiesta, y pasa un día, y es invitado a otra.
Y bueno, lo importante aquí es que Dios va teniendo cuidado de las cosas y se va manifestando, y a la reina le va dando cada día más gracia. Entonces, cuando Dios va preparando las cosas, creo que aquí podemos ver en la Palabra, que dice que para los que amamos a Dios todas las cosas nos ayudan a bien. Y esto es maravilloso, porque la reina Ester, que tenía ese temor de Jehová, creo que todas las cosas le van saliendo de manera que lo fuera preparando. Si ustedes notan, en esta lectura la reina Ester viene y se postra delante del rey, y el rey le pone el cetro y dice: "Levántate". Lo importante es que el mismo rey es usado por Dios para que también pueda hacerse lo que es la voluntad de Dios. Me acuerdo del rey Nabucodonosor, cuando también a través de él los cautivos regresan a Jerusalén; algo importante, que también con el tiempo llega a creer en Jehová. Aquí no nos dicen nada de Asuero, de que él haya cambiado algún día, pero lo importante es que va dando lugar a que se hagan las cosas bien.
Ester intercede por su pueblo
Empezamos entonces viendo cómo a la reina Ester le dan la casa de Amán, y Ester se la da a Mardoqueo. Ester le dice también al rey, le declara lo que son ellos, que también eran judíos, y aquí le recuerda de la carta que se había hecho para destruir a los judíos. Y Ester le dice: "¿Y cómo podré yo ver el mal? ¿O cómo podré yo estar ahí también?". Y me hace recordar cuando también Mardoqueo le manda decir a la reina Ester que interceda por ellos, por los judíos, y dice: "Y si no lo haces tú, de algún lugar podrá venir quien los salve". Entonces aquí lo importante es que la reina Ester está haciendo todo este trabajo.
Y volvemos otra vez a la lectura. Entonces dice: "El mismo día, el rey Asuero dio a la reina Ester la casa de Amán". Y luego dice: "Y Mardoqueo vino delante del rey, porque Ester le declaró lo que él era respecto de ella". Entonces aquí le menciona, le dice qué es Mardoqueo de ella. Y bueno: "Volvió luego Ester a hablar delante del rey, y se echó a sus pies, llorando y rogándole que hiciese nula la maldad de Amán agagueo y su designio que había tramado contra los judíos. Entonces el rey extendió a Ester el cetro de oro, y Ester se levantó, y se puso en pie delante del rey, y dijo: Si place al rey, y si he hallado gracia delante de él, y si le parece acertado al rey, y yo soy agradable a sus ojos, que se dé orden escrita para revocar las cartas que autorizan la trama de Amán hijo de Hamedata agagueo, que escribió para destruir a los judíos que están en todas las provincias del rey".
Entonces todo esto nos ayuda a ver cómo es que Ester va también rogando por el pueblo, su pueblo, que era mucho, porque en todas las provincias… había 127 provincias. Entonces todos los judíos estaban distribuidos, regados, digamos, de esa manera, en todas las provincias. Y aquí lo que les duele a ellos, o sienten, es el a veces no poder hacer nada por ellos. Entonces Dios muestra Su misericordia a través de Ester y de Amán.
Y lo importante que vemos es que el rey da orden también, así como dio esa orden para que fuesen destruidos por Amán. Él quería acabar, porque decía que eran sus enemigos todos los judíos. Ahora aquí Mardoqueo, que ya fue mandado a la horca que él mismo preparó… Entonces ahora nada más este Mardoqueo viene casi parecido a esto, en el capítulo 4, que nos habla de cómo es que Amán hace las cosas en contra de los judíos. Ahora Mardoqueo está también haciendo lo mismo, pero no para destruirlos, sino para salvarlos de la muerte.
Entonces el mismo rey también da la orden. Porque, si se acuerdan, el rey le decía a la reina Ester, cuando estaba en el banquete: "Pide lo que quieras y te será concedido, aun si fuese posible la mitad del reino". Ester, lo que ella anhelaba no era el reino; era que su pueblo fuese salvado de la muerte. Si Ester hubiera querido, tal vez, pedir algo más, tal vez el reino que le ofrecían, la mitad del territorio, pues creo que podría hacerlo. Pero ese no era su anhelo, no era su deseo, no era su ambición, nada de eso, sino que su anhelo era salvar las vidas de sus hermanos.
Un edicto que no puede ser revocado
Entonces ahora dice aquí: "Respondió el rey Asuero a la reina Ester y a Mardoqueo el judío: He aquí yo he dado a Ester la casa de Amán, y a él han colgado en la horca, por cuanto extendió su mano contra los judíos". Ahora el rey también dice así, con prontitud, como al principio, dice: "Escribid, pues, vosotros a los judíos como bien os pareciere, en nombre del rey, y selladlo con el anillo del rey; porque un edicto que se escribe en nombre del rey, y se sella con el anillo del rey, no puede ser revocado".
Entonces aquí, este edicto, desde el principio, digamos que en Daniel también así se ha hablado de un edicto que se sella con el rey y no se puede revocar. Cuando a Daniel lo iban a echar al foso de los leones, también fue algo que tramaron los otros sátrapas y otros más de los que estaban en la política. Entonces, como Daniel no adoraba a la imagen que dio orden Nabucodonosor de que se hiciese y la adoraran, entonces también por esa causa querían matarlo, querían acabar con él. Y aquí también esto pasó.
Entonces aquí lo importante es que Mardoqueo, veamos cómo es que también le dan la casa, y también el rey le da el anillo. Así que también tenía facultad de que lo hiciese; también podía sellarlo, porque tenía el anillo del rey. Entonces esto es importante: ver cómo Dios hizo esta cosa, que también le dan ese poder para poder hacer las cosas que ellos anhelaban.
Lo bueno está por venir
Bien, entonces ahora veamos un poco de la venganza, de que viene lo bueno. Esto, para mí… si ustedes se acuerdan, también Danny, el hermano de Andy, también dijo: "Lo peor está por venir", cuando le tocó al hermano. Pero ahora yo digo: lo bueno, a lo mejor, está por venir. Vemos en el versículo 13 qué es lo que decía la carta que hicieron. Dice: "La copia del edicto que había de darse por decreto en cada provincia, para que fuese conocido por todos los pueblos, decía que los judíos estuvieran preparados para aquel día, para vengarse de los enemigos. Y los correos, pues, montados en caballos veloces, salieron a toda prisa por la orden del rey; y el edicto que fue dado en Susa, capital del reino".
Aquí vemos cómo es que esa carta que se escribió es mucho más veloz que la primera que se hizo. Aquí el tiempo está más cerca, y se acerca, y se acerca. Entonces, al principio, los correos… hoy usted quiere mandar un correo, vaya que lo hace así de fácil, con su celular; todo se hace más rápido. Pero en ese tiempo no: el correo tenía que ir a caballo. O como se pudiera: hace unos años las cartas iban por tren. Usted quería mandar una carta más inmediata, tal vez se iba en avión. Ahora, si quieren mandarlo así más rápido, se va por FedEx. Vaya, todo.
Entonces aquí, ahora, lo importante: el mismo rey dice que da caballos muy veloces; dice, de los repastos. Esto me hizo pensar qué serán los repastos. Quiere decir que es donde pastaban, pastos mucho más especiales, para que los caballos fueran más nutridos, más fuertes, a manera de que los caballos los usaban para la guerra. Aquí, los caballos que dio el rey los usaron aquellos correos, agentes que fueron a llevar las cartas; dice que se fueron muy veloces, más rápido. El tiempo está más cerca.
Mía es la venganza
Entonces veamos cómo es que todo va haciéndose de manera que el pueblo no fuese destruido. El tiempo se viene. Dios, en Su gran misericordia, quiso salvarlos. Y quise ver, poner algo ya para ir… quise ver que la venganza es de Jehová, y lo podemos ver en Deuteronomio 32: "Mía es la venganza", dice Jehová. Romanos 12:19 también dice que no tomemos la venganza por nosotros mismos; dejarla. Entonces ahora veamos un poco de lo que Dios quiso hacer con el pueblo, ya que el pueblo de los judíos, cuando se enteraron de estas cartas, de lo que decían… Entonces, en el versículo 15, vamos a ver cómo sale Mardoqueo después de que manda las cartas, después de que le dan el anillo.
Las vestiduras de Mardoqueo
Entonces todo esto a él también le cambió la vida; le cambió todo, lo que tal vez ni había pensado. Al principio estaba echado allá, dice, a la entrada del palacio del rey. No nos dice que estaba adentro, no nos dice que el rey podía haber platicado con él. Hizo algo favorable para el rey, pero el rey ni se enteró. Y cuando se enteró, entonces dice que el mismo Amán lo llevó, lo sacó a caminar, porque él dijo qué hacer con ese hombre: lo llevaron a caballo, le dieron ropas mejores, y bueno, todo mejor. Pero ahora aquí veamos a Mardoqueo. Y esto me hizo pensar mucho más en el versículo 15.
Dice: "Y salió Mardoqueo de delante del rey con vestido real de azul y blanco, y una gran corona de oro, y un manto de lino y púrpura. La ciudad de Susa entonces se alegró y regocijó". Esto me hace pensar así como de estas ropas que le dieron. Quiero que veamos algo importante de Mardoqueo; dice que le dieron ropas. En el Antiguo Testamento, dice que el azul simboliza origen celestial; el blanco, en el Nuevo Testamento, en el Apocalipsis, dice que son las acciones justas; el oro, la deidad de Dios manifestada; el lino, justicia personal; la púrpura, su realeza.
Y estos significados, o esto que estamos viendo de cómo iba Mardoqueo vestido, también lo podemos ver en Éxodo 26:11 y 28:5 y 6: cómo es que Dios dio los modelos para el arca, y aun también para los sacerdotes. Quiere decir que aquí Mardoqueo salió vestido ya con ropas reales, algo tan significativo para él, porque podemos verlo ya como rey, como sacerdote; algo que su personalidad había cambiado de manera radical.
El temor cayó sobre los pueblos
Y entonces también el pueblo se alegró, así como la ciudad donde estaba Mardoqueo; dice que la ciudad de Susa se alegró. Creo que hubo gran alegría, porque los judíos que estaban ahí también pudieron ver lo que hizo Mardoqueo. Ahora, en el versículo 17, del 16: "Y los judíos tuvieron luz y alegría, gozo y honra. Y en cada provincia y en cada ciudad donde llegó el mandamiento del rey, los judíos tuvieron alegría y gozo, banquete y día de placer. Y muchos de entre los pueblos de la tierra se hacían judíos, porque el temor de los judíos había caído sobre ellos".
Cuando el pueblo de Israel también iba, cuando salió de Egipto hacia la tierra de Canaán, también vemos en Jericó y en otros lugares: cuando escuchaban lo que hacía Dios con el pueblo de Israel, dice que el temor caía sobre los pueblos y tenían miedo, y algunos, después, dice que mejor se juntaban con ellos. Veamos a Rahab, que también, al final, cuando ella cubrió a los espías, y ellos mismos, por haberlos cuidado, también la adoptaron, como dijéramos así. Entonces también, dice, se volvió judía, y muchos más.
Dios también nos adoptó
Entonces ahora aquí, ya para nosotros: nosotros también, Dios nos adoptó de esa manera. Dios nos llamó, Dios nos libró, porque también estábamos expuestos a la muerte. Dios nos libró, Dios quiso darnos vida eterna. Y dice aquí también la gracia de Dios: nosotros también, como los judíos, íbamos a ser destruidos. Romanos 5:8: Dios mostró Su amor por nosotros; dice que Dios muestra Su amor para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Efesios 2:5 dice: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios". El don que le dio a Ester, porque Dios se lo dio; no por sus obras se salvaron.
Y la salvación viene de Jehová. En Salmos 121:1 y 2 dice: "¿De dónde vendrá mi socorro?". Y le dijo: "Si no hablas tú, vendrá de otro lado la salvación". Y es importante ver que nosotros también podemos decir: "Mi socorro viene de Jehová". El mismo Dios envió a Jesucristo a nosotros: vida eterna.
La bendición es de Jehová
La bendición es de Jehová. También Dios bendijo al pueblo. ¿Cuándo? En el versículo 9 dice… también el versículo 13 dice… Si lo encuentro… Pero bueno, dice que el rey daba facultad a los judíos que estaban en todas las ciudades, para que se reuniesen y estuviesen a la defensa de su vida, prontos a destruir, y matar, y acabar con toda fuerza armada del pueblo o provincia que viniese contra ellos, y aun sus niños y mujeres, y apoderarse de sus bienes. Ya que también les dieron esa facultad de que se defendieran los judíos cuando viniese, o cuando se cumpliera, el tiempo en que iban a ser destruidos.
Aquí les dice que se defiendan. Dios les da esa oportunidad también, de que se defiendan de toda la gente que venía, porque ya estaba la fecha dada: en el mes décimo, dice que iban a ser destruidos, en el día. Entonces también en ese mismo día, dice, les da la oportunidad de que se defiendan y también vayan contra todo lo que venga, y dice que acaben con los niños y con las mujeres, y también que agarren todos sus bienes.
Cuando el pueblo de Israel salió de Egipto, también dice que no salieron con manos vacías, sino que también Dios les dio gracia para que aun las mujeres les dieran todas sus joyas a las otras mujeres, las hebreas. Importante: que Dios da bendición. También estaba viendo en el Proverbio, que dice… esto no lo apunté, pero bueno, dice que la riqueza de los malos será para los buenos. Importante ver esta bendición que Dios da: aun aunque se sufra de cualquier manera, al final de cuentas todo lo necesario Dios les da, aun riquezas.
Demos gracias a Dios, porque a nosotros nos ha dado también una vida eterna, y nos ha dado una riqueza, una vida mejor que la que tenemos ahora. Nos ha prometido que estaremos en una ciudad donde, dice, sus calles son de oro, de perlas. ¡Qué hermoso será cuando estemos en aquella ciudad! Maravilloso nuestro anhelo. Así como estos judíos que querían salvar sus vidas, también Dios nos ha prometido una vida eterna. Si ustedes se acuerdan de Juan 3:16, dice: "Para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna". Hermoso para cada uno de nosotros.
Jesús, nuestro Rey e intercesor
Y así como Ester y Mardoqueo intercedieron por el pueblo, también Jesús vino. Así como Mardoqueo… acuérdense cuando fue crucificado, o cuando fue también juzgado: dice que también le pusieron ropas de… Veamos cómo es que a nuestro Rey, los que lo condenaban, decían: "Aquí su rey". Mardoqueo también salió así, como rey. Veamos: maravilloso que Dios, cuando hace las cosas, las hace muy bien.
Amán, todo le falló. Cuando iba con su esposa, primero se alegró y dijo: "El rey me ha congraciado". Y cuando viene… y él, Amán, está muerto. Que después regresa y les cuenta todo lo que le pasó, y dice su mujer: "Porque creo que vas… más, hermano". Veamos que a nosotros el Espíritu Santo también así nos defiende. Así como Ester y Mardoqueo, el Espíritu Santo nos defiende, nos enseña y nos recuerda cosas que Dios nos ha prometido. No perdamos de vista todo esto.
Tal vez podríamos ver cómo el Señor hace maravillas. Y cuando nosotros hemos creído, cuando ya creímos en el Señor, también hay gozo, paz y alegría, y fiesta. El pueblo así lo hizo, y todos los que veían todo lo que pasaba tuvieron miedo y dicen: "Mejor nos vamos con ellos". Maravilloso. Cuando vemos también en Hechos, en el libro de los Hechos, dice que todos los que creían al Señor se unían a los apóstoles, y todos los que habían de ser salvos, dice que Dios los llamaba. Vemos cuántos vinieron para alabar a Dios: 500. Y así se fue… el número fue creciendo. Aquí también los judíos, o los que no eran judíos, los de la capital de Susa y todo el territorio, vinieron muchos y se hicieron judíos.
El Señor sea quien haga la obra; el Señor sea quien dé la venganza. Nosotros no podemos tampoco vengarnos del que estaba también viendo que nosotros fuéramos destruidos. Dios nos ama, hizo la venganza, porque también ha derrotado al enemigo. Gloria a Dios, porque Dios nos ama y Dios nos da bendiciones.
Oración final
Oremos a Dios. Te agradecemos, Señor, porque nos amas. Gracias porque nos salvaste, gracias porque nos has dado una vida eterna, y ahora podemos darte la gloria y la honra. Así, Señor, te alabamos y te bendecimos, porque grande eres en misericordia. Dejamos todo en Tus manos, para que seas Tú quien nos guíes, nos guardes del mal, Señor, y que podamos también alabar Tu santo nombre y testificar a todos aquellos que no creen en Ti, Señor. Así como Mardoqueo y Ester fueron usados, Señor, también úsanos a nosotros a llevar las buenas nuevas. Así como aquellos correos de prisa, Señor, podamos nosotros también ir a aquellos gentiles. Lo pedimos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
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