Ezequiel 12EzequielNathan Díaz
El caso para juicio abierto
¿Por qué posponemos el arrepentimiento pensando que todavía hay tiempo? Ezequiel 12 al 16 desmonta las falsas esperanzas de Israel: creer que el juicio nunca llega, escuchar profetas que solo prometen paz y esconder ídolos en el corazón. El capítulo 16 cierra con la imagen más impactante del libro: la gracia de Dios hacia un pueblo que no la merecía.
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Transcripción
Casa rebelde
(La grabación comienza con el mensaje ya iniciado.) …en la misma línea, sobre el juicio de Dios. Entonces, simplemente, Dios sigue dando razones para el juicio; sigue mostrándoles por qué es que está juzgando a los judíos que están en Jerusalén —bueno, por ahorita, son los que están en Jerusalén—. "Vino a mí palabra de Jehová" —esto es el capítulo 12—, "diciendo: Hijo de hombre, tú habitas en medio de casa rebelde, los cuales tienen ojos para ver y no ven, tienen oídos para oír y no oyen, porque son casa rebelde". Entonces eso ya se lo había dicho Dios a Ezequiel: "Tú vas a predicar, tú vas a tener un ministerio hacia estas personas, pero no te van a escuchar".
Pero, de todas maneras, eso sigue siendo cierto hoy: el ministerio que Dios nos ha encomendado a todas las personas que nos rodean, acerca de hablar la verdad del evangelio, hablar de la verdad que conocemos. Entendemos que la mayoría de personas lo van a rechazar. Entendemos que la mayoría de personas en nuestra sociedad, en nuestro mundo, tienen ojos para ver pero no ven: sí ven físicamente, no ven espiritualmente. Tienen oídos para oír: oyen físicamente, pero no oyen, no oyen espiritualmente, porque tienen un corazón de piedra, que es lo que ya fue descrito en el capítulo 11.
Empaca tus cosas, Ezequiel
Entonces, ahora Dios le encomienda a Ezequiel dos dramatizaciones más. No sé si le gustaba la actuación a Ezequiel, pero ni modo; aunque no le gustara, Dios le está encomendando hacer sus propias producciones teatrales. Pobrecito; son unas cosas un poquito raras, a veces, las que le está pidiendo que haga. Lo que ahora le pide es: "Empaca tus cosas, Ezequiel". No vamos a estar leyendo; si lo quieren leer con calma, ya empezando aquí desde el versículo 3 hasta el versículo 16. Y dice: "Empaca tus cosas, y haz un hoyo en la pared ahí para salir de tu casa, y métete por el hoyo en la noche; hazlo de noche. Y además tápate los ojos, para no poder ver".
Entonces, lo que estás dramatizando, Ezequiel, es el exilio; estás dramatizando cómo vas a tener que salir, huir de su ciudad. Pero realmente del que estás hablando es uno que, en el versículo 2, se llama "príncipe que está en medio de ellos". Y ustedes pueden leer esto en 2 Reyes 25. El príncipe al que se está refiriendo es un rey que puso Nabucodonosor, a Sedequías. Y no solo lo puso porque… era como su títere. En la política existen los títeres: "Yo lo pongo, pues, nada más para, para que él supuestamente sea el que gobierna, pero el que realmente estoy gobernando soy yo; él hace lo que yo le digo". Esa era la idea.
Sedequías y la caída de Jerusalén
Pero, claro, Sedequías tuvo unas situaciones, que pueden leer ahí en el primer… en 2 Reyes 25, en las cuales sí tuvo problemas con Nabucodonosor y con el Imperio babilónico, de tal manera que sí invadieron Jerusalén. Y se describe la historia de lo que está profetizando aquí Ezequiel, la historia de lo que sucedió, cuando esto… cuatro años antes de que pasara. Y básicamente lo que pasó es que Sedequías se da cuenta de la invasión, se da cuenta de que no le va a ir bien; entonces se trata de escapar de noche. Y al tratar de escapar de noche, sí, lo, lo agarran; o sea, no logró escapar. Lo agarran y se lo llevan a Babilonia, y se llevan a otros 70 líderes judíos, y a sus hijos, de Sedequías, y los matan delante de Sedequías. Y es lo último que él ve con sus ojos, porque luego lo ciegan; ya no puede ver más. Y un poquito, un ratito después, también lo ejecutan a él.
Entonces, todo esto que viene aquí es una profecía de eso. O sea, toda esta representación de Ezequiel, de meterse en una barda, en un hoyo, y asegurarse de no estar viendo, y empacar sus cosas, todo eso está diseñado para mostrar o profetizar lo que va a pasar con este príncipe, Sedequías, y lo que iba a pasar cuando Babilonia los invadiera: lo iban a matar.
Pan con temblor
Luego le pide que dramatice el hambre que va a venir. Pero ya lo había representado, ¿se acuerdan? Le dijo: "Come bien poquito todos los días", y no solo eso, sino "comer sobre excremento humano". Y después ya le da oportunidad: "Bueno, ya, está bien; no sobre excremento humano, sobre excremento de animal; te doy chance". El punto de esta dramatización es que iba a haber hambre, que no iban a tener comida, que iba a haber, cuando viniera esta invasión babilónica. Y van a bloquear la fuente de, de comida para los que estaban en Jerusalén, y tarde o temprano se les iban a empezar a terminar sus raciones de comida, al grado que, al grado que el libro de Ezequiel nos narra escenas de canibalismo.
Imagínense la desesperación del hambre, que te llevaría a comerte a otro ser humano. Ha pasado, y pasa, en situaciones donde es una situación extrema de hambre. Eso es lo que pasó más adelante. Pero Ezequiel está profetizando estos eventos. La manera de profetizar ahora es diciéndole que coma pan y que tome su agua: "Ezequiel, pero hazlo temblando; hazlo, hazlo con una angustia que represente lo que va a pasarles a ellos". O sea, es decir, el hambre va a ser un hambre de mucha angustia para el pueblo de Israel. "Las ciudades habitadas quedarán desiertas, la tierra será asolada; y sabréis que yo soy Jehová". Entonces, eso es hasta el versículo 20 del capítulo 12.
Una falsa esperanza
Quiero mostrarles, entonces… Todo esto nos está preparando para mostrarnos algo aquí, en estos juicios. Dios quiere mostrarle a Ezequiel, y quiere mostrarle al pueblo de Israel, que realmente están teniendo una falsa esperanza sobre el futuro. Y son una serie de situaciones las que los están llevando a tener una falsa esperanza. La esencia de esta falsa esperanza es: no están escuchando la Palabra de Dios. Es la esencia, y es lo que hemos estado viendo hasta ahorita: "Ustedes básicamente están pensando que todo va a ir bien, y no va a ir bien". Entonces no se están arrepintiendo, porque no creen lo que Dios está diciendo a través de Su profeta Ezequiel. Pero ahora les voy a empezar a dar otra lista de razones por las cuales tienen una falsa esperanza, y por la cual están viviendo como viven, y por la cual viene el juicio de Dios sobre ellos.
Refranes mexicanos, refranes de Israel
Entonces aquí es muy interesante, porque les plantea la primera falsa esperanza en cuanto a esto; está ejemplificado con, pues, otra vez, con la cultura de esa época. A México nos conocen por nuestros refranes y nuestros dichos, ¿no? Tenemos muchos dichos. Bueno, no sé cuáles son los que se usan mucho: sí, "camarón que se duerme se lo lleva la corriente", y otro, "el que no conoce a Dios dondequiera se hinca". "A falta de amor, tacos al pastor". No, no; eso no es… eso es mío. También a mí siempre me llama la atención estos camioncitos de carga, de redilas, que siempre ponen sus frases, y estás atrás de ellos… ¿Cuáles me acuerdo? Pero ponen como "Primero Dios, volveré", y todo ese tipo de cosas; "No me envidies, trabaja"; "No te enamores, que voy de paso". Son frases que la gente siente que son muy profundas, y por eso las usa, y empiezan a correr; sí, se empiezan a circular, y la gente las empieza a usar.
Bueno, y todo eso para decir que en el tiempo de Ezequiel también había ciertas frases que se estaban volviendo populares, refranes. Y este es el refrán al que se refiere Dios aquí, en el versículo 22: "Hijo de hombre, ¿qué refrán es este que tenéis vosotros en la tierra de Israel, que dice…". Ese era el refrán: "Se van prolongando los días, y desaparecerá toda visión". Entonces la idea de eso era una frase que todo el tiempo estaban diciendo, como decir: "Se habla y se habla de juicios, se habla y se habla de lo que va a pasar, y a la mera hora no pasa nada. Aquí estamos, aquí seguimos". Y entonces este era el sentir que se estaba propagando en el pueblo de Israel.
Y les dice Dios, le dice Dios a Ezequiel: "Diles, por tanto: Así ha dicho Jehová el Señor: Haré cesar este refrán". "Voy a hacer que dejen de decirlo". ¿Cómo es que voy a hacer que lo dejen de decir? Porque lo que les estoy diciendo que va a pasar va a pasar; ya no lo van a poder decir. Entonces dice: "Porque yo Jehová hablaré, y se cumplirá la palabra que yo hable; no se tardará más, sino que en vuestros días, oh casa rebelde, hablaré palabra y la cumpliré". Entonces, están ustedes acostumbrados a sus predicciones sobre la destrucción y sobre el juicio de Dios, y las han escuchado muchas veces, y sí han visto que se cumplen. Pero por alguna razón, cuando empiezan a pasar los años, empiezan a confiar.
Qué tan rápido se nos olvida
Y de momento, cuando, cuando una profecía se cumple, sí reaccionan y dicen: "Ah, no, sí; sí, Dios, Dios está hablando, y tenemos que hacer algo". Pero por alguna razón, cuando, cuando empieza a pasar un poquito de tiempo… ¡Qué tan rápido se nos olvida cómo se ve cuando Dios realmente está actuando en la historia! Lo vemos. O sea, ¿hace cuánto tiempo fue el terremoto aquí en la Ciudad de México? Hace un poquito, ¿no? ¿Tiene dos años? Ya se nos olvidó cómo se siente cuando un edificio se cae, y cuando la gente muere por esas razones. Ya se nos quitó esa sensibilidad que surgió en ese momento, sobre la realidad de ayudarnos unos a otros, ¿no? Sí hay algo que pasa en ese momento, que, que te hace reaccionar. Pero empieza a pasar el tiempo, y parece que las cosas se normalizan otra vez, y entonces otra vez entramos adentro a otro estilo de vida, nuevamente, en el que ya no estamos conscientes de esas realidades, y pensamos: "Estamos bien, nada nos va a pasar".
Eso es lo que estaba sucediendo con el pueblo de Israel: estaban pensando que hay tiempo. Y vean cómo lo presenta, hasta el final del capítulo: "La visión que este ve es para de aquí a muchos días; para lejanos tiempos profetiza este". "Diles, por tanto…". Eso es lo que ellos creen: "Eso le va a pasar a alguien más, ¿no?". Y les había dicho que… "Jehová el Señor: No se tardará más ninguna de mis palabras, sino que la palabra que yo hable se cumplirá, dice Jehová el Señor". Nuevamente, 2 Reyes 25 es cuando se cumple. Ahora faltaban cuatro años; está hablando ahorita Dios de un período de cuatro años más antes de que se cumpliera. Pero les dice: "Ya está ahí, ya va a suceder".
Dios tiene palabras para hoy
Entonces Dios no solo tiene palabras para ayer o para mañana; Dios tiene palabras para hoy. Y ese es el principio que se nos olvida. Es muy fácil estudiar la Biblia pensando solamente en lo que ya ha sucedido, y pensando en lo que va a suceder, y muchas veces perdemos de vista todo lo que Dios nos está diciendo para hoy, y el enfoque que Él quiere que tengamos hoy. Y, por supuesto, aquí el punto principal, hermanos, es el arrepentimiento, ¿no? O sea, lo que ellos están posponiendo es arrepentirse. Como que dicen: "Tenemos tiempo. Tenemos tiempo para seguir viviendo como estamos viviendo; no tenemos que arrepentirnos necesariamente. El profeta Ezequiel dice que sí, pero creo que estamos bien. Jeremías está diciendo que sí, pero Dios no nos ha hecho nada; estamos bien. Una semana más, un mes más".
¿No es fácil posponer las cosas que nosotros sabemos que Dios nos está pidiendo para después? Porque normalmente las cosas que Dios nos está pidiendo son cosas difíciles de hacer, que representan salir de nuestra comodidad. ¿No es cierto que siempre decimos "mañana, mañana, mañana", hasta que no llega el momento en el que decimos: "No, hoy es el día"? Como dice el Salmo 95, versículo 7: "Porque él es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de su prado, y las ovejas de su mano. Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, como el día de Masah en el desierto".
La obediencia retrasada es desobediencia
La obediencia retrasada es desobediencia. Todos los que tenemos hijos sabemos cómo funciona eso, ¿no?: "¡Ahorita! Ahí voy, ya". Así es: "Ahorita, ahorita, ahorita". Y eso es como somos todos; todos somos así, especialmente cuando se trata de las cosas de Dios. Siempre estamos haciendo: "Ahorita, Señor, espérame tantito. Estoy distraído con esto, estoy bien con esto, y prefiero disfrutarlo un poquito más antes de tener que confrontar la realidad, o entender la realidad con la cual Tú me estás confrontando".
Continúa el capítulo 13… Pero tengo otro pasaje aquí que también quiero que piensen: Salmo 90:12: "Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría". Enséñanos a contar nuestros días de tal modo que traigamos sabiduría a nuestros corazones. Señores, esa es la oración. ¿Para qué? Podemos mostrarle a Dios y al mundo cuáles palabras son las que son importantes para nosotros: las de Dios, o las nuestras. Cuando no escuchamos las palabras de Dios, cuando retrasamos el mandamiento de Dios, estamos diciendo: "Mis palabras son más importantes; lo que yo creo es más importante".
Santiago lo afirma, en Santiago 4: "Oíd ahora, los que decís: Hoy o mañana iremos a tal ciudad, tal o cual ciudad, pasaremos allá un año, tenemos negocio, tendremos ganancia. Sin embargo, no sabéis cómo será vuestra vida mañana. Solo sois un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece. Más bien, debierais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora os jactáis en vuestra arrogancia; toda jactancia semejante es mala. A aquel, pues, que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado". No significa, entonces, solamente que si haces cosas malas es pecado. Dice Santiago: si tú sabes lo que deberías de hacer y no lo haces, eso también es pecado. Y eso tiene que ver con la manera en que planeamos nuestra vida, y las prioridades que damos, y la manera en que decimos: "Tengo tiempo".
Nadie sabe qué va a pasar mañana
Estamos viendo… No sé si ustedes vieron la noticia ayer, pero vi que hubo un accidente en la feria, y dos personas murieron, y varios más están lesionados. Y sí te hace pensar ese tipo de cosas, porque yo he ido a la feria. Ya hace mucho que no voy, pero, pero sí me gusta subirme a juegos. Y piensas: "Ese pudo haber sido yo". Y es el lugar menos, menos pensado: subiendo a un juego mecánico, que ese es el último momento de tu vida, y que algo va a salir mal y vas a morir. Vamos a salir de aquí hoy: ¿qué va a pasar? Ninguno de nosotros sabemos qué va a pasar el día de mañana. Así que obedezcamos a Dios hoy.
Los falsos profetas
La otra cosa… ahora sí, capítulo 13. La otra cosa que dice Dios acerca de por qué tienen una falsa esperanza es porque hay falsos profetas. Hay gente que está diciendo un mensaje diferente al de Ezequiel, y que dicen que son profetas de Dios: "Nosotros estamos hablando de parte de Dios, pero nuestro mensaje es muy diferente al de Ezequiel. El de Ezequiel es de juicio y de arrepentimiento; el nuestro suena diferente". Versículo 10: lo que ellos están diciendo es: "No, no juicio; es paz lo que viene. Porque Dios ama a Jerusalén, porque Dios ama el templo, porque Dios ama a Su pueblo; Él nos está prometiendo que nosotros vamos a estar bien".
Y, claro, ¿cuál creen ustedes que es el mensaje que la gente prefiere? O sea: "Escoge tu profeta favorito de acuerdo a lo que él dice". Porque tienes profetas diciendo todos que son de parte de Dios, y están diciendo cosas diferentes. Lo mismo que pasa hoy, ¿no? Hoy en día tenemos toda clase de gente hablando supuestamente la Palabra de Dios. Pero de pronto empiezas a ver contradicciones en lo que una persona está diciendo y lo que otra persona está diciendo; parece ser que son mensajes contrarios. Algunas iglesias están diciendo: "No, si tú te acercas a Dios, Dios va a solucionar tus finanzas, Dios va a solucionar tus problemas de salud, Dios va a solucionar todas las situaciones físicas y materiales que tienes hoy". Y hay otros que estamos predicando, diciendo: "Si tú te acercas a Dios, no se van a solucionar necesariamente tus problemas; al contrario, probablemente se van a empeorar". Pero vas a tener algo mejor: de salud, o dinero, o algo material, un mejor trabajo. Y entonces son mensajes en conflicto, y, sabes, la gente tiene que escoger: "¿Con quién me voy? ¿Con el que me dice que Dios quiere que me vaya bien en todo, que me suban el salario y que se me vaya la enfermedad? ¿O con los que me están diciendo: te va a ir peor; si te acercas a Dios, pronto vas a tener más tribulaciones, probablemente la gente se va a burlar más de ti y vas a tener más conflictos?". Escojan. Pero alguien está mintiendo; ese es el punto.
Profetas que hablan de su propio corazón
Dios dice: "Bueno, estos que profetizan, profetizan de su propio corazón". Eso es lo que dice el versículo 2: es lo que ellos quieren decir. Y Dios los pone en esta categoría de "profetas insensatos, que andan en pos de su propio espíritu, y nada han visto. Como zorras en los desiertos fueron tus profetas, oh Israel". Las zorras son animales que solamente están buscando su propio interés; no están ahí para reedificar, no están para ayudar; simplemente están ahí para rapiñar. Ese es el tipo de analogía que hace Dios sobre este tipo de profetas. Y no nada más eso: andan mezclando; es una cosa de sincretismo, donde están mezclando las cosas de la adivinación, y de… y de cosas que están en contra de la ley de Dios. Al final del día, otra vez, están diciendo que "ven para ella visión de paz", versículo 16, "no habiendo paz".
Pero lo que están haciendo… Y esto es ahora para que no se sientan discriminadas, mujeres: muchas de estas son profetisas, y las describe; dice: "¡Ay de aquellas que cosen vendas mágicas para todas las manos, y hacen velos mágicos para la cabeza de toda edad, para cazar las almas!". Entonces sus velos son parecidos a redes, y entonces Dios las compara como si tuvieran redes, estuvieran agarrando pájaros, y así cachándolos con sus engaños. Y dice: "Bueno, yo voy a exponer que ustedes son unos mentirosos". Porque cuando suceda este juicio, va a quedar claro a la gente quién estaba diciendo la verdad, quién era de Dios y quién no.
Lo que queremos escuchar y lo que necesitamos escuchar
Entonces, la otra cosa que encontramos es falsa esperanza porque se está distorsionando la Palabra; no se está comunicando fielmente la Palabra de Dios. Y ahí es donde nosotros tenemos una gran responsabilidad como iglesia: de siempre decir lo que la Biblia dice sobre cualquier tema. No lo que queremos decir: lo que Dios quiere decir. Y esto es una guía objetiva y clara sobre qué es lo que Dios quiere decir. Por eso no decimos nada más: "A ver, ¿quién, quién le habla a Dios para que nos diga qué quiere decirnos Dios?". Y sí: "Dios me dijo que…". Entonces voy a entrar en esta dinámica de ambigüedad, y de, de no tener una guía clara sobre cómo saber si es de Dios o no.
No todo el que dice hablar por el Señor, o tener palabras del Señor, realmente está hablando palabra del Señor. Es la lección. No es ni siquiera aquí el punto con estos profetas… no es ni siquiera tanto cómo están recibiendo la palabra, sino cómo manejan la palabra. Entonces tenemos que ser como los de Berea, como eran los de Berea. Pablo… están escuchando a Pablo, están escuchando cómo predica, y dicen: "¡A ver! Vamos a checar a este hombre, Pablo, a ver si de veras coincide con lo que ya sabemos que Dios ha revelado". Y escudriñaban todos los días para ver si era cierto.
Entonces todo este capítulo está enfocado en este punto de los profetas falsos. Y la pregunta es —y esta es una pregunta que nos tenemos que hacer muy seguido—: ¿estamos diciendo como iglesia lo que queremos escuchar, o lo que necesitamos escuchar? La mayoría de las veces son dos cosas diferentes. Lo que queremos escuchar y lo que necesitamos escuchar no es lo mismo, normalmente. Nuestra tentación más grande como iglesias sería suprimir y hacer a un lado cosas que nos hacen sentir incómodos, o que no nos gusta cómo nos confrontan, o cómo nos hacen sentir sobre el pecado, cómo nos hacen sentir sobre la realidad. Y es a veces: "Ya creo que es demasiado hablar del infierno, y creo que ya es demasiado hablar del pecado, y creo que ya es demasiado hablar de la justicia de Dios". Y nos empezamos a incomodar sobre ciertas cosas.
Y bueno, no les quiero adelantar demasiado, pero el libro, sé que tiene muchas cosas que no les van a gustar. Pero, ¿tengo opción? ¿Debemos de brincarnos esas partes? Entonces, ese es el tercer aspecto, el tercer aspecto que veo en este pasaje sobre la falsa esperanza que tiene el pueblo de Israel.
Los ancianos con ídolos en el corazón
La otra cosa: ahora, lo que va a suceder en el capítulo 14 es que ahora Dios va a confrontar a los líderes del pueblo de Israel. Pero los líderes que se están juntando con Ezequiel; es decir, ahora va a hablar hacia los que están en la deportación, en Babilonia. Hasta ahorita, todo está enfocado hacia un juicio hacia Jerusalén y los que están en Jerusalén. Y parece ser que a estas alturas a los líderes judíos les gusta esto, ¿no? Les gusta escuchar a Ezequiel hablar mal de los otros, ¿no?: "Así, sí; esos son, esos son los malos, esos que se quedaron en Jerusalén. Qué bueno que Dios los castigue; claro". Pero ellos no están ahí. Y entonces parece ser que ellos se juntan, y ellos se sienten bien sobre ellos mismos: "Ya, nosotros somos los de la deportación. Nosotros estamos aquí con el profeta de Dios, y, mira, nos vamos a juntar con él para escucharlo. Sí, Ezequiel, a ver qué tienes que decir; aquí estamos, vamos a escuchar con mucha atención".
"Vinieron a mí algunos de los ancianos de Israel, y se sentaron delante de mí". ¿Y cuál fue el mensaje de Dios? "Hijo de hombre, estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón". Tuvo una visión, donde el ídolo estaba ahí en el templo; pero es muy obvio que ha habido idolatría en Jerusalén. Estos no tienen un ídolo físico; tienen un ídolo, ídolos, plural, en su corazón. "Y han establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro". Este se siente… que externamente hace las cosas correctas, y se siente… que tú no ves lo que hay realmente en su corazón. Pero yo sí. Dios, Dios sí dice: "Yo sí veo lo que hay en su corazón, y te voy a decir algo: ellos también están en problemas, porque ellos también son idólatras, y ellos también merecen el juicio de Dios".
Dios quiere tomar el corazón
Pero me encanta, porque aquí empieza a cambiar, y es por eso que vamos a llegar hasta el capítulo 16 hoy: porque empieza a cambiar el enfoque, y les empieza a dar una perspectiva de esperanza, y una perspectiva de una solución que Dios está planeando hacia un pueblo idólatra y duro de corazón. Que es el versículo 5: "Quiero tomar a la casa de Israel", ¿por dónde? "Por el corazón". Son idólatras. De ellos vienen… "Ustedes, que fueron deportados; ustedes, judíos deportados; ustedes están en Babilonia. Yo sé que todos los juicios han sido contra Jerusalén, pero ¿ustedes creen que es porque son mejores que ellos? ¿Ustedes creen que realmente yo los escogí porque ustedes son mejores personas, con menos idolatría? Yo los escogí porque yo quiero hacer una obra en ustedes, y yo quiero hacer un pueblo para mí mismo; quiero tener un remanente".
Y los exhorta en el versículo 5… 6, perdón; los exhorta diciéndoles: "Convertíos, y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones". Arrepiéntanse. "Yo les estoy diciendo cuál es la solución, qué voy a hacer en sus corazones, y así es como se va a ver: van a dejar a un lado sus ídolos, van a apartarse de todo lo que están haciendo ahorita". Y dice: "Los voy a exponer. Sí, los voy a poner en una posición de juicio; pero la razón por la que lo voy a hacer…". Dice el versículo 11: "Para que la casa de Israel no se desvíe más en pos de mí, y se contamine más en todas sus rebeliones; y me sean por pueblo, y yo les sea por Dios, dice Jehová el Señor". Entonces, me encanta, porque aquí ya les está planteando: "No es por ustedes —porque son igual de idólatras—, pero es porque tengo un plan para ustedes, en el cual sí se hace una obra. Mi plan no fallará: siempre tendré un remanente, siempre tendré gente del pueblo de Dios para mí, que sí me amen y sigan mis leyes". ¿Pero por qué es? "Y yo les daré un corazón de carne". Y ese es un tema recurrente a lo largo del libro de Ezequiel. Como ya les decía la semana pasada, va a volver a surgir ese tema nuevamente; y en la visión del valle de los huesos secos va a surgir otra vez este concepto. Vienen cosas increíbles en este libro que no se pueden perder.
Nadie se puede esconder de Dios
Pero eso me lleva a… por supuesto, estamos hablando de idolatría, estamos hablando de falsos dioses, y ese es el mensaje que Él está comunicando al pueblo de Israel: "Ustedes tienen falsos dioses". Y les dice: "Su idolatría la pueden esconder de los demás que los rodean; Ezequiel a lo mejor no sabe, pero yo sí, y se lo voy a decir". Porque no se pueden esconder; nadie se puede esconder de Dios. Crees que puedes esconderte de Dios, pero tu idolatría, y lo que hay en tu corazón, siempre está presente y expuesto. Es lo que nos debe mover al arrepentimiento, ¿no?
¡Qué triste es cuando lo que nos mueve al arrepentimiento es porque ya no tenemos otra opción, y nos dicen, nos confrontan, y nos dicen que caímos!: "Ah, perdón; no, no, no sé; sí estaba mal, y estaba mal; ya no lo voy a hacer". ¡Qué diferente es cuando una persona tiene la convicción del Espíritu Santo en su vida, de tal manera que voluntariamente —y porque sabe que Dios está viendo, y está presente en todo momento, y tiene una visión de rayos X hacia su corazón, y sus sentimientos, y sus pensamientos— viene delante de Dios y dice: "Señor, perdón. Porque es a Ti a quien he ofendido; no es a ellos, es a Ti a quien he ofendido, y es contigo que necesito solucionar esto"!
Espada, hambre, fieras y pestilencia
Y ahí viene algo interesante en relación a todo el juicio, y solo se los voy a señalar brevemente, porque no quiero ir rápido aquí. Pero viene esto de los cuatro juicios que Dios va a hacer sobre aquellos que se rebelan, o aquellos que son idólatras. Y si recuerdan, yo cité esto cuando estábamos viendo el libro de Apocalipsis, porque el tipo de juicios que aparecen aquí son el mismo tipo de juicios que aparecen en Apocalipsis: espada, pestilencia, hambre, fieras. Todo eso viene en los versículos 17, 19, 21, si lo ven. Todos esos, esos, esos son los juicios de Dios.
Pero hay algo interesante que surge dentro de este pasaje, y lo voy a señalar más, porque esto nos va preparando para todo lo que viene más adelante, también sobre el evangelio. En esto que ya, ya les he mostrado —cómo es que Dios está diciendo que, a raíz del pecado, tiene que saciar Su ira, que Él tiene que saciar Su juicio sobre el pecado—, y lo muestra con estos juicios sobre Israel. Les dice: "Voy a saciar mi ira sobre ustedes". Pero realmente sabemos que hay un plan más grande de Dios acerca de cómo Él quiere saciar Su ira. Porque eso es lo que nos dice la Biblia: que todo esto está apuntando hacia una realidad de un juicio de Dios sobre alguien más, que puede, de hecho, absorber la ira que se supone que cae sobre cada uno de los pecadores de este mundo y de todas las generaciones que han existido.
Noé, Daniel y Job
Lo que plantea aquí es súper interesante, porque el versículo 14 dice que, si en medio de esta situación de idolatría del pueblo, en medio de esta situación de juicio de Dios, dice: "Si estuviesen en medio de ella estos tres varones" —y nombra tres personajes—, dice, "Noé, Daniel y Job, ellos por su justicia librarían únicamente sus propias vidas". Y más adelante hasta explica… Es más, ¿por qué creen que los pone de ejemplos? Ahora, Daniel: no sabemos realmente si es el mismo Daniel que está ahí en Babilonia también a estas alturas. Puede ser. También puede ser otro Daniel que está en la literatura judía, que es de más atrás, como de la misma época de Job o de Abraham, o aún más atrás. No, me parece que puede haber un contexto ahí para este otro Daniel. Pero el punto es: estos son hombres ejemplares, estos son hombres que buscaron a Dios y que Dios usó, porque dice que era un hombre justo.
Pero lo que es interesante, y lo que está planteando este, este pasaje, es: si ellos estuvieran en una situación hipotética —no es real—, pero si ellos, si estuvieran aquí… Por muy justos que son estos hombres, por muy buenos, perfectos, que pudieran ellos ser; si ellos pudieran vivir una vida sin pecado, como a veces pensamos que es en estos personajes —no; ninguno de ellos… lo implica—, pero digamos por un momento que ellos podían vivir sin pecado, que pueden ser perfectamente justos delante de Dios: ¿podrían ellos absorber el juicio de Dios por el pueblo? No. Ni siquiera, dice; ni siquiera de sus hijos. Ni para sus hijos alcanza su justicia.
Entonces, versículo 18: "Y estos tres varones estuviesen en medio de ella, dice Jehová el Señor, no librarían a sus hijos ni a sus hijas". Si ellos fueran perfectos, si ellos tuvieran una justicia perfecta que no mereciera el juicio y condenación de Dios, apenas les alcanzaría para ellos. ¿No es interesante? Porque, ¿hacia qué nos está apuntando eso? Hacia el hecho de que alguien tiene que absorber nuestra idolatría; tiene que ser cubierta por otro. El juicio de Dios, para que Dios nos perdone, tiene que ser absorbido por alguien más; pero alguien que tenga la capacidad de que su justicia se expanda más allá de su propia persona.
Alguien que valga más que nosotros
Y para que se expanda más allá de su propia persona, tiene que valer más que nosotros, porque lo único que puedes cubrir es lo que vales. Y es el problema con estos personajes: solo son humanos. Entonces lo único que pueden cubrir es el valor de un humano; aunque fueran perfectos, solo les alcanzaría para ellos. Y solamente nos está planteando esta posición teológica: si alguien pudiera cubrir el pecado de todo el pueblo, tendría que valer más que una persona común y corriente; tendría que tener la gloria y la majestad que va más allá de la creación. Nos va planteando por qué es necesario que el mismo Hijo de Dios sea el que cubra el juicio de Dios sobre nosotros. Bueno, todo esto no es sin causa; entonces, tiene una razón.
La madera de la vid
Y el versículo… el capítulo 15 ahora pone otra analogía, y les dice: "Su idolatría tiene un costo, y quiero que vean cómo han arruinado sus vidas, y cómo, por su idolatría y por su pecado, han dejado ustedes de ser útiles para mí; han dejado de dar fruto para Dios". Y los compara con una madera de una vid: "¿Qué es la madera de la vid más que cualquier otra madera? ¿Qué es el sarmiento entre los árboles del bosque? ¿Tomarán de ella madera para hacer alguna obra? ¿Tomarán de ella una estaca para colgar en ella alguna cosa?". Dice: la madera de una vid no sirve para nada si no está dando fruto; para lo único que sirve es para quemarse en el fuego. Eso es apenas para lo que sirve.
Versículo 4: "He aquí, es puesta en el fuego para ser consumida; sus dos extremos consumió el fuego, y la parte de en medio se quemó; ¿servirá para obra alguna?". Y, claro, aquí esta analogía de cómo se está quemando poco a poco nos, nos está pintando el cuadro de cómo sucedió la invasión: primero del reino del norte, luego del reino del sur. Y aun en el reino del sur sucedió en varias etapas la invasión de Babilonia, de tal manera que es como si este palo se fuera quemando y consumiendo poco a poco, y cada vez fuera más y más inservible. Y esa es la analogía que está tratando de mostrarles Dios al pueblo de Israel: "Ustedes son como un palo de una vid sin fruto". Y si un árbol no produce su fruto… Y esta analogía aparece en toda la Biblia. 2 Pedro 1:5; escuchen esto, 2 Pedro 1:5: "Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadid a vuestra fe virtud, y a la virtud conocimiento; y al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, perseverancia, y a la perseverancia, piedad; a la piedad, fraternidad, y a la fraternidad, amor". ¿Por qué nos da esa lista tan larga de cosas? Para él, Pedro: "Pues estas virtudes, al estar en vosotros y al abundar, no os dejarán ociosos ni estériles en el verdadero conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Porque el que carece de estas virtudes es ciego o corto de vista, habiendo olvidado la purificación de sus pecados pasados".
Fruto: la evidencia del discípulo
O sea, dice Pedro: eres un inútil si es que estas no son las características de tu vida; si es que no estás trabajando, y luchando, y orando para que estas cosas se vayan desarrollando: virtud, conocimiento, dominio propio, perseverancia, piedad, fraternidad, amor. Todas estas cosas son las cosas que cada vez más se tienen que ver en nosotros, si es que queremos ser útiles para el reino de Dios.
Y vean lo que Jesús dijo en Juan 15. Y claro, es la analogía que usó Jesús en Juan: es la vid. "Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí, y yo en él, ese da mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. Si alguno no permanece en mí, es echado fuera como un sarmiento, y se seca; y los recogen, los echan al fuego y se queman. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, que deis mucho fruto, y así probéis que sois mis discípulos. Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor".
¿Cómo van a saber que son los discípulos de Dios? ¿Cómo? Por el fruto. El fruto es la evidencia clara de quién es un verdadero hijo de Dios. Lo cual nos tiene que hacer replantear nuevamente la pregunta de cuál es el fruto que se está viendo en nuestras vidas hoy. ¿Qué es lo que se está viendo? ¿Cuál es el cambio que se está viendo progresivamente a través de la santificación? Sí: ¿estoy progresando? ¿Estoy yendo para atrás? "No, antes era bien enojón; ahora soy más enojón". ¿Es eso lo que está pasando en tu vida?
Buscad el bienestar de la ciudad
Jeremías 29:7 les plantea al pueblo de Israel: "Tienen que servirme donde están, tienen que ser útiles donde están, tienen que dar frutos donde están". Y sucede que están en Babilonia; a ellos les está escribiendo Jeremías cuando dice, en el capítulo 29, versículo 7: "Buscad el bienestar de la ciudad adonde os he desterrado, y rogad al Señor por ella; porque en su bienestar tendréis bienestar". Ustedes busquen ser de bendición a otros, y eso será bendición para ustedes. Eso era lo que Dios quería que el pueblo de Israel entendiera.
Capítulo 16: una clasificación C
Nada… bueno, último capítulo que vamos a ver: capítulo… Y junto con el capítulo 16 está el capítulo 23, que va a ser paralelo a lo… pero esto lo vamos a ver más adelante; pero van a acordarse de algunas de las cosas que vamos a leer aquí. El asunto del capítulo 16 es que no es fácil de leer. Y la razón por la que no es fácil de leer es porque es clasificación C: es un capítulo muy explícito sexualmente. Y la razón por la que Dios lo reveló de esta manera es porque quería que entendieran la realidad de su condición como el pueblo de Israel: en cuanto a su idolatría, en cuanto a sus corazones, en cuanto a lo que ellos estaban haciendo.
Y comienza el capítulo explicándoles: "Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, notifica a Jerusalén sus abominaciones, y di: Así ha dicho Jehová el Señor sobre Jerusalén: Tu origen, tu nacimiento, es la tierra de Canaán; tu padre fue amorreo, y tu madre hetea". Haciendo una analogía aquí de que Jerusalén, el pueblo de Israel, es como un bebé que tiene dos papás. Y dice: "Y en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para limpiarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas". O sea, todo lo que se le tendría que hacer a un bebé recién nacido no lo hicieron por ti. ¿Por qué? Porque no te querían, no te amaban tus papás. "No hubo ojo que se compadeciese de ti para hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia, sino que fuiste arrojada sobre la faz del campo, con menosprecio de tu vida, en el día que naciste".
Bebés abandonados
Me encanta, porque… Roberto lo estaba compartiendo hace un momento: justo ayer y el viernes estuvimos en una conferencia sobre ¿qué? Sobre el aborto. Y eso es un tema sumamente relevante ahorita para nuestro país, porque se está legislando sobre esto. ¿Y qué dice la Biblia sobre esto? Bueno, no voy a meterme en ese tema en particular, pero lo que quiero que vean: la cultura romana… Tenemos mucha información sobre la cultura romana antigua, y si tú no querías tener a tu bebé, y en particular si era niña, el papá tenía toda la autoridad para decir: "No, yo no quería una niña", o "No, yo no quiero tener otro hijo". Tenía el derecho de ir y abandonarlo: nacía, lo llevas y lo dejas por ahí. Y, claro, en la mayoría de casos esos bebés se los comían los animales salvajes, perros salvajes y animales del campo, y… es brutal.
Es peor lo que está sucediendo en nuestro país hoy. Porque algunos de esos bebés sobrevivían; si llegaban a sobrevivir, alguien se los encontraba a veces, y llegaban a vivir; no todos morían. Y hoy se aseguran de que sí mueran, y que no tengan una oportunidad de vivir. Eso es lo que las leyes del aborto están haciendo en nuestro país: asegurándose de que bebés mueran, y la oportunidad de decidir si quieren vivir o no. No es la elección de la mujer, porque no es la mujer la que está muriendo; es su bebé el que está muriendo. Es un argumento ridículo. Bueno, eso no es el tema.
"Vive"
Lo que quiero que entiendan es que Dios le está mostrando a Israel: "Tú fuiste un bebé no deseado, un bebé abandonado, un bebé que los padres despreciaron", y a quien no lo querían sus papás: cananeos, los amorreos, los amorreos y los heteos. Pero es increíble esta imagen que sucede aquí; es hermoso, porque es la imagen que le pone Dios al pueblo de Israel: "Yo pasé junto a ti", como una persona que estaba pasando: "te vi todo ensangrentado, todo sin cuidado, todo sin, sin lavar, sin, sin nada de las atenciones que un bebé normalmente recibe cuando nace. Yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y cuando estabas en tu sangre te dije…". ¿Qué dijo? "¡Vive! Sí, te dije, cuando estabas en tu sangre…".
¿De quién es el potencial para dar vida? ¿Qué puede hacer un bebé para sobrevivir? Absolutamente nada; es completamente dependiente. Y esa es la imagen que quiere dejarles: "Es que tú, tú no podías hacer nada por ti mismo; tú estabas en una condición completamente abandonada, completamente sin ningún cuidado. Yo soy el que tuve la iniciativa de ir a ti, y de lavarte, y de cuidarte". Y así es como lo empieza a describir; dice: "Te hice multiplicar como la hierba del campo; y creciste y te hiciste grande, y llegaste a ser muy hermosa; tus pechos se habían formado, y tu pelo había crecido; pero estabas desnuda y descubierta". "Y pasé yo otra vez junto a ti" —la está criando, la está viendo crecer—, "y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores". Ya era el momento de enamorarte, y entonces te enamoré. "Y extendí mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez; y te di juramento y entré en pacto contigo". "Te hice una promesa", así como cuando dos personas se casan se hacen una promesa.
Dios dice: "Yo hice una promesa contigo, y fuiste mía. Te lavé con agua, y lavé tu sangre de encima de ti, y te ungí con aceite; y te vestí de bordado, te calcé de tejón, te ceñí de lino y te cubrí de seda. Te atavié con adornos, y puse brazaletes en tus brazos y collar a tu cuello. Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza. Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino, seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite; fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar. Y salió tu renombre entre las naciones a causa de tu hermosura; porque era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice Jehová el Señor".
No es que tú fueras hermosa en ti; sino que yo te hice hermosa. Porque tú estabas abandonada, tú estabas cubierta en sangre, tú no tenías nada. "Yo te llevé hasta este punto". Y entonces, hasta este versículo 14, Dios está describiendo el pasado de Israel: cómo fue todo lo que ellos ya han vivido de parte de Dios. Les está mostrando Su gracia. Y aquí es donde es increíble, porque nos empieza a abrir el panorama sobre la esperanza real. ¿Recuerdan? Había falsa esperanza, al principio de este pasaje, hasta el capítulo 12, del pueblo de Israel. Ahora Dios nos está planteando lo que es una verdadera esperanza, y es la esperanza de la gracia de Dios. Y en un momento lo vamos a ver ejemplificado al final del capítulo, pero quiero que, que vean cómo empieza eso.
Confiaste en tu hermosura
Y luego empieza a describir… y aquí es donde se torna, da un giro todo, porque ahora empieza a describir el presente de Israel, cómo están ahora. Eso es lo que pasó antes; así, así fue todo este proceso. Ahora, ¿qué pasó? "Pero confiaste en tu hermosura". "Ah, sí, sí, sí, sí: soy guapísima. Y si soy tan guapa, puedo estar con quien yo quiera; no tengo que estar solo con uno". Y eso es exactamente lo que empezó a pasar: "y te prostituiste a causa de tu renombre". Ahora sí te hacían caso. "Y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras. Tomaste tus vestidos, y te hiciste diversos lugares altos, y fornicaste sobre ellos; cosa semejante nunca había sucedido, ni sucederá jamás. Tomaste asimismo tus hermosas alhajas de oro" —lo que yo te regalé— "de oro y de plata, y te hiciste imágenes de hombre, y fornicaste con ellas. Y tomaste tus vestidos de diversos colores y las cubriste; y mi aceite y mi incienso pusiste delante de ellas. Mi pan también, que yo te había dado, la flor de la harina, el aceite y la miel con que yo te mantuve, pusiste delante de ellas para olor agradable; y fue así, dice Jehová el Señor. Además de esto, tomaste tus hijos y tus hijas que habías dado a luz para mí, y los sacrificaste a ellas para que fuesen consumidos. ¿Eran poca cosa tus fornicaciones, para que degollases también a mis hijos y los ofrecieras a aquellas imágenes como ofrenda que el fuego consumía?".
Enamorada de los regalos, no del Dador
¿Cuál es el problema? El problema es que está enamorándose de los regalos en lugar del Dador de los regalos. Lo que le gusta es lo que tiene, no quién se lo dio. Se le olvidó de dónde vino; se olvidó de la gracia de Dios. Y es lo que dice el versículo 22: "No te has acordado de los días de tu juventud, cuando estabas desnuda y descubierta, cuando estabas envuelta en tu sangre". ¿Qué es lo que nos lleva a la idolatría? Olvidarnos de quiénes éramos; olvidarnos de la gracia de Dios manifestada en nuestras vidas; empezar a distraernos con las cosas que Dios nos da, en lugar de enfocarnos en Él como el tesoro principal. "Ah, Señor, gracias; voy a tener un mejor trabajo". "Ah, sí, porque gano mejor". "Gracias porque tengo salud; ahora sí ya me quitó la enfermedad". ¡Ajá! Y entonces de pronto empezamos a olvidarnos de dónde es de donde nos sacó Dios, y qué es lo que es realmente importante.
Y empieza a narrar toda esta situación. Y es increíble, es claro este capítulo; pero además quiero darles la perspectiva: "Y fornicaste con los hijos de Egipto", y también con los asirios, versículo 28, y también con los de Canaán y los caldeos. Es más, dice Dios, llevas a tal grado tu descaro de la idolatría, que… en tu corazón… Y aun los filisteos, versículo 27, les daba pena verte. Y, ajá, aun los que no eran mi pueblo te veían: "No, pues ya es mucho descaro". Y aun en una sociedad promiscua, en una sociedad que es liberal en cuanto a la sexualidad, están viéndote a ti, cómo te conduces con todos los hombres que te rodean, y aun para ellos es demasiado. "¡Cuán inconstante es tu corazón!".
Una ramera que paga
Miren, para empeorar las cosas… Y por eso les dice que estás mal; y aun en los pueblos se dan cuenta de que estás mal. Normalmente una prostituta, si se ofrece a un hombre, ¿qué es lo que está esperando a cambio? Que le paguen; es normalmente la transacción: "Yo me acuesto contigo, tú me pagas". Pero, ¿qué estaba haciendo ella? Versículo 33: "Todas las rameras les dan dones; mas tú diste tus dones a todos tus enamorados". Ella es la que les pagaba a ellos; ella es la que venía y les daba las cosas que Dios le había dado a ella. Les decía: "Toma esta comida, este dinero, esta ropa; todo lo que yo tengo y lo que soy te lo doy a ti". Esa es la analogía de lo que les está mostrando Dios al pueblo de Israel: "No te están ni siquiera pagando; solamente te están usando".
El juicio anunciado
Hoy, en el versículo 35, empieza una nueva perspectiva, porque ahora dice que hay un futuro para ti a pesar de todo eso. Recuerda el versículo 8: "entré en pacto contigo", "entré en pacto contigo". Lo cual significa: "Palabra de Jehová: escúchala. Por cuanto han sido descubiertas tus desnudeces en tus fornicaciones, y tu confusión ha sido manifestada a tus enamorados, y a los ídolos de tus abominaciones, y en la sangre de tus hijos, los cuales les diste; por tanto, he aquí yo reuniré a todos tus enamorados con los cuales tomaste placer, y a todos los que amaste, con todos los que aborreciste; y los reuniré alrededor de ti y les descubriré tu desnudez, y ellos verán toda tu desnudez. Y yo te juzgaré por las leyes de las adúlteras, y de las que derraman sangre; y traeré sobre ti sangre de ira y de celos".
Esos son los celos, ¿no? Sí; le está hablando como a una esposa. "Y te entregaré en manos de ellos; y destruirán tus lugares altos, y derribarán tus altares, y te despojarán de tus ropas, se llevarán tus hermosas alhajas, y te dejarán desnuda y descubierta. Y harán subir contra ti muchedumbre de gente, y te apedrearán, y te atravesarán con sus espadas". Luego —esto es una analogía—: "Quemarán tus casas a fuego, y harán en ti juicios en presencia de muchas mujeres". Señor, ¿la amas? ¿Sí? ¿Vas a dejar que le hagan eso? ¿Es gracia?
¿Qué nos sorprende más?
Hay algo interesante que pasa, no sé… Si leemos eso, vemos el juicio… Decir… Hemos estado leyendo mucho tiempo: ¿qué nos sorprende más, la disciplina, el juicio de Dios, o la gracia de Dios? ¿No es verdad que normalmente nos brinca y nos sorprende más el juicio de Dios? Como que esperamos: "Ah, no; sí, Dios debería de tener gracia con esta mujer, su esposa, con el pueblo de Israel. Eso debería de hacer Dios". Pero cuando Dios dice "no", va contra ellos, y cuando dice "va a haber juicio sobre ti", nos espantamos: "¡Ay, no! ¿Cómo puede ser? ¡Juicio!". ¿Qué nos debería sorprender? La gracia. ¿Juicio o gracia? La gracia es lo que nos debería sorprender; no cuando dice juicio. El juicio es completamente merecido; ya lo explicó, por qué es merecido. Por supuesto que es lo que le debe de suceder. Pero, ¿por qué lo hace Dios? Ya es la parte sorprendente. Lo que nos debería sorprender es lo que debería decir algo —"hago algo aquí"—; eso es lo que está mal. Porque si esto fuera un matrimonio del mundo, ¿cuál sería la resolución sobre esto? Si, si fuera una situación real, y nos estuviera contando un esposo: "Esto es lo que me hizo mi esposa" —que, por cierto, sí sucedió en el libro de Oseas, literalmente—. Si te está contando eso: "¿Sabes qué? Es que yo la cuidé, la amé, le di todo. Inmediatamente, cuando ella se dio cuenta de que yo la había hecho hermosa, que le había dado todo lo que ella tenía, inmediatamente se fue con varios hombres, y tres, y cuatro. Es más, se fue con la mayor cantidad de hombres con que pudo irse". ¿Cuál sería el consejo para ese hombre? "Pues déjala; es una ingrata, no, no sabe lo que tiene". Ese sería el consejo, normalmente, en el mundo real.
Para mostrarte mi gracia
¿Por qué lo permite Dios, dice, todo eso, todo eso? Dice el versículo 41: "Así haré que dejes de ser, y que ceses de prodigar tus dones. Y saciaré mi ira sobre ti, y se apartará de ti mi celo, y descansaré y no me enojaré más". Es decir, después de que haya pasado esto, después de que experimentes eso, mi propósito en ti se empezará a cumplir; es lo que voy a estar llevando en una cierta dirección. Y hay dos hermanas que describe aquí, Samaria y Sodoma, que está en el versículo 46; y bueno, en el versículo 46, y se sigue narrando acerca de ellas. Pero vean: aun para ellas es increíble lo que estabas haciendo. Versículo 47, y también el versículo 51: "Has justificado a tus hermanas con todas las abominaciones que tú hiciste". O sea, Sodoma y Samaria se portan mejor que tú: "tus hermanas, más justas son que tú".
Versículo 52: "No era tu hermana Sodoma digna de mención en tu boca en el tiempo de tu soberbia, antes que tu maldad fuese descubierta". Versículo 57: "Así también ahora llevas tú la afrenta de las hijas de Siria y de todas las hijas de los filisteos, las cuales por todos lados te desprecian. Sufre tú el castigo de tu lujuria y de tus abominaciones, dice Jehová". Entonces ya le plantea: "Tú vas a sufrir el juicio. Pero hay una razón por la cual vas a sufrir el juicio, mi vida, y es porque quiero mostrarte mi gracia". Porque solamente a la luz de la ira de Dios, y del juicio de Dios, es que se puede ver la gracia de Dios. Porque es cuando entendemos la gracia: algo que no merecemos. Y aquí, más que en cualquier otra ilustración, queda claro que Israel no merece la gracia de Dios, ¿no es cierto?
Ya, después de todo esto que plantea, dices: "No, sí; no, no, no merecen que Dios se compadezca de ellos". Pero dice: "Sí lo voy a hacer. ¿Por qué? Yo no te voy a hacer como tú me hiciste". Eso es gracia: "Tú me tratas mal, pero yo no te trato mal a ti. Yo no te pago con la misma moneda con la que tú me tratas". Dice: "¿Haré yo contigo como tú hiciste, que menospreciaste el juramento para invalidar el pacto? Antes" —versículo 60—, "yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo un pacto sempiterno".
Gracia y fidelidad
Entonces ahora ya está planteando Dios cómo es que no nada más Su gracia, sino Su fidelidad es la que se va a mostrar. Y el capítulo empieza con una mujer indefensa que no se puede ayudar a sí misma, y el capítulo termina con una mujer indefensa que no se puede ayudar a sí misma; que necesita la iniciativa de Dios, que necesita que Él sea el que la busque y el que la restaure. Y aquí está manifestado en estos tres versículos: versículo 59, se manifiesta Su gracia; versículo 60, se manifiesta Su fidelidad. Y después dice: "Y te acordarás de tus caminos y te avergonzarás, cuando recibas a tus hermanas". Me encanta, porque ¿quiénes son sus hermanas? Sodoma y Samaria. Ellas no están incluidas en el pacto. ¿No es interesante? "Las mayores que tú y las menores que tú, las cuales yo te daré por hijas, mas no por tu pacto; sino por mi pacto, que yo confirmaré contigo; y sabrás que yo soy Jehová; para que te acuerdes y te avergüences, y nunca más abras la boca, a causa de tu vergüenza".
Nunca más tienes que regresar a tu pecado anterior. ¿Por qué? Porque "yo perdone lo que hiciste", dice Jehová el Señor. Cuando yo haga eso, ya no te tienes que acordar de esta vida pasada de idolatría, y de, y de fornicación que tuviste, porque yo te voy a redimir. ¿Dónde buscamos seguridad para nuestras vidas? Esas cosas donde tú buscas amor y seguridad son probablemente los ídolos que Dios quiere confrontar en tu vida, y de los cuales Él quiere que tú te arrepientas.
Algo trágico tiene que suceder
Y a veces, a veces es de una manera trágica; algo trágico tiene que suceder para que reacciones. Es lo que tenía que pasar aquí: tenían que ser invadidos por Babilonia, tenían que ser deportados, tenían que morir varios judíos a la espada de los de Babilonia, para que entendieran que el juicio de Dios era real, que su pecado era real y que tenía consecuencias. Pero que no era nada más para juzgarlos y para condenarlos, sino, de hecho, era para juntar un remanente para sí mismo, con el cual Él haría un pacto, y al cual redimiría como Su verdadera nación. Y aquí empiezan a ver pistas de que esto va a incluir a más naciones.
Entonces, ¿cómo es que nos muestra esta analogía, esta imagen de Israel…? ¿Cómo es que esto nos muestra nuestra realidad? Tenemos un corazón idólatra. Si nos olvidamos de lo que Él ha hecho por nosotros, ¿necesita Dios exponernos en nuestra desnudez para que aprendamos a depender de Él y no de las cosas que Él nos da? Pues puede ser. Pero lo hermoso de este pasaje es que es verdadera esperanza.
"Y sabrán que yo soy Jehová"
Una cosa más que quiero que noten —esto nada más es una observación—: cuenten, y esto va a ser a lo largo de todo el libro de Ezequiel —lo he ido haciendo en todo mi estudio—, cuenten cuántas veces se menciona "y sabrán que yo soy Jehová", "y sabrán que yo soy Dios". Eso le da la pista de por qué Dios está haciendo esto. Porque estos ídolos no son dios; no son dioses, son ídolos, son dioses falsos. Realmente no pueden hacer lo que tú necesitas. "Yo soy el verdadero Dios, y todo lo que voy a hacer es para mostrarte que yo soy el verdadero Dios".
Y es donde Dios se muestra en Su justicia y en Su amor, que es lo que estamos leyendo: Su justicia y Su amor siendo manifestados en una mezcla. ¿No lo ven? Como justicia, amor, justicia, amor, misericordia, gracia, condenación, juicio. O sea, todo eso se va mezclando, mezclando a lo largo de todo el libro de Ezequiel. ¿Por qué? Porque esa es la cruz. La cruz es la justicia y el amor de Dios siendo manifestados en el mismo lugar.
La cruz
Porque, en hacer el sacrificio por nosotros, el Padre, cuando Jesús murió en la cruz, el Padre trató a Jesús como si Él fuera el que estuvo viviendo una vida de prostitución. Él trató a Jesús como si Él hubiera estado adorando a otros dioses. Él trató a Jesús como si Él hubiera buscado seguridad en otro lugar que no fuera el Padre. Él trató a Jesús como si Él hubiera visto pornografía, hubiera chismeado, hubiera tenido un aborto. Él trató a Jesús como si Él fuera culpable de cada acción de rebelión que nosotros hemos hecho contra Dios. ¿Ahí? Perdón… ¿Podría Dios perdonarnos? Solo si pensamos en esa realidad.
Y vamos a continuar con el libro de Ezequiel en el mes de noviembre. Pero no se preocupen, no se les va a olvidar, porque todas estas cosas que estamos leyendo ahorita van a reaparecer; van a ser los temas constantes a lo largo del libro. Entonces vamos a estar encontrando dónde está el énfasis del libro, y cuáles son las cosas que Dios está enfatizando una y otra y otra vez, para que no se nos olvide. Pónganse de pie.
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