Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Ezequiel 20EzequielNathan Díaz

Ídolos, una espada y un intercesor

¿Por qué Dios busca un intercesor que se ponga en la brecha? Ezequiel 20 al 24 expone la idolatría de Israel como adulterio, anuncia la espada del juicio y llega a una escena decisiva: Dios busca a alguien que se ponga en medio y no lo halla. Todo apunta a Cristo, el único capaz de cargar ese juicio en nuestro lugar.

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Transcripción

Introducción

Ahora sí, todos están sacando sus plumas y buscando hacer apuntes. Es un libro difícil; Ezequiel es un libro difícil, mucho de lo que hemos estado viendo a lo largo de este libro, en su contenido simbólico, y en todas las cosas que culturalmente a veces no entendemos: por qué lo hacían así, por qué se expresaban de las maneras en que se expresaban. Y estamos tratando de entender eso para realmente ver cuáles son los principios que están siendo desarrollados a lo largo de este libro. Y uno de mis propósitos… si se han dado cuenta, en los mensajes anteriores hemos cubierto realmente secciones más amplias del libro de lo que, por ejemplo, cubrimos con Apocalipsis u otros libros.

Y parte de la razón por la que quise hacerlo un poquito más y recorrer el libro un poco más rápido —por lo menos esta primera parte del libro en general la vamos a hacer así; van a ser varios capítulos cada mensaje— es porque los temas que están en el libro son temas recurrentes; se están repitiendo una y otra vez. Y es importante, creo, que podamos ver esos temas siendo repetidos desde un panorama un poquito más amplio. Porque no es en sí cada detalle de cada versículo de lo que está pasando aquí lo que creo que es importante, sino, en general, cuando ves el panorama de lo que está sufriendo Israel, y lo que Dios está tratando de comunicarle a Su pueblo acerca de la gravedad del pecado, de las consecuencias del pecado, y de la manera en que va a restaurar a Su pueblo, la esperanza que quiere darles sobre el futuro. Cuando empiezas a ver eso, entonces el libro empieza a tener más sentido; por eso son los temas que estamos viendo.

Los grandes temas de un libro

Así como con Apocalipsis veíamos que, en general, habla acerca de la tribulación y la persecución de la Iglesia, y de la manera en que Dios la va a proteger para que pueda avanzar en su mensaje y su misión de proclamar el evangelio; pero cómo Satanás va a tener poder y autoridad al final, y cómo están las dos categorías de personas: los hijos de Dios y los que no son hijos de Dios. Y los hijos de Dios serán vindicados; los que no son hijos de Dios serán juzgados y condenados al final. Y esos son los temas que están en Apocalipsis: tú puedes conectar cualquier sección del libro a una de esas cosas, o sea, la Iglesia de Dios o los enemigos de Dios; ya sea a la condenación eterna y juicio eterno, o a la vindicación y perfecta armonía en la presencia de Dios eterna para Sus hijos.

Entonces todos los libros tienen estos temas grandes que se están desarrollando, y cuando puedes identificarlos, entonces es más fácil recorrer el libro, porque empiezas a decir: "Esto está acá, esto va acá, esto encaja acá". Y empiezas a ver cómo los principios generales que se están desarrollando son claros. A veces tú lees la Biblia, en algunas secciones, y no es nada más un versículo, y dices: "Ay, ¿qué es lo que quiere decir? No sé". Pero ya cuando lees todo el libro tienes un panorama más amplio, y puedes empezar a decir: "Creo que si me hubiera quedado metido en ese versículo en particular, solito… pero una vez que ya me hago hacia atrás y veo todo el libro, empieza a tener todo sentido".

Espero, espero que así es como ustedes se sientan a veces a lo largo de las series, ¿no?, como que a veces navegamos en pasajes complicados y difíciles de entender. Está bien, porque salimos del otro lado y ya vemos hacia atrás: "Sí, sí, ya, ya veo todo el libro, qué es lo que está tratando de comunicar, y no me siento tan mal de no haber entendido ese versículo". Entonces en el libro de Ezequiel tenemos algo parecido que se ha estado desarrollando. Y espero que empiecen a sentir cómo están regresando los mismos temas que ya hemos escuchado antes, pero cada vez con un ángulo un poquito diferente, y obviamente para hacernos ver el énfasis que Dios quiere hacer sobre ciertas cosas.

Sientan el peso de estos capítulos

Por ejemplo, Su juicio sobre el pecado. Espero que ya se estén cansando un poquito de eso. Espero que estén diciendo: "¿Cuánto vas a hablar, Dios, sobre juzgar el pecado, y sobre qué tan duro y severo quieres ser sobre el pecado, y cómo quieres disciplinar a Tus hijos, y cómo quieres que entiendan las consecuencias, y cómo quieres que se derrame sangre, y cómo quieres entregarlos a sus enemigos?". Y que empiecen a sentirse hasta un poco incómodos, porque así es como se habrían sentido ellos. Imagínense que ese juicio fuera sobre ustedes. Vamos a verlo ahorita, y sientan el peso de estos capítulos.

Capítulos 20 al 24 vamos a estar viendo. Entonces lo he organizado en temas, de los temas que creo que se están desarrollando en estos cuatro capítulos; así es como quiero que lo veamos. Yo sé que no es la manera normal en que vemos un libro, pero por lo menos a mí me ha ayudado a agrupar estas secciones y tratar de entender dónde van, y cómo se acomodan dentro del libro, y cómo son paralelas. Creo que está bien; los podemos ver así: pam, pam, pam, pam, esto es paralelo, y luego esto, esto es paralelo, aunque no sea el orden cronológico que tenemos aquí.

La rebelión de Israel

La primera cosa que quiero que vean: capítulo 20. No lo vamos a leer todo; nada más voy a señalar algunas de las cosas que están pasando en el libro. En el capítulo, el título que yo tengo en mi Biblia habla sobre la rebelión de Israel. Y van a encontrar que empieza siendo muy claro acerca de cuándo se está dando esta revelación. Y la revelación se da como el resultado de que algunos de los ancianos de Israel van a consultar a Dios a través de Ezequiel. Entonces van con Ezequiel. No sé si este es el mismo grupo de ancianos y líderes que apareció en el capítulo 14. ¿Se acuerdan? En el capítulo 14 pasó algo parecido: vienen los ancianos de Israel, "se sentaron delante de mí". Y entonces viene palabra de Dios para ellos, básicamente diciéndoles: "Son hipócritas; ustedes también son culpables. Yo estoy juzgando a Jerusalén y a los que se quedan en Jerusalén, y a ustedes del exilio, que ahora están en Babilonia, también los estoy juzgando. Y de hecho, más bien, todo lo que estoy diciendo acerca de ellos es para que ustedes piensen sobre ustedes mismos y su pecado".

Y eso es lo que está pasando aquí: vienen a consultar a Dios. No sé sobre qué exactamente; es lo que nos narra el versículo 1. A lo mejor ya están escuchando las profecías de Ezequiel sobre lo que va a pasar en Jerusalén; a lo mejor tienen familiares allá y están preocupados y quieren saber más sobre eso; a lo mejor quieren saber en qué momento Dios los va a sacar de Babilonia. No sé cuál es la consulta, pero vienen, y Dios dice: "Ustedes quieren preguntarme cosas a Mí, pero más bien Yo les voy a decir lo que Yo les quiero decir". Porque estoy seguro de que lo que les dijo aquí no es lo que estaban consultando, pero es lo que Dios quiere decirles.

Lo que queremos saber y lo que Dios quiere decirnos

¿No es cierto que a veces, normalmente, lo que nosotros queremos saber no es lo que Dios quiere decirnos? Nuestro interés normalmente va en otra dirección. No es lo que quiere decirte Dios; son otros temas. Y nuestra curiosidad siempre se va en otras direcciones, y siempre estamos preocupados por cosas que no son tan importantes. Pero en esta situación, lo que a Dios le importa es darles un recuento de la historia de Israel y mostrarles cómo es que está arraigada la idolatría dentro de ellos generacionalmente. O sea, generación tras generación tras generación tras generación, han ido tras ídolos, y han desobedecido a Dios, y han deshonrado a Dios, y han hecho toda clase de cosas en contra de Dios. Entonces, en el versículo 5, les empieza a narrar lo que pasó cuando los sacó de Egipto: "El día que escogí a Israel, y alcé Mi mano para jurar a la descendencia de la casa de Jacob, cuando me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto". Entonces esa generación que estaba en Egipto, esa generación se volvió una generación idólatra, aunque Dios les advirtió que no lo hicieran. Versículo 7: "Yo les dije: No se contaminen con los ídolos de Egipto. Yo soy Jehová vuestro Dios". Pero ¿qué hicieron? Adoptaron los ídolos locales, ridículos. ¿Cómo adoras a dioses que no te pueden sacar de Egipto? Adoran a los dioses de Egipto, que no los podían sacar de Egipto; esos son los dioses que escogieron. Al Dios que sí los sacó de Egipto lo rechazaron.

El día de reposo, señal del pacto

Versículo 10: les narra ahora cómo los saca de Egipto y los trae al desierto, y otra vez pasa exactamente lo mismo. Les dice que les dio leyes, y los días de reposo. Los días de reposo son mencionados en este capítulo seis veces, y son una señal del pacto de Dios con Israel. Y guardar el día de reposo era una manera de demostrar su identidad como el pueblo de Dios; entonces por eso es muy importante para Dios lo del día de reposo. Y más adelante, en el versículo 15, les explica cuando los saca del desierto, ahora para traerlos a Canaán, la tierra que fluye con leche y miel.

Y quiero que vean cuántas veces se menciona "Yo soy Jehová vuestro Dios": versículo 7; "Yo soy Jehová que los santifico", versículo…; "Yo soy Jehová vuestro Dios; andad en Mis estatutos", versículo 19; "Yo soy Jehová vuestro Dios", versículo 20; "Yo soy Jehová", versículo 26; "Vivo Yo, dice Jehová el Señor", versículo 31. Entonces empiezan a ver la razón por la cual la ley de Dios es tan importante: es porque es un reflejo de quién es Él. Y ellos son Su pueblo, y cuando ellos no guardan Su ley y Sus mandamientos, están reflejando incorrectamente a su Dios. Si no, ¿quién es Él? Es un Dios santo, y si Su pueblo no es santo, no están reflejando Su santidad.

Rebelión e ira

Entonces, en el versículo 8, versículo 13, versículo 21, van a encontrar un concepto que se va a desarrollar, que es explicar la rebelión de Israel, y luego explicar la ira de Dios siendo manifestada como consecuencia de su rebeldía. Versículo 8: "Ellos se rebelaron contra Mí, y no quisieron obedecerme; no echó de sí cada uno las abominaciones delante de sus ojos, ni dejan los ídolos de Egipto; y dije que derramaría Mi ira sobre ellos, para cumplir Mi enojo en ellos en medio de la tierra de Egipto". Otra vez, versículo 13: "Mas se rebeló contra Mí la casa de Israel en el desierto; no anduvieron en Mis estatutos, desecharon Mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliera vivirá; y Mis días de reposo profanaron en gran manera. Dije, por tanto, que derramaría sobre ellos Mi ira en el desierto para exterminarlos".

Versículo 21: "Mas los hijos se rebelaron contra Mí; no anduvieron en Mis estatutos, ni guardaron Mis decretos para ponerlos por obra, por los cuales el hombre que los cumpliera vivirá; profanaron Mis días de reposo. Dije entonces que derramaría Mi ira sobre ellos, para cumplir Mi enojo en ellos en el desierto". Pues bien, este patrón que está desarrollando: ellos se rebelan, Dios dice "voy a manifestar Mi ira sobre ellos". Pero hay algo que detiene a Dios de exterminar a la nación por completo; de sí castigarlos, de sí traer Su juicio sobre ellos en diferentes momentos de la historia, pero no siempre.

"A causa de Mi nombre"

O sea, realmente lo que quería hacer Dios, o lo que ellos merecían, más bien, en la justicia de Dios, era acabar con ellos, decir: "¿Saben qué? Me desobedecieron. Adiós; todos merecen morir". Pero nunca hizo eso Dios. ¿Por qué no? Está varias veces aquí; versículo 9: "a causa de Mi nombre", "por causa de las naciones en medio de las cuales ellos estaban". Entonces, ¿lo que refrenó a Dios qué fue? Su propio nombre, Su propia reputación, diciendo: "A ver, ellos merecen juicio; sí, ellos merecen ser exterminados, pero no los voy a exterminar. ¿Por qué? Porque Yo quiero que ellos me representen correctamente en medio de las naciones".

Versículo 14: "Actué a causa de Mi nombre, para que no se infamase a la vista de las naciones ante cuyos ojos había sacado". Versículo 22: "Mas retraje Mi mano a causa de Mi nombre, para que no se infamase a la vista de las naciones ante cuyos ojos los había sacado". Se ve en este patrón… Lo que hay que señalar es cómo se está repitiendo lo mismo una y otra vez a lo largo de este capítulo, y cómo funciona para darles un panorama de la historia, y en realidad hacerles darse cuenta de que son culpables, son merecedores de juicio, y que lo que ellos tienen ahorita, de hecho, es la manifestación de la gracia de Dios, porque no ha terminado con ellos.

La lista de acusaciones

Vayan al capítulo 22. Otra vez aquí vamos a tener otra repetición: una acusación, como un documento legal de acusaciones en contra de Israel. Y aquí van a encontrar una lista de sus pecados. Ya algunos de estos aparecieron también en el capítulo 20, pero se los voy a decir aquí como aparecen a lo largo del capítulo 22. Versículo 3: violencia, derramadores de sangre, e idolatría: "se hicieron ídolos contra sí misma para contaminarse". Fueron los líderes, versículo 5, los que estaban promoviendo esto. Versículo 7: deshonraron a sus padres y a sus madres, uno de los mandamientos; y abandonaron a los extranjeros, y a los huérfanos, a las viudas. No guardaron el día de reposo, versículo 8. Y calumniadores; hicieron sacrificios en los montes altos; cometieron adulterio e incesto, versículo 10. Sobornaron, dieron mordidas a los policías; extorsión, versículo 12.

Y ¿cuál es la raíz? Está en el versículo 12. ¿Cuál es la raíz de todo? ¿Por qué se manifiesta el pecado en nuestra vida? "Te olvidaste de Mí, dice el Señor". ¿No es tan fácil olvidarnos de Dios? ¿No tenemos esa tendencia naturalmente? Eso no nos cuesta trabajo: olvidarnos de Dios, de tantas cosas que nos distraen. Y vean, todo esto tiene que ver con sus vecinos. Todos los que los rodeaban, todos los que rodeaban a los judíos, son los que los están influenciando, los están distrayendo con estas cosas. Ellos son los que comparten sus ídolos y les muestran sus ídolos, y entonces ellos empiezan a adoptarlos. Y sus costumbres, y las cosas que ellos hacían, se empiezan a hacer comunes entre el pueblo de Israel.

Los líderes y el horno de Dios

Y son los líderes, principalmente, a los que Dios sostiene responsables, porque tienen tanta influencia para guiar al pueblo. Vean: en el versículo 25 son los profetas; versículo 26, son los sacerdotes; versículo 27, son los príncipes, son los que son dueños de las tierras; versículo 29, el pueblo de la tierra. Ellos son los que están generando esta cultura de pecado en Israel. Y aquí, en los versículos 17 al 22 del capítulo 22, les da una imagen del juicio de Dios. Otra vez, es como: el plan de Dios es juzgarlos en su pecado. Y da una imagen de un horno en el cual se funden todos estos metales. Versículo 20: "Como quien junta plata y bronce y hierro y plomo y estaño en medio del horno, para encender fuego en él para fundirlos, así os juntaré en Mi furor y en Mi ira, y os pondré ahí, y os fundiré. Os juntaré y soplaré sobre vosotros". Eso es muy serio para Dios, nada más quiero recordarles.

Sacrificio de bebés

Y aquí les voy a mostrar algunas de las cosas todavía más serias que estaban sucediendo. Número uno —ahorita vamos a regresar a esto—, número uno: sacrificio de bebés. Estaban sacrificando bebés, porque eso era parte de la costumbre de las naciones que los rodeaban. Versículo 26 del capítulo 20: "Los contaminé en sus ofrendas, cuando hacían pasar por el fuego a todo primogénito, para desolarlos y hacerles saber que Yo soy Jehová". Estaban sacrificando a sus primogénitos. Va a aparecer varias veces a lo largo de estos capítulos: están sacrificando a sus primogénitos. Era tanto su deseo de quedar bien con los dioses de los cananeos, que estaban dispuestos a dar a sus propios hijos como sacrificio y ofrenda, para que los dioses los amaran, para obtener el favor de los dioses, para que les fuera bien: en nombre del bienestar y la conveniencia. ¿Es eso tan diferente a nuestra sociedad de hoy? Sacrificio de bebés, sacrificio de primogénitos. ¿Quién se atreve a llevar a su bebé a un altar y verlo morir, y siendo sacrificado, derramar su sangre? ¿Se puede imaginar tal perversidad? Sin embargo, es lo que está pasando todos los días en México y en diferentes países del mundo a través del aborto. Cuando un país legaliza el aborto, lo vuelve más fácil, y nos enorgullecemos de nuestro sacrificio de bebés en nombre de los derechos de la mujer, la conveniencia de la mujer.

Fornicación y blasfemia

Las otras cosas de las que Dios los acusa tienen que ver con fornicación, con pecado sexual. Versículo 30: "fornicáis tras sus abominaciones". Inmoralidad sexual: "Vive tu sexualidad como tú quieras vivirla". En ese tiempo los altares se hacían, y había prostitutas. Una de las maneras de estimular a los dioses para contestar era a través de ritos sexuales. Entonces, ¡qué conveniente!, ¿no? "Yo le pediré algo a ese dios, y pues tendré que irme con la prostituta del templo". Y era algo muy conveniente para ellos: poder disfrutar de su sexualidad como ellos quisieran disfrutar de ella también. No tan diferente a nuestros días.

También blasfemaban contra Dios, cometieron rebelión; es otra manera de traducir este versículo: "cometieron blasfemia contra Mí", versículo 27. Y no es nada más lo que dicen; es lo que hacen lo que blasfema contra Dios. Porque blasfemia significa representar incorrectamente a Dios. Eso es blasfemia: si tú dices algo que no es cierto acerca de Dios, eso es blasfemar acerca de ellos. Y con nuestras vidas, con lo que hacemos, reflejamos a nuestro Dios, y si nuestras vidas no reflejan correctamente a Dios, de hecho estamos blasfemando contra Él. No tenemos que decir nada para ser blasfemos; nuestras acciones lo muestran. Y es lo que estaba pasando con el pueblo de Israel.

La idolatría como prostitución

Y aquí está este concepto; quiero resumirlo aquí, porque ahorita vamos a ver el capítulo 23, el cual, si no han leído, prepárense, porque es clasificación C. Dios muestra que la idolatría es como prostitución. Y Jeremías habló algo acerca de esto; les puse estos versículos ahí. Dios siempre está poniendo este paralelo de la idolatría y de la infidelidad a Dios como la infidelidad en el matrimonio, como la infidelidad entre alguien que ha hecho un pacto, un hombre con una mujer. Dios, por ejemplo, en Jeremías 3: "Volveos, oh hijos infieles —declara el Señor—, porque Yo soy vuestro dueño, y os tomaré, uno de cada ciudad y dos de cada familia, y os llevaré a Sion". "Son infieles, pero vengan a Mí".

Bueno, este es el versículo 14, el que acaban de ver. Vean lo que dice el versículo 1. Dios dice: "Si un hombre se divorcia de su mujer, y ella se va de su lado y llega a ser de otro hombre, ¿volverá él a ella? ¿No quedará esa tierra totalmente profanada? Pues tú eres una con muchos amantes, y sin embargo, vuelves a Mí —declara el Señor—". Así es como lo… Y claro, hemos estudiado la historia de Oseas antes. Oseas es una ilustración de esto a través de su matrimonio con Gomer; ese era el punto. Dios le dijo a Oseas: "Cásate con una prostituta, porque lo que quiero que vea Israel es cómo son ellos conmigo". Esa era la ilustración.

Ahola y Aholiba

Quiero que vayan ahora al capítulo 23, porque aquí está esta ilustración. Pone a Israel como dos hermanas, dos hijas de una misma madre. Pero no, se explica quiénes son: son Samaria y Jerusalén, o sea, el reino del norte y el reino del sur. Y les pone un nombre: Ahola y Aholiba, lo cual significa "el tabernáculo de ella" y "Mi tabernáculo en ella". No sabemos cuál sea el gran significado de sus nombres. Puede ser que simplemente eran nombres comunes para judíos y suenan más ilustrativos, o a lo mejor están diseñados para recordarnos el tabernáculo, o sea, el tabernáculo en medio del pueblo de Israel, donde Él habitaba con ellos. No sabemos cuál es el significado, pero el punto es que empieza a ser una descripción muy gráfica de la perversión y la inmoralidad de estas dos hermanas.

Empieza primero con Samaria, Ahola, versículo 5: "Cometió fornicación aun estando en Mi poder; se enamoró de sus amantes los asirios". Y sus tratados con los asirios: ¿en dónde puso su confianza? No en Dios, sino en los asirios, "vecinos suyos, vestidos de púrpura, gobernadores y capitanes, jóvenes codiciables todos ellos, jinetes que iban a caballo. Y se prostituyó con ellos, con todos los más escogidos de los hijos de los asirios, y con todos aquellos de quienes se enamoró; se contaminó con todos los ídolos de ellos. Y no dejó sus fornicaciones de Egipto". Estas tendencias, esta idolatría, vienen de Egipto: "porque con ellas echaron en su juventud, y ellos comprimieron sus pechos virginales". En la versión de Las Américas: "y se acariciaron sus senos virginales"; es lo que dice.

Y lo que quiero es que sientan… está diseñado para generar en nosotros una sensación muy gráfica de lo que está pasando. "Por lo cual la entregué en mano de sus amantes, en mano de los hijos de los asirios, de quienes se había enamorado". Le di lo que quería: "¿Quieres estar con ellos? Ve con ellos". Lo que no sabía es que, de hecho, se iban a voltear las cosas y la iban a traicionar. Y eso es lo que describe el versículo 10: "Ellos descubrieron su desnudez, tomando sus hijos y sus hijas, y a ella mataron a espada. Y vino a ser famosa entre las mujeres, pues en ella hicieron escarmiento". Y ese es el reino del norte: fue invadido por los asirios.

Aholiba, peor que su hermana

Y los del reino del sur lo vieron y dijeron: "Nosotros logramos evadir a los asirios; nosotros logramos que no nos conquistaran a nosotros. Dios debe tener Su favor sobre nosotros; nosotros debemos ser el pueblo escogido de Dios". Vamos a ver más sobre eso en un momento. Pero lo que es interesante es que dice Ezequiel: no, de hecho el reino del sur, Aholiba, vio lo que le pasó al reino del norte, "y enloqueció de lujuria más que ella". Si ella quería meterse con todos, su hermana todavía más: "y sus fornicaciones fueron más que las fornicaciones de su hermana". Ahora el reino del sur, Jerusalén, todavía es peor que el reino del norte.

"Se enamoró de los hijos de los asirios, sus vecinos, gobernadores, capitanes, vestidos ropas y armas excelentes, jinetes que iban a caballo, todos ellos jóvenes codiciables. Y que se había contaminado; un mismo camino era el de ambas". Las dos hicieron lo mismo. "Y aumentó sus fornicaciones; pues cuando vio a hombres pintados en la pared de imágenes de caldeos pintados de color, ceñidos por sus lomos con talabartes, y tiara de colores en sus cabezas, tienen todos ellos apariencia de capitanes, a la manera de los hombres de Babilonia, de Caldea, tierra de su nacimiento, se enamoró de ellos a primera vista". "Mira qué guapo; que se quite la camisa". Están deseándolos, ¿no?

"Así, pues, se llegaron a ella los hombres de Babilonia en su lecho de amores, y la contaminaron, y ella también se contaminó con ellos, y su alma se hastió de ellos. Así hizo patente sus fornicaciones y descubrió sus desnudeces, por lo cual Mi alma se hastió de ella, como se había ya hastiado Mi alma de su hermana. Aun multiplicó sus fornicaciones, trayendo en memoria los días de su juventud, en los cuales había fornicado en la tierra de Egipto. Y se enamoró de sus rufianes, cuya lujuria es como el ardor carnal de los asnos, y cuyo flujo como flujo de caballos. Así trajiste de nuevo a la memoria la lujuria de tu juventud, cuando los egipcios comprimieron tus pechos, los pechos de tu juventud". Y entonces viene el juicio ahora sobre Aholiba, y eso es lo que se conecta, obviamente, con todos estos juicios de por qué va a ser invadida Jerusalén por los de Babilonia en esta segunda invasión. Y todo hasta ahorita hemos estado viendo, una y otra vez, que Jerusalén va a ser invadida, que Jerusalén va a ser destruida, y que todas las personas que están ahí, que se quedaron ahí en el exilio primero, van a ser juzgadas por Dios. Vean, damas, les digo esto: "prostitución" se menciona 14 veces, o "prostitutas" se menciona 14 veces a lo largo de este capítulo; "adulterio" se menciona cinco veces. Esos son los temas recurrentes que están diseñados para mostrarnos la idolatría de Israel. Y otra vez, ¿cuál es la razón? Versículo 35: "Por cuanto te has olvidado de Mí, y me has echado tras tus espaldas, por eso, lleva tú también tu lujuria y tus fornicaciones".

Los regalos de Dios para seducir a otros

Jeremías habla de estos temas también, en Jeremías 7:30. Pero estos son los mismos pecados del capítulo 22, que ahora se van a repetir. Desde el versículo 37 van a encontrar toda una descripción de los ídolos, de cómo es que inclusive usan… y esto es todavía el descaro: todos los regalos que Dios les dio, las bendiciones que Dios les había dado, los usan como una manera de seducir a las otras naciones para hacer los pactos con ellos. Entonces, por eso, en el versículo 41 dice: "Te sentaste sobre suntuoso estrado, y fue preparada mesa delante de él, y sobre ella pusiste Mi incienso y Mi aceite", para seducirlos a ellos. Entonces, la mujer que usa los regalos de su esposo para seducir a otros hombres: esa es la gravedad de esta situación delante de Dios, y la traición de Israel.

Entonces todo esto nos está dando un panorama, realmente —y es lo que vimos en el capítulo 20—, de lo que sucedió desde el primer éxodo hasta lo que va a suceder en el segundo éxodo, que es cuando salgan de Babilonia.

La espada de Dios

Pero aquí viene el juicio de Dios, y la analogía que usa Ezequiel es la de una espada, empezando con fuego, que es descrito en el capítulo 20, versículo 45. Habla sobre un fuego que se enciende en un bosque. Pero lo que es interesante es que es muy claro este fuego, porque viene hacia el sur, del norte hacia el sur: "Hijo del hombre, pon tu rostro hacia el sur". Y claro, cuando Babilonia invadió Jerusalén, venían desde el norte hacia el sur. Y esto es significativo, que se va a repetir esta idea de que estas analogías muestran justamente que Babilonia viene desde el norte para invadir Jerusalén. Y hay una espada de juicio, y así es como está dividido aquí.

Y la espada es muy significativa; espero que piensen cómo la espada siempre ha sido simbólica en la Biblia sobre el juicio de Dios. En Génesis 3:24, ¿qué pasó después de que Adán y Eva pecaron? Dios puso un ángel con una espada, y eso mostraba el juicio de Dios sobre el pecado. Levítico 26:25: "Expulsó, pues, al hombre, y al oriente…". Perdón, eso es Génesis 3:24. Levítico 26:25: "Y traeré sobre vosotros una espada que ejecutará venganza a causa del pacto; y cuando os reunáis en vuestras ciudades, enviaré pestilencia entre vosotros, para que seáis entregados en manos del enemigo". Entonces esto ya había sido profetizado. Y claro, con Josué vemos esta imagen de la espada como el juicio de Dios sobre las otras naciones, pero ahora está siendo aplicada a Israel.

El canto de la espada

Y se divide entonces en varias secciones toda esta situación de la espada. La primera está en el versículo 8, que es un canto de la espada. Es como una poesía, un canto que habla acerca del propósito que tiene: para degollar víctimas está afilada, pulida está para que relumbre. Entonces tienen ahí bien claro el propósito. Después, más adelante, muestra la espada de Nabucodonosor. Le dice a Ezequiel: "Tú vas a ejemplificar cómo es que Dios usa la espada de Nabucodonosor para hacer juicios sobre las naciones".

Nabucodonosor en la encrucijada

Y entonces, en el versículo 18, hace eso Ezequiel. Y tiene que llegar a un punto donde haya una intersección de dos caminos, y por la espada. Y entonces dice: "Pon una señal al comienzo de cada camino, que indique la ciudad a dónde va". Entonces uno va hacia Rabá y otro va hacia Jerusalén. Y le dice por qué vas a hacer eso: pues para dramatizarlo para ellos. Pero la razón por la que lo vas a hacer es porque, de hecho, Nabucodonosor, eso es lo que va a hacer: se va a detener en la encrucijada, al principio de dos caminos. Y es la costumbre de los babilonios; va a decir: "¿A qué ciudad conquistamos? ¿A qué ciudad devastamos? Vamos a usar la adivinación".

Y ahí dice: "ha sacudido las saetas, consultó a sus ídolos, miró el hígado". "Miró el hígado" es una práctica de los babilonios para determinar si hacían una cosa o la otra. Pero todas esas tres cosas tienen que ver con cómo decidir algo. Y adivinen: cada una de esas tres cosas que usan para adivinar en qué dirección ir, ¿hacia dónde apunta? Hacia Jerusalén. ¿Quién es el que hace que apunte hacia Jerusalén? Dios. No es que Dios esté diciendo que la adivinación esté bien, pero Dios tiene control sobre todas las cosas, y es soberano sobre todas las cosas para hacer Sus propósitos. Y por lo tanto, aun en esas prácticas paganas y ofensivas a Dios, Él puede lograr Sus propios propósitos.

Y en este caso, Nabucodonosor, cuando echa suertes, básicamente, para decidir, es obvio que Dios lo dirige hacia Jerusalén para dar la orden de ataque. Y narra aquí cómo lo va a hacer, y cómo va a invadir Jerusalén, y cómo va a apresarlos, cómo los va a destruir. Y más adelante, en el versículo 28, va a explicar también cómo la espada de Dios va a ir en contra también de los enemigos de Dios. O sea, Amón no se va a salvar. No porque primero haya caído Jerusalén significa que, de hecho, no va a ir con los enemigos de Dios.

Juicio sobre Su pueblo y sobre Sus enemigos

Amón: estamos viendo Génesis. ¿De dónde viene Amón? No, no hemos llegado ahí todavía, ¿verdad? Cuando las hijas de Lot se acuestan con él, tienen a Moab y a Amón. De ahí viene eso; se vuelven los enemigos de Dios. Hay una historia de enemistad; eso es con lo que termina el capítulo 21. Perdón que estamos brincando así, pero quiero mostrarles el concepto de la espada de Dios, el juicio de Dios, y mostrarles por qué es importante, y entender a grandes rasgos qué es lo que está pasando. Porque Dios va a hacer juicio sobre Sus enemigos, sí, y va a hacer juicio contra aquellos también que se dicen ser Su pueblo. Ambos: hace juicio a Jerusalén y hace juicio contra los enemigos de Jerusalén.

Y es un principio para hoy en día también: Dios juzgará a Su Iglesia también, porque no todos los que son de la Iglesia son la Iglesia, ¿verdad? Y eso lo vamos a ver en un momento; quiero mostrárselos.

Alguien que se pusiera en la brecha

Pero vayan al capítulo 22; vayan al versículo 30, porque aquí viene algo muy interesante. Todos estos juicios están a la luz de esta pequeña observación, versículo 30 del capítulo 22: "Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de Mí, a favor de la tierra, para que Yo no la destruyese; y no lo hallé". ¿Qué estaba buscando Dios para evitar Su juicio? Alguien que se pusiera en medio, alguien que recibiera el impacto del juicio antes de que llegara a Israel, para que ellos no lo tuvieran que recibir. Es lo que está buscando Dios. Dice aquí: "Quiero un intercesor; quiero a alguien que sea capaz de estar en medio de Mi juicio y de aquellos que son merecedores de Mi juicio".

Isaías 59:16 dice: "Vio que no había nadie, y se asombró de que no hubiera quien intercediera. Entonces Su brazo le trajo salvación, y Su justicia lo sostuvo". Quiero que vean: ahora ya estamos llegando a algunas de las cosas que son tan significativas en estos capítulos acerca del plan de Dios, y cómo nos está empezando a apuntar en una cierta dirección, y cómo nos está empezando a dar pistas sobre lo que Dios quiere, lo que está buscando que suceda ahí. Y como dice: "Si no hay nadie en medio, entonces todos perecerán, porque todos son culpables. Nadie, nadie merece Mi salvación; nadie merece Mi perdón". Y claro, tenemos ejemplos a lo largo de la Biblia de intercesores; sí tenemos ejemplos. Y si recuerdan, Abraham intercedió, ¿por quiénes? Por Sodoma y Gomorra. Había alguien que sí se preocupaba por ellos, o sea: "Señor, no los destruyas". Pero claro, en el proceso, Abraham no se podía poner en realidad como el que recibiera el castigo, porque él tampoco era perfecto, y él requería que, de hecho, las ciudades fueran justas por sí mismas.

Y Moisés también, como un tipo de Cristo, figura de lo que Cristo sería. ¿Se acuerdan? Cuando bajó del monte Sinaí con los 10 mandamientos, y vio que Israel había hecho un becerro de oro, y Dios estaba listo para terminar con ellos, Moisés: "No, Señor; si puedes, quita mi nombre del libro de la vida; haz que yo pague". Pero aun así, Dios los juzgó: mató a 3000 hombres ese día. Pero vean aquí qué es lo que está pasando. Este es un principio muy importante, porque esto nos está apuntando… Espero que lo puedan ver, y espero que puedan sentir ahora, después de haber hablado tan fuerte sobre el juicio de Dios, y qué tan grave y severo es el juicio de Dios, que empiecen a sentir qué tan significativo es que haya alguien en medio; qué tan importante es que haya alguien en medio para nosotros.

Dios va a levantar un pueblo

Lo cual me lleva a mi último punto que quiero mostrarles de estos capítulos: Dios va a levantar un pueblo. ¿Cómo lo va a hacer? Capítulo 20, desde el versículo 32: hay esperanza. Dios, a lo largo de Ezequiel, ha mostrado que hay esperanza para Su pueblo, a pesar del juicio. "Y no ha de ser lo que habéis pensado. Porque vosotros decís: Seamos como las naciones, como las demás familias de la tierra, que sirven al palo y a la piedra". ¿Por qué? Porque traicionan a Dios, porque se olvidan de Dios, porque quieren ser como los demás, porque se te antoja lo que los demás tienen, porque crees que si tan solo tuvieras lo que ellos tienen, entonces serías feliz.

"Vivo Yo, dice Jehová el Señor —versículo 33—, que con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado sobre vosotros, Yo seré su Dios; y os sacaré de entre los pueblos, y os reuniré de las tierras en que estáis esparcidos, con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado; y os traeré al desierto de los pueblos, y allí litigaré con vosotros cara a cara. Como litigué con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, así litigaré con vosotros, dice Jehová el Señor. Os haré pasar bajo la vara". Esa es una imagen aquí, como de un pastor que pone su vara, y los que son suyos, las ovejas que son suyas, pasan debajo de la vara. "Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto". Eso simboliza que están entrando dentro de un pacto conmigo. Daniel habló acerca de eso el miércoles pasado, en Génesis 15.

"Y apartaré de entre vosotros a los rebeldes, y a los que se rebelaron contra Mí; de la tierra de sus peregrinaciones los sacaré, mas a la tierra de Israel no entrarán; y sabréis que Yo soy Jehová". "Vayan tras sus ídolos", si quieren, versículo 39. "Pero en Mi santo monte —versículo 40—, en alto monte de Israel, dice Jehová, ahí me servirá toda la casa de Israel, toda ella en la tierra; ahí los aceptaré, y demandaré vuestras ofrendas, y las primicias de vuestros dones, con todas vuestras cosas consagradas. Como incienso agradable os aceptaré, cuando os haya sacado de entre los pueblos, y os haya congregado entre las tierras en que estáis esparcidos; y seré santificado en vosotros a los ojos de las naciones. Y sabréis que Yo soy Jehová, cuando os haya traído a la tierra de Israel, la tierra por la cual alcé Mi mano jurando que la daría a vuestros padres. Y ahí os acordaréis de vuestros caminos, y de todos vuestros hechos en que os contaminasteis; y os aborreceréis a vosotros mismos a causa de todos vuestros pecados que cometisteis".

¿Hay esperanza para Israel? Sí, "porque Yo soy Jehová", dice, "y Yo haré lo que quiero. Yo seré su Dios, Yo los santificaré, y Yo haré que sí me reflejen correctamente delante de las naciones". No está hablando esto de un futuro reino de Israel, el reino milenial —pero no me voy a meter en eso—; está hablando de la Iglesia, está hablando de la redención de Su pueblo a través de Jesucristo, y del pacto que haría con ellos. ¿Cómo lo va a hacer? A Dios le interesa que seamos más que un pueblo que solo profesa ser el pueblo de Dios.

La parábola de la olla hirviente

Por eso es que el capítulo 24 tiene la parábola de la olla hirviente. Porque la parábola de la olla hirviente está regresando a algo de lo cual Ezequiel habló en el capítulo 11, versículo 3; ya lo vimos. Pero el punto de eso es que hay una olla, hay carne y hay fuego. Y Babilonia representa el fuego, Israel representa la carne, y la olla representa Jerusalén. Y la olla está toda herrumbrosa. No sé cuántas mujeres aquí han tenido experiencia con que se les quemen las cosas. No, son muy buenas cocineras de la iglesia. ¿Cuál es la frustración cuando tienen una olla completa, llena de cosas, y se les quema todo? Bien… Toda a la basura. Nos ha pasado: "Se me olvidó, y ahora ya…".

Pero es la imagen que vemos aquí: la imagen de Israel, la imagen de un pueblo que está corrompido. La olla está toda herrumbrosa también, lo cual contamina la comida que hay adentro. Y luego el cocinero dice: "Híjole, ¿y ahora qué hago?". Sacarla del agua, y luego se calienta tanto la olla que hasta se derrite la olla, con todo y comida, y todo está echado a perder. Esto es Jerusalén; es lo que va a pasar con Jerusalén y con sus habitantes. Y esa es la parábola de la olla hirviente.

El peligro de una iglesia confiada

Pero ¿saben cuál era el problema? El problema es que los que estaban en Jerusalén se sentían confiados, porque decían: "No, esta es la ciudad de Dios; aquí está Su templo. No va a dejar que nada nos pase; somos Su pueblo". Ya se me está pegando cómo hablan los del norte. Y eso es lo que es la gran tentación para nosotros: pensar que "yo estoy aquí en la iglesia; yo hago lo que se supone que tengo que hacer; vengo los domingos, y canto todos los cantos, y doy mi ofrenda. Dios debe estar bien conmigo; no creo que quiera juzgarme a mí". Eso de los buenos es el gran peligro del antinomianismo; es el gran peligro de una iglesia que está confiada en que Dios no va a tener ningún problema con ellos solamente porque se identifican con una categoría de gente que supuestamente es el pueblo de Dios. No porque seas Israel eres el pueblo de Dios.

La muerte de la esposa de Ezequiel

Y algo le sucede a Ezequiel que Dios quiere mostrarle: va a morir su esposa. Y esa es la última señal que quiere hacer antes de que Jerusalén, de hecho, sea entregada a Babilonia. "Vino a mí palabra de Jehová —versículo 15—, diciendo: Hijo de hombre, he aquí que Yo te quito de golpe el deleite de tus ojos". Entonces es la manera en que se expresa sobre su esposa; la amaba. Ezequiel evidentemente la amaba muchísimo. Y el mandamiento de Dios es: "No endeches, ni llores, ni corran tus lágrimas. Reprime el suspirar, no hagas luto de mortuorios; ata tu turbante sobre ti, pon tus zapatos en tus pies, y no te cubras con rebozo, ni comas pan de enlutados". Y Ezequiel dice: "Hablé al pueblo por la mañana, y en la tarde murió mi mujer; y a la mañana hice como me fue mandado". Los cuales… el mandamiento es "no hagas luto", o sea, todas las cosas ceremoniales que se hacen sobre un luto.

A la mañana… parece ser que es lo que parece estar describiendo: en la mañana estaba bien, en la noche murió; fue repentino. ¿Por qué? ¿Por qué le habría dicho esto Dios? Y van a ver: el capítulo termina básicamente diciendo qué es lo que va a pasar con Jerusalén. La razón por la que Dios hizo eso es: "Esto va a pasar con Jerusalén. Y cuando les llegue la noticia de que Jerusalén ha sido invadida y destruida, no hagan luto sobre Jerusalén, así como Ezequiel no hizo luto sobre su esposa". Y el paralelo es: era muy amada, era muy querida por Ezequiel su esposa, y de la misma manera Jerusalén es muy amada, muy querida por los judíos, y la van a perder. Pero no hagan luto.

¿Por qué no hacer luto?

¿Por qué le habría dicho esto? Bueno, hay varias razones. No sabemos exactamente por qué, pero hay varias razones probables por las que se les pidió que hicieran esto. Una, porque era inapropiado en la ley judía hacer luto por una ofensa capital, o la pena de muerte. Si alguien merecía la muerte, no podían… y era asesinado de esa manera como juicio de su pecado, que merecía la muerte, entonces no debían hacer luto. Entonces algo de eso está siendo representado aquí. O a lo mejor es porque no hay ninguna cantidad de luto que pueda ser adecuada para reflejar la gran pérdida de lo que significaba la invasión y la destrucción de Jerusalén.

Y claro, Ezequiel habría estado familiarizado con esta idea de no hacer luto, con los rituales judíos. No le dijo Dios que no sintiera dolor; claro que sintió dolor, pero no lo expreses públicamente, es lo que le dijo. Y Ezequiel sabía que, de acuerdo a Levítico 21, había restricciones para los sacerdotes sobre hacer luto, y entonces eso es probablemente parte de lo que está sucediendo aquí. "Y tú, hijo de hombre, el día que Yo arrebate —versículo 25— a ellos su fortaleza, el gozo de su gloria, el deleite de sus ojos, el anhelo de sus almas, y también sus hijos y sus hijas, ese día vendrá a ti uno que haya escapado para traer las noticias". Alguien llega, escapa de Jerusalén, para avisar: ya no existe Jerusalén.

"En aquel día se abrirá tu boca para hablar con el fugitivo, y hablarás, y no estarás más mudo; y les serás por señal, y sabrán que Yo soy Jehová". Parece ser que todavía dice que él había tenido una restricción durante este periodo, entre que muere su esposa y el momento de lo de Jerusalén, de ya no hablar con la gente. "Cuando llegue un fugitivo, cuando llegue alguien que se escapó y les avise, entonces ya tienes libertad de volver a empezar tu ministerio".

Dispuestos a lo que Dios pida

Pero esto solamente me hizo pensar en Ezequiel. O sea, ¿no sienten tristeza por él cuando leen eso? Y hay otros ejemplos claros, Oseas y otros de la Biblia, que tienen una situación también similar, donde les pide cosas difíciles en cuanto al matrimonio. Pero el punto es que el pueblo levantado de Dios tiene que estar dispuesto a lo que Dios pida de ellos para lograr los propósitos de Dios. Y tenemos que estar listos para el sufrimiento. Como creyentes, tenemos que estar listos para enfrentar a veces cosas bien difíciles que nos va a pedir que hagamos. Y vemos a Ezequiel aquí más que dispuesto, más que gozoso; bueno, gozoso en el sentido de decir: "Estoy sirviendo a Dios, estoy haciendo lo que Él quiere", y aceptando la soberanía de Dios, la providencia de Dios para él, aun cuando era tan difícil enfrentar eso.

Vean lo que dice 1 Pedro 1, versículos 5 al 10: "Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadid a vuestra fe virtud, y a la virtud conocimiento, al conocimiento dominio propio, al dominio propio perseverancia, y a la perseverancia piedad, a la piedad fraternidad, a la fraternidad amor. Pues estas virtudes, al estar en vosotros y al abundar, no os dejarán ociosos ni estériles en el verdadero conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Porque el que carece de estas virtudes es ciego o corto de vista, habiendo olvidado la purificación de sus pecados pasados. Así que, hermanos, sed tanto más diligentes para hacer firme vuestro llamado y elección de parte de Dios; porque mientras hagáis estas cosas nunca tropezaréis. Pues de esta manera será concedida ampliamente la entrada al reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo". Esto es en relación al primer punto: más que un pueblo profesante, un pueblo que manifiesta el fruto del Espíritu.

El consuelo en el sufrimiento

Pero en cuanto al sufrimiento que nos espera, vean lo que dice 2 Corintios 1:3 al 7: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en toda tribulación nuestra, para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios. Porque así como los sufrimientos de Cristo son nuestros en abundancia, así también abunda nuestro consuelo por medio de Cristo. Pero si somos atribulados, es para vuestro consuelo y salvación". Creo que así se sentía Ezequiel: "Señor, Tú quieres hacer algo con Tu pueblo; si eso significa tribulación para mí, que así sea". "O si somos consolados, es para vuestro consuelo, que obra al soportar las mismas aflicciones que nosotros también sufrimos. Y nuestra esperanza respecto de vosotros está firmemente establecida, sabiendo que como sois copartícipes de los sufrimientos, así también lo sois de la consolación".

Hasta que venga Aquel cuyo es el derecho

Ahora sí: ¿cómo es que Dios va a levantar un pueblo? Eso está en el pasaje… porque quiero terminar ahí, porque es mi parte favorita de todos estos cuatro capítulos. Y como el postre, siempre quieres guardar lo mejor para el final, ¿no? Entonces, perdónenme que no fui en orden; espero que no los haya perdido en el proceso. Pero pongan atención a esto: el juicio de Dios, capítulo 21, se va a manifestar. Y vean, desde el versículo 24, capítulo 21, versículo 24: "Por cuanto habéis hecho traer a la memoria vuestras maldades, manifestando vuestras traiciones, y descubriendo vuestros pecados en todas vuestras obras; por cuanto habéis venido en memoria, seréis entregados en su mano…", de los babilonios; "el tiempo de la consumación de la maldad. Así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto".

"Estoy quitando la corona al rey de Israel, Sedequías, para ser humillado por los babilonios, y por el pecado de su pueblo y de su nación, y por haberme traicionado haciendo un pacto con los egipcios". Ahí acaba la historia; ese es el final. Ya les quitó la corona. Vean el versículo 27; es increíble: "A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, hasta que venga Aquel cuyo es el derecho, y Yo se lo entregaré". Ahí Dios está hablando de alguien que tiene el derecho al trono de David, que tiene el derecho al cetro y a la corona. Y cuando Él venga, entonces Dios se lo dará. ¿De quién creen que está hablando? Está hablando de un heredero del trono de David, el que sigue, y que nosotros lo vimos ya manifestado en la historia a través de Jesucristo.

El León de la tribu de Judá

Génesis 49:10: "El cetro no se apartará de Judá, ni la vara de gobernante de entre sus pies, hasta que venga Siloh, y a él sea dada la obediencia de los pueblos". Dios, desde Génesis, le estaba dando a la línea de Judá el derecho al trono y el derecho a gobernar para siempre. Porque Judá, según la historia de José con sus hermanos, Judá es el que se ofreció; es el primero que dijo: "No sé si Benjamín… Yo me aseguro de que Benjamín regrese". Y cuando descubrieron la copa de plata que habían plantado ahí para probarlos, José…, ¿quién se ofreció para ponerse en el lugar? "Que venga a mí". Algo, algo pasó ahí, en esa historia, que cambió el enfoque hacia él, y que trajo una nueva bendición y una nueva promesa hacia él, y que vemos cumplida en Apocalipsis 5:5, que ya estudiamos: Él es el León de la tribu de Judá. Y Él es a quien Dios usaría para levantar un nuevo pueblo.

Todo esto ya está aquí; ya están estas pistas, ya está el camino siendo preparado para mostrarnos que aquí no acaba la historia. Que el juicio de Dios sobre Israel, sobre Jerusalén, no es el final de todas las cosas, sino, de hecho, el plan de Dios siendo manifestado y cumplido a través de Alguien que iba a traer salvación a todas las naciones, y a quien hoy en día tú y yo conocemos por la fe. ¿Por qué hace todo esto Dios? Versículo 44 del capítulo 20: "Sabréis que Yo soy Jehová, cuando haga con vosotros por amor de Mi nombre, no según vuestros caminos malos ni según vuestras perversas obras". Pero si fuera según vosotros, ya nadie quedaría. "Pero como Yo soy Dios, y Yo amo Mi nombre, y Yo hago todo por amor a Mi nombre, entonces Yo preservaré a un pueblo para Mí mismo, y Yo me aseguraré de que ellos me conozcan, y de que Yo sea su Dios". Y ese es uno de los temas centrales del libro de Ezequiel; todavía tenemos mucho más para ver sobre eso.

Oración final

Gracias, Padre, por este tiempo, y gracias por Tu Palabra. Gracias porque sabemos que nos estás mostrando Tu gloria a través de la historia del pueblo de Israel y Tu plan soberano. Nos gozamos en estas verdades, porque nosotros somos Tu pueblo, y somos Tus hijos, que hemos conocido la salvación y la redención, no porque lo merezcamos, sino porque Tu gracia se ha manifestado en nuestras vidas. En el nombre de Cristo Jesús.

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